Sensores, IA y robots: la estrategia con la que Bosch quiere crecer en la próxima década
Robots con capacidades mucho mayores
Por qué tu WiFi va lento aunque tengas buena fibra y cómo arreglarlo
El SMS falso de la Agencia Tributaria que está circulando en plena campaña de la renta
La robótica se ha convertido en una de las grandes apuestas estratégicas del grupo alemán. Durante el Bosch Connected World 2026, celebrado en Berlín, la compañía ha dejado claro que ve en la automatización avanzada y en los robots humanoides una oportunidad de negocio de gran tamaño, aunque con un planteamiento muy concreto, no quiere presentarse como fabricante de humanoides, sino como proveedor de las tecnologías que permiten que esos robots funcionen.
La idea de Bosch es ocupar una posición clave en la cadena de valor. Sensores, software, sistemas de control, motores eléctricos, servodrives y soluciones de automatización industrial forman parte de una propuesta que la empresa resume como tecnología “desde los sensores hasta los sistemas”. En palabras de Stefan Hartung, presidente del consejo de administración de Bosch, la llegada de la robótica humanoide está elevando la demanda de componentes y soluciones de la compañía.
Bosch quiere ser el cerebro y el sistema nervioso de los robots
El mensaje principal del grupo es que la automatización ya no se limita a las fábricas tradicionales. La robótica empieza a extenderse hacia nuevas aplicaciones industriales, logísticas y de servicios, y los humanoides representan una de las áreas de mayor interés. Bosch considera que su experiencia en sectores tan distintos como el automóvil, la industria o el hogar le permite aprovechar esa transición.
Tanja Rueckert, miembro del consejo de administración de Bosch, lo resumió durante el evento con una frase directa: la compañía quiere impulsar el futuro “sobre ruedas y con brazos”. Esto significa que Bosch no se presenta como una marca que vaya a vender su propio robot humanoide al consumidor final, sino como un proveedor de la electrónica, los sensores, el software y los sistemas de movimiento necesarios para que esos robots puedan trabajar con precisión.
Una de las piezas centrales de esta estrategia es ctrlX AUTOMATION, la plataforma abierta de Bosch Rexroth para crear sistemas modulares, escalables y fáciles de integrar. Con ella, la compañía busca facilitar que las empresas combinen sistemas de transporte autónomo con brazos robóticos de alta precisión, una fórmula especialmente útil en entornos industriales donde la flexibilidad pesa cada vez más.
Sensores MEMS para que los robots puedan “tocar”
Uno de los puntos más interesantes de la propuesta de Bosch está en los sensores MEMS, sistemas microelectromecánicos que permiten a los robots interpretar mejor su entorno y manipular objetos con más precisión. La compañía los compara con una especie de “sentido del tacto” artificial.
Un robot que manipula objetos debe saber cuánta fuerza aplicar en cada caso. No es lo mismo sujetar un vaso resistente que una copa delicada. Ahí es donde los sensores pasan de ser un componente técnico más a convertirse en una pieza esencial para que la robótica sea segura y útil fuera de escenarios muy controlados.
Bosch subraya además el potencial de este mercado. Según los datos citados por la propia compañía a partir de Yole Group, el mercado de sensores MEMS superará los 19.200 millones de dólares en 2030, con un crecimiento anual medio del 4%. El grupo alemán ya cuenta con una posición destacada en esta tecnología a través de su planta de semiconductores de Reutlingen.
IA, datos industriales y robots que aprenden
La otra gran palanca es la inteligencia artificial. Bosch plantea la IA como el elemento que permitirá que los robots no sólo ejecuten movimientos, sino que perciban su entorno, comprendan procesos y aprendan de la experiencia. Esta combinación de electrónica, mecánica avanzada y software es la base de lo que la compañía denomina robots cognitivos.
Para acelerar ese desarrollo, Bosch ha creado Robert Bosch Robotics GmbH, una unidad específica centrada en nuevas soluciones robóticas. Además, mantiene alianzas con empresas especializadas como la startup alemana Neura Robotics, con la que trabaja en el desarrollo de robots cognitivos. También colabora con compañías de Reino Unido, Estados Unidos y China para llevar proyectos desde el prototipo hasta la producción industrial.
En China, Bosch ha agrupado sus actividades en el Bosch Robotics Center China, creado a comienzos de este año con el objetivo de impulsar la inteligencia artificial aplicada y la comercialización de soluciones robóticas.
El valor oculto de Bosch: datos de más de 230 fábricas
Más allá de los componentes, Bosch presume de un activo difícil de replicar, los datos generados en sus más de 230 plantas de producción en todo el mundo. Para la compañía, esa información industrial es clave para entrenar sistemas de automatización más inteligentes y mejorar procesos como el mantenimiento predictivo, la optimización de líneas de fabricación o la detección óptica de fallos.
La empresa también está utilizando trajes de captura de movimiento para convertir conocimientos humanos en datos que puedan ser interpretados por máquinas. Es decir, registrar secuencias complejas realizadas por personas para después entrenar robots capaces de repetirlas o adaptarlas a distintos escenarios.
Esto explica por qué Bosch sitúa la robótica como una oportunidad de negocio de miles de millones de euros. La compañía no parte de cero: ya tiene experiencia en sensores, automatización industrial, movilidad, software e IA aplicada. Ahora busca conectar todas esas piezas en un mercado que empieza a crecer con fuerza.
La automatización como respuesta a la falta de mano de obra
La apuesta también tiene una lectura industrial para Europa. Bosch sostiene que la automatización puede ayudar a mejorar la competitividad de sus plantas en Alemania y responder a la escasez de mano de obra cualificada. No se trata sólo de producir más rápido, sino de mantener actividad industrial en mercados donde cada vez es más difícil encontrar perfiles especializados.
El Bosch Tech Compass, un estudio realizado a más de 11.000 personas en siete países, apunta además a una mayor aceptación social de la inteligencia artificial. Según la compañía, el 70% de los encuestados considera que la IA será clave para el futuro.
La robótica de Bosch queda así situada en un punto intermedio entre la industria actual y la próxima generación de automatización. No es una apuesta basada únicamente en humanoides llamativos, sino en componentes, software, datos y sistemas capaces de hacer que esos robots sean viables en entornos reales.
Temas:
- Robótica
- Tecnología
Lo último en Tecnología
-
Sensores, IA y robots: la estrategia con la que Bosch quiere crecer en la próxima década
-
¿Qué conectar primero, el móvil o el cargador, para evitar daños mecánicos y eléctricos?
-
Tres meses con el MacBook Pro más caro de Apple: para qué sirve de verdad (y para qué no)
-
El Mundial de 2026 dispara las alertas por ciberataques: estos son los riesgos que preocupan a los expertos
-
UGREEN Nexode Air 65W: el cargador más compacto del mercado que también puede con tu portátil
Últimas noticias
-
Visita del Papa León XIV en Canarias, en directo hoy | Agenda, horarios, recorridos, misa en el Puerto de Santa Cruz y cortes de tráfico
-
El encaje vuelve a conquistar a las novias: varios expertos nos dan las claves de cómo llevar la tendencia que ha recuperado Rocío Crusset
-
El juez imputa a Zapatero por contrabando y delito fiscal por sus joyas de 1,3 millones
-
El PP cita a Peramato y a Marlaska en el Senado por las reuniones de Leire Díez con la Fiscalía y la directora de la Guardia Civil
-
Un cirujano desvela quiénes están detrás del boom del ‘lifting deep plane’: «Hombres que rehacen su vida con alguien más joven»