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Entrevista al presidente de Vox en Baleares

Gabriel Le Senne: «Con la acusación por delito de odio me convierten en un mártir»

"Yo diría que se ha materializado una muy pequeña parte de nuestro programa. Entonces tenemos mucho trabajo por hacer"

Gabriel Le Senne fue nombrado por la dirección de su partido presidente del Comité Ejecutivo Provincial de Vox en Baleares en julio de 2025. Ahora le toca ponerse al frente de la formación de cara a las elecciones autonómicas de 2027.

Esta es la primera entrevista concedida a un medio de comunicación de Baleares desde entonces y, sin duda, es en la que más se ‘moja’ a la hora de valorar distintas cuestiones de su partido y de la actualidad política.

En esta primera entrega, ofrece su visión de cara al juicio penal que le espera en el que se le acusa de un delito de odio por los incidentes en el Parlament con las socialistas Mercedes Garrido y Pilar Costa en el que acabó arrancando de un portátil una imagen de Aurora Picornell.

PREGUNTA.- Estamos acabando la legislatura. De hecho, dentro de un año el Parlamento que usted preside estará ya disuelto a la espera de que se celebren las próximas elecciones autonómicas. ¿En qué diría que el plan de Vox se ha quedado a mitad de camino? ¿En qué aspectos?

RESPUESTA .- Desgraciadamente, en muchos aspectos. Pero bueno, también un poco lo que hablábamos: hemos tenido ocho diputados, el PP ha tenido 25 más uno de Formentera. Entonces, es normal que nuestro programa no se haya podido materializar más que en una pequeña parte. Y luego, por los avatares de la legislatura, pues yo diría que se ha materializado una muy pequeña parte de nuestro programa. Entonces tenemos mucho trabajo por hacer. Ha habido avances, ha habido recortes de impuestos en las cosas en que estamos de acuerdo los dos partidos y ahí lógicamente es más fácil avanzar. Luego, bueno, hemos conseguido derogar finalmente la Ley de Memoria Histórica y algunas cosas más. Pocos avances con el catalán, pero yo diría que en general tengo la impresión de que todo ha sido mucho más difícil de lo que debería haber sido.

P.-  Si se dan los resultados, la idea sería, esta vez sí, ¿entrar a gobernar con el PP?

R.- Parece probable porque estamos ahora viendo cómo transcurren las negociaciones en las comunidades autónomas donde ha habido elecciones. Está hecho ya el primer acuerdo, que es el de Extremadura. Vamos a ver finalmente qué medidas acordamos allí. Y luego, con la entrada en el Gobierno, entonces creo que ahí se puede marcar una senda que será un precedente. Además ya no será uno, porque luego sería Extremadura, sería Aragón, Castilla y León… y ahora estamos ya en la precampaña andaluza. Tendremos muchos precedentes que nos fijarán un poco el camino. Y luego lo fundamental, lo que todos estamos esperando, que son las elecciones generales y que al final es lo determinante, porque lo que se está viendo es que por mucho que gobernemos en comunidades autónomas, si no cambiamos el Gobierno nacional, es muy difícil conseguir ese cambio profundo que necesita España.

P.- Si se dan esos precedentes a los que se refiere, ¿ya sería un acuerdo sin sangre, sudor y lágrimas?

R.- Bueno, yo creo que se facilitaría mucho, aunque lo que llevamos visto con el Partido Popular es que las negociaciones no son nunca fáciles, y también eso se está viendo en el tiempo que están necesitando en las otras autonomías para llegar a esos acuerdos. Yo creo que aparte de las autonómicas también, si las elecciones nacionales fueran antes, también se facilitarían mucho las cosas.

P.- Hablando de pactos, consiguieron la derogación de la Ley de Memoria Democrática. Sin embargo, una vez cumplido el último trámite, que era la derogación en el Parlament, el Govern del PP ha dejado muy claro que aquí no va a cambiar nada con esa derogación. ¿Era solamente un hito simbólico?

R.- Eso es lo que parece, según lo que dicen, claro. Es un poco lo que venimos hablando. El PP hace lo mínimo y claro, interpreta luego lo que se ha acordado a su favor. Y esto es legítimo, pero esta es la dificultad que hemos tenido esta legislatura; también, por ejemplo, con el catalán en educación, porque cuando se pacta una frase cada uno lo interpreta a su modo, pero en mi opinión lo han interpretado de un modo muy restrictivo para cambiar lo mínimo. Vox lo que quiere son cambios profundos. Hay una regla jurídica que es que, cuando hay que interpretar un contrato, se interpreta de acuerdo con la voluntad de las partes; entonces la voluntad de Vox era cambiar y conseguir un cambio real. No ha sido posible esta legislatura o han sido posibles solo pequeños pasos. Vamos a seguir insistiendo y concretando para que podamos dar más pasos en ese sentido.

P.- Justamente en uno de los debates sobre esa derogación, se produjeron aquellos hechos que le han llevado a usted a estar pendiente de que le señalen fecha para un juicio en el que le quieren acusar o le acusan de un delito de odio. Usted siempre se ha mostrado tranquilo cuando le han preguntado, incluso horas después de ese suceso. ¿Sigue tranquilo o necesita ya una fecha?

R.- No, yo sigo tranquilo. La fecha llegará cuando llegue, no tengo ninguna intranquilidad por ese tema. Sí que me parece un poco triste que se hayan sacado las cosas de quicio de esta manera y que, con todo el colapso que tiene la justicia encima, tengamos que estar con esto. Pero en fin, qué remedio. Hemos venido aquí a luchar por la verdad y por la justicia hasta las últimas consecuencias. Aquello fue un incidente que yo no deseé, pero se produjo y bueno, yo estaba en el ejercicio de mis funciones, o sea que llevarlo a lo penal me parece absurdo.

P.- ¿Este proceso judicial puede tener algún tipo de incidencia en la campaña electoral del año que viene o en que sea usted candidato o no?

R.- Yo pienso que no. A veces pienso que la izquierda cree que sí, que les puede beneficiar, pero hasta la fecha se ha demostrado que es más bien lo contrario. Si ellos insisten en llevar adelante esto, que personalmente lo veo como algo injusto y creo que mucha gente —y sobre todo mucha gente que piensa como nosotros— lo ve como algo injusto, yo creo que si siguen por ahí lo que hacen es beneficiarnos.

P.- ¿Le convierten en un mártir?

R.- Claro. Los delitos de odio plantean desde siempre este tipo de problemas y ahora estamos viendo que se hace un uso siempre con la doble vara de medir: para unos lo que hacen los otros es odio, pero lo que hacen ellos nunca, cuando hacen cosas mucho peores.