Seguridad, precisión y rápida recuperación frente al cáncer de próstata
La tecnología Da Vinci permite intervenciones más precisas, menos agresivas y con una recuperación funcional más rápida en pacientes con cáncer de próstata localizado.
El Hospital Universitario General de Villalba, centro público de la Comunidad de Madrid, ha dado un paso decisivo en el tratamiento del cáncer de próstata localizado gracias a la cirugía robótica. El servicio de Urología se acerca ya al centenar de prostatectomías radicales realizadas con el sistema Da Vinci, una cifra que consolida su experiencia en una de las técnicas quirúrgicas más avanzadas y con mejores resultados funcionales.
El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres en España –más de 32.000 diagnósticos al año– y su pronóstico depende en gran medida de detectarlo a tiempo. Cuando el tumor está localizado, la supervivencia a cinco años supera el 99%, pero en fases tardías desciende por debajo del 40%. De ahí la importancia de que los centros dispongan de procedimientos que combinen precisión, seguridad y rápida recuperación.
Una técnica que mejora precisión y preservación funcional
La cirugía robótica ha supuesto un cambio significativo en la forma de abordar este tumor. Tal como explica el Dr. José Emilio Hernández Sánchez, jefe del Servicio de Urología, “La cirugía robótica ha transformado la forma de tratar el cáncer de próstata. Nos permite realizar una cirugía más precisa, menos agresiva y con mejores resultados en continencia y función sexual”.
La técnica consiste en extirpar la glándula prostática y las vesículas seminales mediante brazos robóticos que replican los movimientos del cirujano con visión tridimensional de alta definición. Según detalla el especialista, “Podemos trabajar dentro de un espacio anatómico muy reducido con una precisión milimétrica y sin temblores, lo que nos permite preservar estructuras clave como los nervios erectores y el esfínter urinario”.
El resultado es una cirugía menos agresiva y con un impacto mucho menor en el bienestar del paciente: menor sangrado, menos dolor y estancias hospitalarias de entre 48 y 72 horas. La mayoría retoma su vida cotidiana en menos de dos semanas, evitando únicamente esfuerzos intensos durante el primer mes.
Continencia y función sexual: dos pilares que mejoran con la robótica
La preservación funcional es uno de los principales beneficios de esta técnica. Según el propio Dr. Hernández, “Cerca del 95% de los pacientes recuperan la continencia urinaria en los tres primeros meses, y la gran mayoría conserva una función sexual satisfactoria cuando es posible preservar el paquete neurovascular”.
En pacientes menores de 60 años con buena función eréctil previa, las tasas de recuperación alcanzan el 80 y 90% cuando se conservan ambos haces neurovasculares, según los resultados obtenidos por el centro.
Antes de cada cirugía, el equipo realiza una planificación individualizada basada en resonancia magnética multiparamétrica. “No hay dos pacientes iguales; estudiamos cada caso para equilibrar radicalidad oncológica y preservación funcional”, remarca el Dr. Hernández.
Tras la intervención, el hospital aplica programas de rehabilitación multimodal que incluyen fisioterapia de suelo pélvico y tratamiento farmacológico temprano. “Nuestro objetivo es que el paciente recupere su autonomía y calidad de vida lo antes posible”, subraya el especialista.
Un programa estructurado con resultados de referencia
El hospital desarrolla sesiones semanales de cirugía robótica, un equipo en formación continuada y protocolos de seguridad estandarizados. Este trabajo ha permitido obtener cifras que se sitúan al nivel de los principales centros del país:
- Supervivencia libre de recidiva bioquímica a cinco años: 84-95%
- Supervivencia cáncer específica: 96-99%
Para el jefe del Servicio de Urología, esa combinación de control oncológico y recuperación funcional resume la filosofía del programa: “La cirugía robótica nos permite, además de abordar el cáncer, preservar la función y la calidad de vida. Hoy el éxito se mide en bienestar tanto como en control oncológico”.
El Hospital Universitario General de Villalba ha logrado además reducir notablemente los tiempos de espera quirúrgicos y reforzar la continuidad asistencial mediante circuitos coordinados que acompañan al paciente desde la valoración inicial hasta la rehabilitación final.
Con casi un centenar de prostatectomías robóticas realizadas, el centro consolida un modelo basado en tecnología de vanguardia, planificación individualizada y recuperación enfocada al bienestar del paciente.
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