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El espectacular incendio de un camión de la basura en el centro de Palma desata el pánico con varias explosiones de madrugada

"Pensábamos que era una bomba, un atentado", explican algunos vecinos al escuchar las detonaciones y rotura de cristales

Una madrugada de auténtica tensión y sobresalto sacudió este jueves el corazón de Palma después de que un camión de recogida de basura de Emaya quedara completamente envuelto en llamas en la céntrica avenida Jaime III. El incendio, acompañado de una sucesión de fuertes explosiones que despertaron a numerosos vecinos, provocó momentos de auténtica alarma y obligó a desplegar un amplio dispositivo de emergencias.

Los hechos ocurrieron alrededor de las dos de la madrugada, cuando el vehículo realizaba su habitual ruta nocturna de recogida de contenedores. Por causas que todavía se investigan, el camión comenzó a arder de forma repentina y, en cuestión de minutos, el fuego se propagó con enorme rapidez hasta devorar prácticamente toda la estructura del pesado vehículo.

Lo que más inquietó a quienes residen en la zona fueron las continuas detonaciones que se escucharon durante el incendio. El estruendo de las explosiones rompió el silencio de la madrugada y provocó que numerosos vecinos se asomaran a balcones y ventanas sin comprender qué estaba ocurriendo. Algunos testigos describieron escenas de gran preocupación al ver cómo las llamas alcanzaban varios metros de altura mientras una espesa columna de humo iluminaba el cielo nocturno de la capital balear.

La violencia del incendio terminó causando importantes daños materiales en los alrededores. La onda expansiva generada por las explosiones alcanzó varios escaparates de establecimientos comerciales, rompiendo cristales y causando desperfectos en diferentes locales. Además, varios vehículos estacionados en las inmediaciones también sufrieron daños como consecuencia del intenso calor y de la proyección de fragmentos durante las explosiones.

La sucesión de estallidos hizo temer durante varios minutos que la situación pudiera agravarse aún más, incrementando la preocupación entre los residentes de una de las calles más transitadas y comerciales de Palma. Las llamadas de alerta no tardaron en llegar al servicio de emergencias 112, que activó de inmediato un importante operativo para controlar la situación lo antes posible.

Hasta el lugar acudieron con rapidez efectivos de la Policía Local de Palma, agentes de la Policía Nacional y varias dotaciones de los Bomberos de Palma. A su llegada se encontraron con un incendio de gran intensidad, cuyas llamas dificultaban enormemente las labores de extinción debido a las elevadas temperaturas y a las continuas explosiones que seguían registrándose.

Tras una intensa intervención, los bomberos consiguieron sofocar el fuego y evitar que las llamas se propagaran a edificios cercanos o a otros vehículos estacionados en la zona. Posteriormente, se procedió a asegurar todo el perímetro mientras se evaluaban los daños ocasionados por el espectacular incendio.

Como medida preventiva, el tramo afectado de Jaime III permaneció completamente cerrado al tráfico durante varias horas para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y permitir la retirada del camión completamente calcinado, así como la limpieza de los restos esparcidos sobre la calzada.

Pese a la espectacularidad del suceso y a la gran alarma generada por las explosiones registradas en plena madrugada, el incidente se saldó sin heridos, una circunstancia que las autoridades consideran especialmente positiva dadas las dimensiones del incendio.

Por el momento se desconocen las causas exactas que originaron el fuego. Los especialistas investigan ahora qué pudo desencadenar un incendio que convirtió una tranquila noche en Palma en una escena de enorme impacto y preocupación para vecinos y comerciantes, muchos de los cuales fueron despertados sobresaltados por las fuertes detonaciones que resonaron en toda la zona.

Las continuas detonaciones fueron, sin duda, el momento de mayor angustia para los residentes. El estruendo de las explosiones rompió el silencio de la madrugada y provocó que numerosos vecinos salieran sobresaltados de sus casas o se asomaran rápidamente a balcones y ventanas para intentar averiguar qué estaba sucediendo. «Pensábamos que era una bomba, un atentado», explicaban algunos vecinos tras escuchar las fuertes detonaciones y la rotura de cristales de los escaparates cercanos. Durante varios minutos reinó la incertidumbre, ya que muchos desconocían el origen de las explosiones y temían que pudiera tratarse de un suceso de mayor gravedad. La intensa luminosidad de las llamas y la espesa columna de humo aumentaron todavía más la sensación de alarma entre quienes fueron despertados de golpe por el estruendo.