Viajes
Turismo interior

Uno de los pueblos más bonitos de España tiene un Sendero Azul entre playas y acantilados de gran interés geológico

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La costa cantábrica goza celosamente de algunos de los tramos más abruptos y bien conservados del norte. Y sobre esos acantilados, entre praderas y plantaciones, discurre un Sendero Azul que ha renovado recientemente su galardón y que conecta con un pueblo marinero declarado uno de los más bonitos del país. ¿El recorrido? Apenas supera los dos kilómetros.

Y desde luego, el reconocimiento de Sendero Azul no se concede por capricho. Es un galardón ambiental que certifica la calidad y la sostenibilidad de senderos costeros en España, con criterios similares a los de las banderas azules de las playas. Obtenerlo (y renovarlo) implica cumplir exigencias de conservación del entorno, señalización y accesibilidad.

¿Cuál es uno de los pueblos más bonitos de España y que tiene un Sendero Azul entre playas y acantilados?

Luarca, capital del municipio de Valdés en el occidente de Asturias, es conocida como la «villa blanca» por sus casas encaladas y los tejados de pizarra que se asoman sobre la ría y el puerto pesquero.

Pertenece a la asociación de Pueblos Mágicos de España y presume de uno de los cementerios con mejores vistas al mar Cantábrico del país, donde reposan los restos de Severo Ochoa, Premio Nobel de Medicina en 1959 y el hijo más ilustre del municipio.

La senda que une su nombre al galardón Sendero Azul es el circuito de Punta Mujeres, una ruta circular de 2.730 metros que parte de la Playa Segunda de Luarca y regresa al mismo punto. La dificultad es baja y el tiempo estimado ronda los 45 minutos, aunque la mayoría de quienes la recorren tardan algo más por las paradas que piden las vistas.

El trazado sube hasta las alturas de la rasa costera (la plataforma de erosión marina que caracteriza el litoral asturiano) y transita sobre los acantilados que cierran la ensenada de Salinas.

Desde ahí, el conjunto de las playas de Luarca queda a los pies del caminante, con el Cantábrico abierto al fondo y las praderas verdes como primer plano.

Geología sobre los acantilados de este Sendero Azul: las Pizarras de Luarca

El dato que convierte a esta senda en algo más que una ruta de costa es su sustrato geológico. El camino transcurre sobre materiales del Ordovícico Medio, una formación que data de hace más de 460 millones de años.

Son las denominadas Pizarras de Luarca, una unidad geológica característica del occidente asturiano que se reconoce por su color negro y los pliegues visibles en los cortes de los acantilados.

Estas pizarras tienen tanto valor científico que la zona cuenta con una ruta específica dedicada a ellas. Con motivo de la Semana Europea de los Geoparques, el municipio de Valdés puso en marcha la «Ruta de las Pizarras de Luarca», que complementa el recorrido costero con una lectura más técnica del terreno.

La senda de Punta Mujeres permite ver esas formaciones en su contexto natural: bajo los mismísimos pies de los que se aventuren y en los cortes verticales de los acantilados que caen al mar.

El trayecto no se limita a los acantilados. También atraviesa praderías atlánticas y plantaciones de maíz, un paisaje agrario que convive con la orografía costera y que es propio del occidente de Asturias. Esa mezcla entre lo salvaje y lo cultivado es parte del carácter de la ruta.

Playas, miradores y cómo completar exitosamente la visita a Luarca

La senda arranca en la Playa Segunda de Luarca y bordea los acantilados que dominan la Playa de Salinas, una de las playas urbanas protegidas del municipio. Las panorámicas desde la rasa costera abarcan el conjunto del litoral de Luarca, con el faro y la capilla de la Atalaya como referencia desde el mar.

Luarca añade más razones para quedarse. El Mirador del Chano ofrece vistas nocturnas del puerto y la ría. El casco histórico conserva los barrios del Cambaral y la Pescadería, con callejuelas medievales y casas blancas.

El municipio también tiene un Museo del Calamar Gigante con una de las colecciones más completas del mundo sobre este cefalópodo.

Para acceder al inicio de la senda, el punto de referencia es la Playa Segunda de Luarca. El municipio dispone de tres zonas de aparcamiento en el núcleo urbano. La ruta es apta para personas con buena condición física básica y también permite mascotas con correa, ya que las rutas de Valdés están catalogadas como dog-friendly.

En primavera y otoño, cuando la luz rasante destaca los pliegues de las pizarras negras en los acantilados, el recorrido alcanza su mejor versión.