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Caos migratorio

Baleares vuelve a reventar récords de ilegales y de pateras: un 10,6% más que en 2025 al cierre de mayo

Vox denuncia que Baleares actúa como extremo sur de una ruta de entrada masiva y sin control a Europa

Baleares acumula en lo que llevamos de año la llegada de 2.105 inmigrantes ilegales llegados en patera. Suponen un 10,6% más que los interceptados en 2025, también durante los cinco primeros meses del año. Esto es así tras un mayo en el que el buen tiempo ha permitido un nuevo episodio de hiperactividad de las mafias. Sólo en mayo han llegado 612 individuos.

Este último fin de semana ha sido el de mayor actividad de pateras de todo el mes, con hasta nueve pateras interceptadas en un solo día. También este mes se ha dado con la patera más sobrecargada de ilegales: este domingo fue sorprendida una embarcación en Cabrera con 32 subsaharianos a bordo.

En este sentido, la portavoz de Vox en el Parlamento balear, Manuela Cañadas, ha calificado como «una oleada terrible» los cerca de 400 inmigrantes ilegales detectados este fin de semana en las costas de Baleares a bordo de más de 20 pateras. 

Cañadas ha advertido hoy en el Parlamento de que las consecuencias de no  actuar ya son visibles en la Europa que España tiene frente a los ojos. «Quien  quiera ver adónde lleva este camino, que mire a Francia», ha señalado la  portavoz, en referencia a los disturbios e inseguridad que sacuden al país  vecino. «Lo que está ocurriendo allí no es un accidente, es la consecuencia  lógica de décadas de propaganda multicultural y de gobiernos que pusieron el discurso por delante de la seguridad de sus ciudadanos. Los barrios tomados, la inseguridad cotidiana, los disturbios. Eso no es el futuro: es el aviso de lo que nos espera si seguimos sin actuar». 

Vox denuncia que Baleares actúa como extremo sur de una ruta de entrada  masiva y sin control a Europa, sostenida por una política que, a juicio de  Cañadas, «premia a las mafias e ignora a los ciudadanos». Mientras los  irregulares son mantenidos con dinero público en lugar de ser devueltos a sus  países de origen, los residentes de toda la vida no encuentran vivienda, no  llegan a fin de mes y ven cómo sus barrios cambian sin que ningún gobierno  haga nada por impedirlo. Además de tener que soportar episodios de  inseguridad a diario perpetrados por «los de siempre».