¿Quién no ha querido alguna vez en la vida una casa árbol? El sueño de todo niño puede conseguirse fácilmente con la unión de cuatro tableros de madera y una luz para las noches más oscuras. Los clavos y las escaleras son fundamentales para acceder a «fuerte» más que acogedor en el que poder ser cualquier personaje de ficción que la imaginación pueda proporcionar. Las casas árbol son geniales, por eso te aconsejamos que revivas tu infancia en este curioso alojamiento de Atlanta (Estados Unidos).
Imaginación al poder
El puente colgante aporta el toque romántico
La imaginación es fundamental para poder «convertirse» en un caballero, una heroína o hasta cualquier tipo de dragón. Y es eso, imaginación, lo que se utilizó para construir esta casa árbol. Una propiedad privada de Peter Bahouth que puede alquilarse en cualquier momento para disfrutar de una escapada realmente inolvidable. Los cuentos más famosos cobran vida en un alojamiento situado en pleno corazón del bosque que solo tiene una pega: no se permiten los niños.
Cabe destacar que aunque el diseño de la curiosa cabaña esté basado en la idea de una casa árbol convencional, este impresionante alojamiento cuenta con todos los lujos necesarios para definirse como un auténtico hotel de lujo. En primer lugar, el material con el que está construida es una madera recuperada de altísima calidad enclavada en un impresionante pino centenario del que se puede respirar todos y cada uno de los aromas de la naturaleza. Una edificación impresionante que se encuentra unida por un puente colgante lleno de pequeñas luces con las que se consigue aportar ese toque diferencial que llena la atmósfera de romanticismo. Sin olvidarnos de un interior basado en un mobiliario envejecido en el que los tonos turquesas salen a relucir con la intensidad lumínica de las velas aromatizadas.
Refugio natural
El lugar perfecto para una escapada inolvidable
Las flores, los frutos y las hojas pueden definirse como la decoración perfecta de un auténtico refugio natural en el que poder respirar alejado de los problemas de la ciudad. Los grandes ventanales abatibles dejan pasar esa luz tan pura sin sombras de edificios ni ruidos de automóviles en el que poder disfrutar de un retiro espiritual de esos que se recuerdan toda una vida. Cabe destacar que pasar un día en este curioso alojamiento cuesta la friolera de 240 euros, y puede alquilarse, con reserva previa, a través de Airbnb.