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Luis Reboredo, jefe de seguridad de la discoteca Fitz Mallorca: «No le dimos ninguna paliza; a la víctima le han dado un paracetamol»

El responsable de seguridad llamó a una ambulancia, pese a que, el afectado y su madre no querían inicialmente asistencia sanitaria

Investigan a más de 10 porteros por dar una brutal paliza a un joven a la salida de una discoteca de Palma y dejarlo inconsciente en el suelo

Luis Reboredo, responsable de seguridad de la discoteca Fitz Mallorca, ha ofrecido su versión del altercado ocurrido a las puertas del establecimiento después de que se difundieran varios vídeos del enfrentamiento en redes sociales. El encargado niega que su equipo propinara una paliza a uno de los clientes, reconoce que uno de sus trabajadores dio una colleja a un hombre y admite que las imágenes perjudican la imagen del local.

«En ningún momento se le pega una paliza de diez tipos a uno. Es más, ¿cómo se explica que a porteros que la gran mayoría somos luchadores profesionales les peguemos diez contra uno y la víctima se salde con un paracetamol? No es creíble esta versión», afirma Reboredo durante una entrevista en la que explica cómo se desarrollaron los acontecimientos desde su punto de vista. El responsable de seguridad reconoce que las grabaciones son «horribles» y que la imagen que ofrecen del equipo es negativa, aunque sostiene que los hechos no ocurrieron como se están denunciando.

Según su relato, la noche estuvo marcada por numerosos incidentes, discusiones entre clientes y varios conatos de pelea. Reboredo asegura que el personal tuvo que intervenir en distintas ocasiones y que también se produjeron presuntos robos de teléfonos móviles y bolsos. Además, afirma que la Policía Nacional mantiene abierta una investigación relacionada con otros incidentes ocurridos durante la fiesta y que el establecimiento está colaborando mediante la aportación de las imágenes de sus cámaras de seguridad.

Ante la sucesión de problemas y cuando quedaban aproximadamente 50 personas en la sala, Reboredo asegura que decidió, junto con el director del establecimiento, adelantar el cierre de la discoteca para evitar que la situación pudiera agravarse.

La decisión, según explica, provocó el enfado de un grupo de clientes que reclamaban poder permanecer en el local hasta la hora prevista. El responsable sostiene que uno de ellos le lanzó un vaso de cerveza a la cara después de que le indicara que debía abandonar el establecimiento.

«Me tira el vaso de cerveza a la cara», relata el responsable de seguridad, quien asegura que posteriormente varios clientes comenzaron a insultar y escupir al personal de seguridad, además de retarles a pelear. La salida se realizó por los ascensores debido a unas obras en el callejón, una circunstancia que, según su versión, también contribuyó a aumentar la tensión.

Uno de los puntos más destacados de la entrevista es el reconocimiento de que uno de los trabajadores de seguridad dio una colleja a un cliente. Reboredo explica que el empleado reaccionó después de que, según afirma, el hombre le escupiera. El encargado asume su responsabilidad por no haber intervenido antes para evitar que el enfrentamiento fuera a más.

«Eso fue un error», reconoce. El responsable asegura que ya había tomado medidas internas y había hablado con sus superiores antes de que el caso adquiriera repercusión pública.

Durante el enfrentamiento, también admite haber utilizado gas pimienta para dispersar al grupo. Según explica, recurrió a este aerosol de defensa personal cuando la situación se volvió incontrolable. En la entrevista reconoce que no puede utilizarlo como herramienta de trabajo en su función de controlador de accesos, aunque sostiene que lo empleó para frenar el conflicto y evitar que hubiera más daños.

El encargado relata que uno de los clientes recibió una bofetada y perdió el conocimiento. Según su testimonio, un miembro del equipo intentó auxiliarlo y resultó herido en la cara durante los incidentes. El responsable de seguridad de la discoteca llamó personalmente a una ambulancia, pese a que, según cuenta, el afectado y su madre no querían inicialmente asistencia sanitaria.

«Primero, primero, la seguridad de la persona», señala al explicar por qué insistió en que acudieran los servicios médicos. El responsable sostiene que no quería correr el riesgo de que el hombre hubiera sufrido una lesión que no resultara visible en ese momento.

En cuanto a las consecuencias físicas del altercado, Reboredo asegura que no hubo lesiones graves entre los clientes, aunque reconoce que uno de sus trabajadores sufrió heridas. También afirma que el hombre que perdió el conocimiento recibió atención sanitaria. La información sobre el medicamento administrado al afectado deberá confirmarse mediante documentación médica, ya que en la entrevista facilitada el responsable menciona ibuprofeno, no paracetamol.

«La imagen es pésima», admite el encargado de seguridad al referirse a los vídeos que circulan por las redes sociales. Pese a ello, insiste en que la actuación de su equipo debe analizarse teniendo en cuenta el contexto completo y niega que los trabajadores actuaran con la intención de causar daños.

Reboredo es un deportista vinculado a la formación de jóvenes a través del deporte; defiende la trayectoria profesional de su equipo y califica lo sucedido como una situación excepcional. No obstante, reconoce que debió intervenir antes para impedir que el enfrentamiento escalara.

En paralelo, Reboredo asegura que la discoteca ha apartado a casi todo el equipo de seguridad hasta que se esclarezcan los hechos. El responsable insiste, además, en que fue el propio equipo el que llamó a la Policía ante las amenazas verbales de utilizar armas de fuego que, según su versión, recibieron durante el enfrentamiento. Hasta el lugar acudieron agentes de la Policía Nacional del grupo Z para intervenir en el altercado. No se produjeron detenciones y se vincula esta circunstancia a la ausencia de lesiones graves, aunque este extremo deberá contrastarse con la información oficial de la actuación policial.