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Sanidad admite ahora tensión por «salubridad» en Ceuta mientras Mónica García sigue sin aparecer 16 días después

Javier Padilla, ha reconocido que la situación en la ciudad autónoma es de "importante tensión" vinculada a la falta de salubridad

No parece razonable que, 16 días después de la invasión a Ceuta por parte de ciudadanos marroquíes y con la asistencia sanitaria de Ceuta bajo competencia directa del Gobierno central, la ministra de Sanidad, Mónica García, todavía no se haya personado en la ciudad para conocer sobre el terreno la situación. La respuesta, además, se ha limitado al refuerzo de la plantilla con dos médicos y dos enfermeras, una medida que los profesionales y ciudadanos consideran claramente insuficiente ante la presión asistencial.

Entre los ceutíes crece el malestar por una situación en la que, según denuncian, un paciente marroquí, un ceutí… todos acaban esperando en la misma cola, mientras algunas consultas médicas se retrasan y la atención ordinaria comienza a resentirse por la sobrecarga del sistema. En este sentido, muchos sanitarios aseguran que en cualquier otro país del entorno, el responsable de Sanidad, hubiera suspendido sus vacaciones.

En este sentido, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha reconocido que la situación en la ciudad autónoma es de «importante tensión» vinculada a la falta de salubridad de los enclaves donde se encuentran las personas migrantes.

En sus redes sociales, el número dos de Sanidad ha insistido en que lo que hay ahora mismo en Ceuta es una crisis humanitaria, pero no sanitaria, porque su sistema sanitario está logrando mantener «en todo momento la actividad asistencial normal programada sin que haya habido cancelaciones por la situación». Sin embargo, no ha mencionado el retraso y los cambios de citas médicas de los ceutíes.

Sin embargo, el presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, Enrique Roviralta, cree que es una «catástrofe asistencial, humanitaria, económica y social» la situación en la ciudad por la emergencia migratoria, mientras que el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Tomás Cobo, ha reclamado un mando único para coordinar la respuesta ante la elevada presión.

Los sanitarios continúan bajo presión

Padilla argumenta que, cuando se desató la crisis migratoria el pasado 31 de julio, se produjo un pico de 1.149 asistencias, que han ido descendiendo a entre 300 y 400 diarias (ayer bajaron a 275), sin que ello haya repercutido en la ocupación del Hospital Universitario de Ceuta, que actualmente es del 63 %. De sus 175 camas, 33 están ocupadas por inmigrantes.

Además, desde ese día permanece activo el Plan de Catástrofes, se han creado circuitos diferenciados, se han abierto puntos/horarios adicionales, se ha cumplido el objetivo de garantía de no cancelación de actividad programada y se ha incrementado el personal en 60 profesionales sanitarios.

La sanidad pública ceutí, asegura Padilla, «tiene capacidad de absorción de picos de demanda» por una singularidad, y es que desde el cierre de frontera de 2020, la actividad asistencial se ha reducido un 34 %, mientras que el número de profesionales ha aumentado un 11,85 %. Estos datos son contrarios a los ofrecidos por los médicos, sanitarios y ciudadanos que aseguran que la presión y el temor en las consultas y vías públicas hacia estos ciudadanos de Marruecos contiúan en aumento.

«Ese es un riesgo pre-sanitario que es en el que todas las administraciones han de centrarse ahora, mientras se atiende la necesidad sanitaria de quienes la tengan», recalca Padilla, que apela a «prevenir el desarrollo de otros problemas de salud mientras se resuelve la causa fundamental existente».

Por eso, «la clave» actual es la salubridad de los lugares de estancia de los migrantes durante la resolución del proceso.

Enfermedades crónicas y sarna

La situación sanitaria se complica además por la detección de casos de tuberculosis y sarna, dos problemas que obligan a reforzar la vigilancia epidemiológica y la capacidad asistencial en una ciudad ya sometida a una fuerte presión. Padilla no ha mencionado los tratamientos crónicos de estas personas, como diabetes y otras patologías.

La sarna, además, ya afecta a personas que permanecen en condiciones precarias y sin una atención suficiente, según distintas informaciones y organizaciones. El propio Colegio de Médicos ha reclamado medidas preventivas y un plan de contingencia ante el riesgo de que la presión asistencial termine derivando en un problema de salud pública.