‘Fanfare i romanç’, estreno luminoso el 1 de mayo en la presentación del 65 Festival Internacional de Pollença
Ese día acudiremos con la ansiada novedad de conocer la fanfarria que ha compuesto Antoni Parera Fons
Tenemos ya fecha para la presentación del 65 Festival Internacional de Música Clásica de Pollença, fijada para el viernes 1 de mayo en el patio del Ayuntamiento y con la ansiada novedad de conocer la fanfarria que ha compuesto Antoni Parera Fons por encargo del propio Festival.
Pero no es la primera vez que el compositor del Llevant escribe para el Festival, pues tenemos presente que el año 2022 la Orquesta Nacional de España (ONE) acudió invitada al claustro de Sant Domingo y presentó como primicia la Obertura Pollença, el regalo afectuoso a un festival al que no regresaba la ONE desde el año 1974. En esta ocasión hablamos de Fanfare i romanç.
Mi escrupuloso respeto al off the record me prohíbe hablar del programa de 2026, pese a conocerlo de primera mano. Desde que en el 2001 Eugen Prokop me llamase cada año, hasta su fallecimiento en el 2005. Esa costumbre quiso rescatarla el actual director artístico, Pere Bonet, quien de inmediato, al ser nombrado en 2020 para tan alta función, no dudó en llamarme en clara señal de respeto al hecho de que he escrito la historia del Festival los primeros sesenta años de su historia, los primeros 40 recogidos en el libro Un majestuoso vuelo de águila y los 20 siguientes están en mi blog al no ser publicados, puede que debido a mi repaso crítico de lo sucedido desde la muerte del fiel continuador del legado del alcalde Siquier y Philip Newman, quien no solamente fue un providencial impulsor del proyecto, sino además profesor de música de la reina belga Elizabeth, madre del rey Balduino, y quien en 1937 dio su nombre a un importantísimo concurso de violín.
Vuelvo a Fanfare i romanç. Si no ando equivocado, fue Pere Bonet quien le encargó a Parera Fons esta fanfarria que ya veremos en qué se traduce su utilidad, aunque es probable que se utilice fugazmente en la megafonía del claustro de Sant Domingo, antes del inicio de conciertos y recitales. No la conozco y, de hecho, la escucharé por primera vez el 1 de mayo. Así que me puse en contacto con el músico manacorí, porque ansiaba más información. Son cosas que pasan con los periodistas de la vieja escuela como un servidor.
Lo primero que debo decir es que no valoramos suficientemente a quien ha sido Premio Nacional de Música 2016, autor de dos óperas memorables que se presentaron en la Temporada del Teatro Principal de Palma. Fanfare i romanç es una composición para dos trompetas, trompa, trombón y tuba en tres tiempos, el segundo a modo de contrapunto más reposado, hasta el regreso, da capo, a la rítmica original. Los ensayos comenzaron el 22 de abril a cuenta de Kambrass, que la estrenará en el patio del Ayuntamiento de Pollença. No pienso perdérmelo. Por cierto, una de las integrantes del quinteto de metales, Kambrass, es nada menos que felanitxera.
Hablemos de presupuestos. Me consta que el Consell de Mallorca ha hecho una apuesta en la celebración del 65 aniversario del Festival de Pollença, y no ha ocurrido lo mismo con el Govern balear, que en la práctica prefiere mantenerse al margen o, en todo caso, con una mínima aportación. ¡Carajo! Es cierto que las transferencias de Cultura han sido diferidas a los Consells Insulares, pero también lo es que en el Govern existe una Conselleria con el nombre rimbombante de ‘Turisme, Cultura i Esports’, puedo imaginar que en perfecta sintonía con la apuesta por la Cultura del PP en su programa electoral de 2023. ¿A qué viene entonces su desmarque?
Históricamente, los días del presidente Cañellas, la Conselleria de Turismo dotaba a su dirección general de Promoción Turística del dinero suficiente para apoyar actividades culturales, acordes con la programación cultural en sintonía con el liderazgo mundial de nuestra industria turística, algo que se repite en otros destinos internacionales. No eran cantidades escalofriantes, en absoluto. Aunque ayudaban a sacar adelante proyectos relevantes. Fue, primero, a finales de los años 90 cuando el conseller Joan Flaquer comenzó a cerrar el grifo y, después, en la crisis institucional de 2010, con Francesc Antich como presidente, cuando definitivamente se acabó lo que se daba.
Lo cierto es que la aportación de dinero público en Baleares a propuestas culturales de primer orden jamás ha sido loable, independientemente del color político. Las cosas como son, porque en Baleares no parece relevante. Le pregunto a la presidenta Marga Prohens: ¿Le pareció bien que el alcalde Jaime Martínez dedicase 80.000 euros al proyecto de Palma Capital Europea de la Cultura, mientras Las Palmas destinaba 1.100.000 euros? ¿Está por el hecho de que el Govern ningunee el Festival Internacional de Música de Pollença? ¿Le parece ciertamente un hito que su conseller Bauzá alabe alegremente esa rave del Mallorca Live Festival? En esas estamos.
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