Pablo Álvarez, astronauta español de la ESA: «Si queremos liderar, pilotar, tener capacidades propias o si queremos seguir siendo pasajeros»
La ESA aprobó en marzo comprar una Crew Dragon para 2028 (misión EPIC), España aportará 455 millones al año a la agencia y el Miura 5 se retrasa a 2027.
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El 13 de febrero de 2026, la francesa Sophie Adenot despegó hacia la Estación Espacial Internacional en una cápsula Dragon de SpaceX. Europa lleva décadas mandando astronautas al espacio, siempre en naves de otros. ¿Tiene Europa una nave para llevar personas? No, y tampoco un cohete que pueda hacerlo.
Pablo Álvarez, ingeniero aeronáutico nacido en León en 1988, es el primer astronauta de carrera español que la Agencia Espacial Europea selecciona en tres décadas, elegido en 2022 entre más de 22.500 candidatos. Aún espera su primera misión. «Es el momento de decidir dónde queremos estar dentro de 10 o 15 años», afirmó en una entrevista con la agencia EFE en Barcelona, publicada en agosto de 2026. La disyuntiva, en sus palabras, es «si queremos liderar, pilotar, tener capacidades propias o si queremos seguir siendo pasajeros».
Qué dijo exactamente
Europa, sostiene Álvarez, sigue estando por detrás de la NASA, o de su mano, en la exploración humana, y en plena carrera espacial cree que toca dar un salto. «Mi misión soñada, por la que de verdad me sentiría orgulloso, sería despegar en una cápsula europea con un cohete europeo desarrollado por nosotros y que me den la responsabilidad de manejarlo», destacó.
No es la primera vez que lo plantea. En mayo, ante el Congreso del Espacio de Madrid, avisó de que «Europa no se puede permitir no tener sus propios vuelos, incluso tripulados».
¿Y mientras llega ese cohete? Su objetivo inmediato es una misión de larga duración en la estación antes de 2030, donde la tripulación trabaja como «sus ojos y sus manos en el espacio» de los científicos que dirigen los experimentos desde tierra. El siguiente paso, contaba, es un curso de geología con parada en Lanzarote, pensando en una posible misión a la Luna.
Lo que dicen los datos
¿De qué depende hoy un astronauta europeo para volar? De Estados Unidos o de Rusia. Pedro Duque viajó en 1998 en el transbordador Discovery y en 2003 en una Soyuz, y la propia Sophie Adenot, compañera de promoción de Álvarez, llegó a la estación en la misión Crew-12 para nueve meses.
La primera misión con sello propio ya tiene fecha. El Consejo de la ESA aprobó en marzo de 2026 el concepto EPIC, comprar a SpaceX una Crew Dragon completa para el primer trimestre de 2028 y llenarla de astronautas de la agencia. Los asientos siguen sin nombre. La ministra Diana Morant dijo en agosto que el Gobierno quiere «la mejor misión posible para el gran astronauta que es Pablo y pronto se sabrá».
El dinero también ha cambiado. En la Ministerial de Bremen de noviembre de 2025, los países de la ESA comprometieron 22.100 millones de euros, la mayor cifra de su historia. España aportará 455 millones al año de media entre 2026 y 2030, y será por primera vez el cuarto contribuyente, con el 8,46% del total.
Y hay naves en camino, aunque no para personas. La ESA firmó en septiembre un contrato de 760 millones de euros con The Exploration Company para que su cápsula Nyx lleve carga a la estación, y financia con 158,9 millones a PLD Space, que acaba de presentar su futuro Miura 9. El primer vuelo del Miura 5 está previsto para el primer semestre de 2027.
Lo que todavía falta por ver
Conviene no confundir carga con tripulación. Nyx volará sin nadie a bordo, y en Bremen los ministros pagaron cápsulas de carga y el acceso a la estación hasta 2030, pero no una nave tripulada propia. Lo más parecido a pilotar lo hará Luca Parmitano, piloto de la Orion de la NASA en Artemis III. Pedro Duque lo resumía en julio. Europa, dijo, no puede ser siempre tripulante y tiene que estar a los mandos.
El calendario tampoco está garantizado. EPIC depende de SpaceX, la empresa de Elon Musk, y la estación tiene fecha de caducidad. La NASA ha contratado con esa misma compañía, por 843 millones de dólares (en euros, unos 733 millones), el vehículo que la sacará de órbita en 2030. Después vendrían estaciones comerciales, y Europa tendría que volver a comprar billete. El Miura 5 iba a volar en 2026 y ya apunta a 2027.
¿Y España? Tiene desde 2023 su propia Agencia Espacial, y su director, Juan Carlos Cortés, preside el Consejo de la ESA desde julio. Sara García, la otra española de la promoción, sigue en la reserva. Lo que no tiene todavía es la fecha de Pablo Álvarez, un mes después de que la ministra prometiera que se sabría pronto.
La próxima vez que un astronauta europeo salude desde la escotilla de una cápsula, merece la pena fijarse en la bandera pintada en el costado.
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