ASESINATO

Giro en el caso del vecino asesinado en El Torrejón: se repetirá el juicio tras disolverse el jurado sin consenso

Las defensas han asegurado que había "contradicciones" en las declaraciones de las mismas con respecto a otras testificales realizadas con anterioridad

Giro en el caso del vecino asesinado en El Torrejón: se repetirá el juicio tras disolverse el jurado sin consenso
Juicio por la muerte de un hombre durante una reyerta en El Torrejón en 2020.

El juicio por la muerte de un hombre de 48 años durante una pelea en 2020 en el barrio de El Torrejón de Huelva deberá repetirse después de que el jurado popular se disolviera sin alcanzar un veredicto, al no lograr un acuerdo y tras la devolución de las actas hasta en tres ocasiones por parte de la magistrada-presidenta de sala debido a contradicciones en las mismas.

Según han informado fuentes judiciales, esta decisión, considerada «muy excepcional», está prevista en el artículo 65 de la Ley del Jurado, que establece que si, después de un máximo de tres devoluciones del acta, no se consigue un veredicto válido, el jurado queda disuelto y se debe convocar un nuevo juicio oral.

En consecuencia, se deberá iniciar un nuevo juicio con un jurado popular distinto y un nuevo presidente de sala, lo que podría retrasar el proceso, ya que el nuevo juez deberá familiarizarse con toda la información del caso antes de fijar la fecha del juicio.

El juicio original comenzó el 13 de marzo y contaba con la participación del Ministerio Fiscal, tres acusaciones particulares que representaban al fallecido, su madre y sus hermanos, y tres abogados defensores de los acusados.

En la última sesión, el Ministerio Fiscal retiró su acusación contra dos de los once procesados, el padre del principal acusado y el hijo de este, quien había recibido una grave puñalada por parte de la víctima, al considerar que no tuvieron implicación directa en los hechos. Sin embargo, mantuvo las acusaciones contra el resto. Para el principal acusado solicitaba 15 años de prisión por homicidio, y para otras cuatro personas, 13 años por el mismo delito. Para los restantes acusados pedía cuatro años por lesiones cualificadas.

El abogado de una de las acusaciones particulares, que representaba a varios hermanos de la víctima, apoyó la petición de la Fiscalía. En cambio, el letrado de otra hermana del fallecido redujo el delito de asesinato a homicidio y pidió 15 años de prisión para el tío del principal acusado, quien también recibió una puñalada, argumentando el agravante de «reincidencia», ya que este hombre había sido condenado anteriormente por otro homicidio. Para el resto de acusados solicitó 13 años, considerando que «todos participaron en mayor o menor medida» en la muerte de la víctima.

Por último, la acusación particular que representa al fallecido, su madre y uno de sus hermanos, mantuvo su acusación inicial de asesinato con alevosía y ensañamiento, lo que no coincidía con el resto de las acusaciones ni con el Ministerio Fiscal, que descartaban estos agravantes. Para los once acusados solicitaba 25 años de prisión, al considerar que hubo «autoría conjunta».

‘In dubio pro reo’

Por otro lado, las defensas solicitaron al jurado un veredicto de «no culpabilidad» y la absolución de sus clientes, al considerar que «no había pruebas» contra ellos para condenarlos por los delitos de homicidio o asesinato. Los tres abogados pidieron aplicar el principio de In Dubio Pro Reo, que en caso de duda el acusado es inocente, al considerar que había una «carencia absoluta de pruebas» de los hechos que se imputaban. «No hay huellas, no hay armas, no hay nada», afirmó uno de los letrados de la defensa, quien apuntó que «si no había pruebas, había que absolver».

En el juicio, las partes expusieron las posibles motivaciones de la reyerta que llevó a la muerte de este hombre, de forma que las acusaciones mantuvieron que la disputa surgió por una fuga de agua de la vecina de arriba de la víctima, que habría afectado al acusado principal, por lo que, presuntamente, habría pedido dinero para el arreglo de su baño y, al no obtenerlo, lo habría amenazado de muerte.

