La ‘loca de las ratas’: una mujer alimenta a roedores y provoca una preocupante plaga en un barrio de Palma
Los vecinos de Es Fortí denuncian el "efecto llamada" provocado por una residente que acude cada noche a repartir comida a los animales
Invasión de ratas en Palma: los roedores toman las aceras y contenedores de la calle General Riera
Los vecinos del barrio palmesano de Es Fortí atraviesan días difíciles, pero no por culpa de la inseguridad ciudadana, el mal estado del pavimento o la falta de iluminación. El verdadero motivo de su indignación es la presencia de una mujer que tiene un particular hobbie: alimentar a las ratas callejeras como si fueran palomas.
Esta pesadilla se concentra concretamente a unos cincuenta metros de la emblemática plaza Barcelona, muy cerca del antiguo estadio Lluís Sitjar. En ese punto, una alarmante proliferación de roedores de grandes dimensiones ha tomado las aceras e incluso los tejados de los edificios, tal y como se puede ver en el vídeo que ofrece OKBALEARES.
Al principio, el vecindario achacaba la alarmante proliferación de estos animales al sofocante calor estival, a la suciedad acumulada en los contenedores y a la inevitable cercanía del torrente de Sa Riera, un hábitat natural propicio para su multiplicación. Sin embargo, la inquietante verdad que los propios afectados han revelado a este periódico apunta en una dirección mucho más perturbadora.
El verdadero origen de esta crisis sanitaria no se debe a un fallo de los servicios municipales de limpieza, sino a la conducta de una vecina a la que ya han apodado como la ‘loca de las ratas’. Esta mujer se dedica minuciosamente cada noche a alimentar a los grandes roedores urbanos, esparciendo comida por los rincones como si se tratara de palomas en una plaza cualquiera.
Este dantesco ritual nocturno ha provocado un devastador «efecto llamada» que ha inundado las aceras de la zona con hordas de animales que campan a sus anchas sin ningún pudor. El problema ha escalado de tal forma que el parque infantil de la barriada ha quedado en desuso por unos padres aterrorizados que se niegan a exponer a sus hijos al riesgo higiénico de una invasión descontrolada.
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