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EXPLORACIÓN DE MARTE

700 veces más fino que un pelo humano: el Perseverance halla un polvo de Marte que se pega a los trajes espaciales y podría llegar a la sangre

El estudio, con 35 autores y publicado en PNAS, detecta polvo fino de menos de 2,5 micrómetros, rico en hierro, azufre y fósforo, que se adhiere al teflón y al Vectran.

Es oficial: el rover Perseverance de la NASA ya es el vehículo que más distancia ha recorrido fuera de la Tierra, con 45,22 km en Marte, y deja atrás a Opportunity

El Perseverance generará aire en Marte dividiendo CO2

El rover Perseverance de la NASA ha medido en Marte partículas de polvo de unos 100 nanómetros. Son cerca de 700 veces más finas que un pelo humano. Las encontró pegadas a muestras de tela de traje espacial que viajan en el propio robot, en el cráter Jezero.

El estudio reúne datos de 1.645 días marcianos y sale el martes 27 de octubre en la revista PNAS. Lo firman 35 investigadores, con Scott VanBommel, de la Universidad Washington en San Luis, como primer autor. Según la nota de la NASA, servirá para diseñar trajes, hábitats y normas de salud para las tripulaciones.

Parte de ese polvo es tan pequeño que podría atravesar los pulmones y pasar a la sangre. Es la primera vez que estas fracciones finas y ultrafinas se miden sobre el terreno marciano.

Cinco retales de traje espacial

El robot lleva cinco muestras de material de traje, cada una de 20 milímetros de lado. Van en el objetivo de calibración de SHERLOC, un instrumento del brazo que busca compuestos orgánicos. La NASA las envió para ver cómo resisten estos tejidos en la superficie del planeta.

A la izquierda, el Perseverance con el objetivo de calibración de SHERLOC marcado en amarillo; a la derecha, un primer plano del objetivo, donde van las muestras de material de traje espacial. (Foto: NASA/JPL-Caltech)

Los datos de polvo, sin embargo, salieron de otro instrumento, el espectrómetro de rayos X PIXL. Su objetivo de calibración incluye una pieza de teflón y otra de vidrio basáltico. PIXL no detecta los elementos del teflón, así que toda señal de esa pieza procede del polvo depositado encima.

El equipo analizó también los retales de teflón y de Vectran, dos materiales habituales en los trajes. «La misión principal de Perseverance es buscar señales de vida microbiana antigua», recuerda Katie Stack Morgan, científica del proyecto en el JPL. Añade que el rover «también se diseñó para ayudar a preparar a los exploradores humanos».

Partículas de 100 nanómetros

Hasta ahora, las mediciones hechas en Marte solo distinguían granos de unos 3 micrómetros como mínimo. PIXL ha detectado dos categorías menores: las finas, de menos de 2,5 micrómetros, y las ultrafinas, de unos 100 nanómetros. Un pelo humano mide unos 70 micrómetros de grosor.

En el teflón de PIXL y en el Vectran, las partículas medían de media unos 2 micrómetros. Sobre el vidrio basáltico y el teflón del traje, los tamaños bajaban hasta los 100 a 300 nanómetros.

«La existencia de polvo marciano de estos tamaños ultrafinos se predijo hace mucho tiempo», resume VanBommel. Según el investigador, los grumos grandes se desprenden con el tiempo. Las partículas más pequeñas se quedan, y son las que más complican los sistemas de soporte vital.

La electricidad estática elige

Los granos se cargan de electricidad estática al chocar entre sí en el aire marciano. Cada material del objetivo atrae partículas de un tamaño distinto. De acuerdo con la NASA, las más finas siguieron pegadas tras años de trayectos y perforaciones.

Ese dato afecta de lleno a los trajes espaciales. Los polímeros orgánicos como el teflón abundan en sus capas exteriores y, según el estudio, acumulan polvo fino con facilidad. Algunos materiales retienen menos, lo que podría orientar la elección de tejidos y recubrimientos.

Fósforo, hierro y percloratos

Por su composición, el polvo coincide con el perfil rico en hierro y azufre que midieron misiones anteriores. PIXL detectó además un enriquecimiento en fósforo y señales de sulfato de calcio. Los autores lo describen como un silicato máfico, es decir, rico en magnesio y hierro.

En la Tierra, las partículas de menos de 2,5 micrómetros se asocian a problemas de salud. Llegan hasta el fondo de los pulmones. La NASA recuerda que otros estudios han visto partículas ultrafinas viajar de la nariz al cerebro por el nervio olfativo.

El polvo marciano contiene además compuestos reactivos. Los percloratos pueden alterar la tiroides, y el hierro reactivo daña las células. En Neretva Vallis, el antiguo cauce que el rover fotografió en mayo de 2024, el polvo domina hoy un paisaje barrido por el viento.

Del Apolo al traje marciano

En las misiones Apolo, el polvo lunar rayó viseras, desgastó los trajes y dañó sus cierres. Algunos astronautas sufrieron síntomas parecidos a la fiebre del heno. Los granos de Marte, redondeados por el viento, son menos abrasivos, aunque tienen más sílice, azufre, cloro y hierro que los lunares.

«El polvo ha sido un desafío para la exploración de superficie desde el programa Apolo», señala Lindsay Hays, directora en funciones de Ciencia Planetaria de la NASA. Para Hays, Perseverance da a ingenieros y médicos de vuelo datos útiles «mucho antes de que los primeros astronautas estadounidenses lleguen a Marte».

Entre las soluciones que cita la agencia están los trajes acoplados por fuera del hábitat y las esclusas de doble cámara. En marzo de 2025, la NASA ya probó en la Luna un escudo electrodinámico que limpia el regolito con campos eléctricos. Viajó a bordo de la misión Blue Ghost 1 de Firefly Aerospace.

El hallazgo se suma a otros logros del rover, que ya es el vehículo que más distancia ha recorrido fuera de la Tierra. También llevó a bordo MOXIE, el experimento que logró fabricar oxígeno a partir del CO2 marciano.

Ningún grano ha llegado aquí

Las mediciones de PIXL salen del análisis y el modelado de señales de rayos X. Nadie ha tenido todavía ese polvo en un laboratorio. Los propios autores piden caracterizarlo a fondo en la Tierra antes de enviar tripulaciones.

Tampoco se sabe cuánto daño causaría en la práctica. Según la NASA, el riesgo depende de la cantidad de polvo y del tiempo de exposición.

Mientras tanto, la agencia prepara la vuelta de astronautas a la Luna, donde ensayará herramientas contra el polvo. En el Centro Espacial Johnson ya prueban piezas de trajes en cámaras de vacío con regolito simulado.

Los resultados se han publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/ASU/MSSS.