Por su parte, las defensas sostenían que el conflicto se produjo a raíz del presunto acoso del fallecido hacia la hija menor, de 14 años, del acusado de la puñalada mortal. En este sentido, se apuntó a que fue la víctima quien apareció en casa del padre del acusado y lo amenazó con un cuchillo, lo que provocó que se iniciara la reyerta. En este sentido, el acusado principal admitió haber usado para «defenderse» un palo con un extremo de hierro, pero negó ser el autor de la puñalada.

En cuanto a estas teorías, la vecina aseguró que este hombre era una persona «conflictiva» que la tenía «atemorizada» y que la «acosaba sexualmente», así como que no tenía conocimiento de si acosaba o no a la hija menor de edad del acusado principal, pero que estaba «obsesionado con las mujeres» y que «lo mismo le daba que fueran jóvenes o viejas».

29 lesiones

Durante la práctica pericial en sede judicial, los dos médicos forenses que practicaron la autopsia de la víctima explicaron que murió por la puñalada que recibió en la zona lumbar, que le seccionó el diafragma, le atravesó un pulmón, que le provocó un neumotórax y el corazón, lo que le produjo un shock hipovolémico que supuso una «pérdida masiva de sangre», así apuntaron que la muerte «no fue inmediata».

De este modo, los forenses detallaron que la víctima sufrió 29 lesiones en diferentes partes del cuerpo como el tronco, la cabeza, los brazos o las manos, algunas de ellas «defensivas» y que se dieron por el impacto de distintos objetos. Así, explicaron que la puñalada fue «ascendente» a unos «45 grados», por la espalda en dirección desde abajo hacia arriba, con un arma blanca de 2,5 centímetros de ancho y 20 de largo para que «llegara tan adentro».

La Policía Nacional halló tres armas diferentes, un cuchillo con mango verde, un bate de béisbol y una navaja, cerca del cadáver de la víctima y señaló que, tras la reyerta en la que acabó falleciendo, se produjeron varios conatos de «enfrentamiento» por el barrio, por lo que se tuvo que reforzar la seguridad en la zona.

De otro lado, los peritos del Laboratorio de ADN de la Policía Nacional en Sevilla señalaron que la camiseta del principal acusado tenía sangre de la víctima, de él mismo y de uno de sus hermanos, también imputado por los hechos, así como que una navaja tenía perfiles genéticos desconocidos, de un cuchillo de 34 centímetros, que presentaba sangre del fallecido y de otro de los acusados, de un bate de béisbol con sangre de la víctima y de un tercer acusado, cuya sangre también aparece en otros vestigios, y otra navaja, sólo con sangre del fallecido.

Por su parte, un agente del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses en Sevilla explicó que analizó ropa de la víctima y que en la misma se hallaba su propia sangre, así como otras dos muestras que contenían perfiles de otras tres personas, pero subrayó que estos perfiles no pudieron ser identificados por no contener cantidad suficiente de ADN.

Declaraciones contradictorias

Los primeros días del juicio se dedicaron a conocer las versiones de los testigos, tanto familiares de la víctima como su vecina de arriba y de los policías nacionales que actuaron durante los hechos, así como de los que realizaron las investigaciones.

Las hermanas y hermanos de la víctima que declararon en sede judicial aseguraron que el hombre «no tenía problemas» con nadie en la barriada, así como afirmaron que la disputa estaba motivada por la filtración, por la que el acusado había pedido «3.000 euros» al fallecido. Asimismo, dos de las hermanas aseguraron ser testigos de los hechos y apuntaron al principal acusado como el responsable de la puñalada mortal. Al respecto, las defensas aseguraron que había «contradicciones» en las declaraciones de las mismas con respecto a otras testificales realizadas con anterioridad y pusieron en duda que hubiera sido testigo de los hechos.

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