Chema Alonso: «La IA ya hace mejor que nosotros tareas por las que nos están pagando»
"Estamos creando algo que no sabemos lo que estamos creando realmente"
La IA ya está aquí. «Está realizando las mismas tareas que hacemos en empresas y por las que nos están pagando. Y lo hace mejor que nosotros». La frase no proviene de alguien del futuro ni de un tecnólogo dado al espectáculo y al alarmismo. Es de Chema Alonso, uno de los mayores expertos en ciberseguridad de España.
Según McKinsey, las tecnologías actuales, incluida la IA generativa, podrían automatizar actividades que ocupan entre el 60% y el 70% del tiempo de trabajo de los empleados (informe The economic potential of generative AI). El Fondo Monetario Internacional va más allá: estima que cerca del 40% del empleo global estará expuesto a la IA, con un impacto especialmente intenso en trabajos cualificados. Pero reducir la conversación al empleo es quedarse en la superficie. El verdadero problema no es lo que la IA hace. Es que no sabemos exactamente cómo lo hace ni qué puede llegar a hacer.
Durante décadas, las máquinas han sido herramientas predecibles. Pulsabas un botón y ocurría algo concreto. Eso ha terminado. «Cuando entrenamos un modelo, no tenemos claridad de cómo se va a comportar esa inteligencia artificial. No tenemos predictibilidad de lo que hemos creado», explica Alonso. Esta falta de trazabilidad —conocida como el problema de la «caja negra»— no es un fallo técnico puntual, algo anecdótico solucionable. No. Es una característica estructural y tiene implicaciones profundas.
En 2023, Geoffrey Hinton, uno de los padres del deep learning, abandonó Google para advertir públicamente de los riesgos de sistemas que pueden aprender comportamientos no previstos por sus propios creadores. Otros investigadores, como el premio Turing Yoshua Bengio, han alertado de escenarios en los que los sistemas optimizan objetivos de formas que los humanos no anticipan ni controlan.
La tecnología más potente que hemos creado tiene acceso total a todo. Absolutamente todo. Datos, decisiones y control. «Le estamos dando herramientas de acceso a redes sociales, a datos, a ordenador, a tu banco, a todo masivamente», advierte Alonso. Y añade: «Esto puede tomar decisiones que van en contra de ti, se puede equivocar y puede además sufrir un ataque y hacer cosas que tú no quieras. Úsalo bajo tu responsabilidad», advierte Alonso. «Pero todos lo usamos». Aquí aparece la paradoja central de esta revolución: conocemos los riesgos, pero los asumimos. Porque la eficiencia compensa. Al menos, de momento.
Hoy, más del 80% de las empresas ya utiliza IA en alguna función. Pero esa adopción no va acompañada, en muchos casos, de mecanismos equivalentes de control, auditoría o formación. La tecnología avanza. La gobernanza llega tarde.
Preocupa la deuda cognitiva. «Estamos entrando en una fase de deuda cognitiva. Ya los programadores están utilizando la IA y dejan de saber cómo es el código que tienen, y no sabemos qué es lo que estamos construyendo».
Un estudio publicado en Nature Human Behaviour demostró que los usuarios tienden a confiar en decisiones generadas por IA incluso cuando son incorrectas, reduciendo su capacidad crítica. Otro trabajo del MIT ha mostrado que el uso intensivo de herramientas automatizadas puede deteriorar la comprensión profunda de tareas complejas. Humanos más eficientes. Menos capaces.
La inteligencia artificial no sólo amplifica capacidades positivas. También reduce las barreras para el daño. «No necesitas ser un experto en tecnología para utilizar la IA en cometer delitos», afirma Alonso. Por si duda, le cuento a usted que la IA ya permite: clonar voces con alta precisión, deepfake, generar identidades falsas, automatizar fraudes a gran escala, crear sistemas completos de estafa sin intervención humana directa.
Europol ha advertido que la IA está acelerando la profesionalización del crimen digital, permitiendo operaciones más sofisticadas con menos recursos y menor conocimiento técnico. La democratización tecnológica tiene un lado oscuro evidente: democratiza también la capacidad de delinquir.
A pesar de todo, el desarrollo no se ralentiza. La razón es simple: los incentivos son demasiado grandes. Más eficiencia, menos costes. PwC estima que la inteligencia artificial podría añadir hasta 15,7 billones de dólares a la economía global en 2030. La productividad, la automatización y la ventaja competitiva están empujando a empresas y gobiernos a acelerar su adopción. «Si no utilizas la IA, tu nivel de competitividad va a deteriorarse», resume Alonso.
Es una carrera. Y nadie quiere quedarse atrás. El riesgo: que nosotros dejemos de pensar.
Lo último en Tecnología
-
Samsung presenta su nueva generación de plegables y relojes: Galaxy Z Fold8 Ultra, Fold8, Flip8, Watch Ultra2 y Watch9
-
Apple Arcade ficha a Madden: el juego de fútbol americano de EA Sports llega el 6 de agosto sin anuncios ni compras
-
vivo X Fold6: así es el plegable insignia con teleobjetivo Zeiss de 100 aumentos
-
‘El verdadero valor de la IA no es solo reducir costes, sino aumentar la capacidad operativa de las empresa’
-
5 hábitos que disparan el consumo en standby de tus aparatos cuando no estás en casa
Últimas noticias
-
Antonio Banderas (65 años) recuerda cómo llegó a Madrid para perseguir su sueño: «Mi madre me cosió el dinero dentro del pantalón»
-
El tesoro que destrozas a pisotones en el campo, pero es una planta extinguida en Madrid y redescubierta en 2021 en Toledo
-
El nuevo modelo de ‘flex living’ gana fuerza en España: la inversión inmobiliaria que ya ofrece rentabilidades de hasta el 10%
-
Según expertos en limpieza, así es como se eliminan las manchas negras de la taza del inodoro sin frotar ni usar un cepillo
-
La nueva tentación de Mercadona cuesta un euro: es un sandwich que ha generado polémica en redes sociales