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SEGURIDAD VIAL

La Policía Local de Palma intercepta un patinete eléctrico trucado capaz de alcanzar los 103 km/h

Fue inmovilizado en la calle de Sant Miquel y su titular admitió haber instalado dos baterías para lograr una potencia de 2.000 W

La velocidad registrada supera en más de cuatro veces el límite de 25 km/h establecido para este tipo de vehículos

  • Mar del Valle
  • Portadista, editora y redactora de OKBaleares. Antes, periodista en EL MUNDO Baleares durante 19 años.

La Policía Local de Palma intervino el pasado 23 de septiembre un patinete eléctrico que había sido manipulado para alcanzar velocidades muy superiores a las permitidas. Durante una posterior prueba técnica realizada en las instalaciones del depósito de Son Toells, el vehículo llegó a registrar 103,2 km/h, frente a los 25 km/h establecidos como velocidad máxima para los Vehículos de Movilidad Personal (VMP).

La intervención se produjo sobre las 10.00 horas en la calle peatonal de Sant Miquel. Una patrulla que realizaba servicio a pie observó a un hombre empujando el patinete mientras llevaba puesto el casco de protección, lo que hizo sospechar a los agentes que acababa de circular con él.

Al inspeccionar el vehículo, los policías comprobaron que sus características no se correspondían con las de un VMP autorizado. El propietario mostró inicialmente una actitud desafiante y cuestionó los conocimientos de los agentes sobre la normativa, por lo que fue necesaria la presencia de una segunda patrulla.

Con la llegada de los refuerzos, el hombre reconoció haber realizado personalmente diversas modificaciones en el patinete. Según explicó a los agentes, el vehículo contaba originalmente con una potencia de fábrica de 800 W, pero había incorporado dos baterías de 1.000 W cada una, elevando la potencia hasta los 2.000 W. También admitió que los parámetros del vehículo estaban configurados para poder deslimitar la velocidad.

Ante estas circunstancias, los agentes tramitaron una denuncia por vía administrativa al considerar que el vehículo no era apto para circular por la vía pública al carecer de la correspondiente autorización. Además, procedieron a su inmovilización cautelar.

Días después, especialistas de la Unidad Motorizada (UMOT) realizaron una prueba pericial para determinar la velocidad máxima que podía alcanzar el patinete. El ensayo, efectuado sobre un banco de rodillos en el depósito de Son Toells, confirmó que el vehículo podía llegar a 103,2 km/h.

La velocidad registrada supera en más de cuatro veces el límite de 25 km/h establecido para este tipo de vehículos y ha motivado la retirada definitiva del patinete de la vía pública.