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Inteligencia Artificial

Nunca pensé que volvería a ver: la IA consigue mejorar la visión de una mujer de 82 años casi al completo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Una mujer de 82 años ha logrado recuperar la visión en ambos ojos después de someterse a una compleja intervención oftalmológica en Italia. Los especialistas utilizaron inteligencia artificial para diseñar un cristalino artificial personalizado, con el que pudieron corregir un problema visual que no podía solucionarse mediante gafas ni a través de una cirugía láser convencional.

La intervención se realizó en el hospital San Luigi Gonzaga de Orbassano, cerca de Turín, y es una de las primeras de estas características que se lleva a cabo en Italia. La paciente, de 82 años, padecía cataratas y glaucoma y presentaba una importante pérdida de visión en ambos ojos. En el ojo derecho conservaba menos de una décima de visión, mientras que en el izquierdo apenas llegaba a una décima. Asimismo, el ojo derecho presentaba una serie de secuelas derivadas de una operación de cataratas realizada años antes.

Una mujer recupera la visión gracias a la IA

Los médicos descartaron tanto las lentes correctoras como la cirugía láser debido a las características inusuales del caso y a las limitaciones técnicas que presentaba el ojo afectado. Ante estas dificultades, fue necesario recurrir a una solución personalizada que permitiera adaptar el tratamiento a las necesidades concretas de la paciente.

«Durante muchos años me había acostumbrado a la idea de que ya no volvería a ver bien y, sobre todo, de que no podría utilizar realmente el ojo derecho. Poder volver a ver con ambos ojos sin gafas es algo que no pensaba que fuera posible», explicó la mujer, que ha preferido mantener el anonimato, según recoge el diario La Stampa.

La paciente padecía cataratas y glaucoma, además de una grave pérdida de visión en ambos ojos. En el derecho conservaba menos de una décima parte de la capacidad visual, mientras que en el izquierdo apenas alcanzaba una décima. El ojo derecho presentaba, además, las secuelas de una cirugía de cataratas realizada muchos años atrás, con restos del cristalino, importantes adherencias inflamatorias, una marcada dilatación de la pupila y alteraciones en todo el segmento anterior. También era un ojo de dimensiones reducidas y con una hipermetropía inducida severa.

El grave defecto visual no se podía corregir mediante lentes convencionales. Los especialistas también valoraron la posibilidad de realizar a una intervención sobre la córnea mediante láser excimer, pero las características particulares del ojo hacían que los parámetros necesarios fueran incompatibles con las limitaciones de esta tecnología.

Ante la complejidad del caso, la inteligencia artificial se convirtió en una herramienta clave para desarrollar un tratamiento completamente personalizado. A partir de diferentes pruebas especializadas, que tuvieron que repetirse debido a la variabilidad de los parámetros oculares, la IA permitió realizar cálculos biométricos y simulaciones, así como diseñar las características de la segunda lente artificial que se iba a implantar.

Para ello se tuvieron en cuenta las alteraciones anatómicas del ojo, sus patologías previas y las consecuencias de los episodios inflamatorios recurrentes. De este modo, los especialistas pudieron adaptar la nueva lente a las condiciones concretas de la paciente. La operación se realizó mediante una técnica mínimamente invasiva a través de pequeños accesos en la córnea. Durante la intervención, el profesor Nuzzi retiró los restos de la catarata anterior y numerosas adherencias, reconstruyó el iris, la pupila y la cámara posterior e implantó la nueva lente artificial. Esta quedó situada por delante de la lente colocada en la operación anterior y por detrás del iris, evitando afectar todavía más a una córnea que ya estaba comprometida.

«La complejidad de este caso surgió de la superposición de numerosos problemas anatómicos y funcionales, así como de las consecuencias de cirugías previas e inflamación», señaka el profesor Raffaele Nuzzi. «No existía una solución estándar aplicable al paciente. La inteligencia artificial nos proporcionó una herramienta fundamental para integrar los diversos parámetros, realizar simulaciones y, sobre todo, diseñar la segunda lente artificial necesaria para este ojo en particular. Sin embargo, la tecnología resulta realmente útil cuando se incorpora a la evaluación clínica y a la experiencia quirúrgica. El resultado más importante es que hoy ambos ojos vuelven a funcionar conjuntamente, con recuperación de la visión estereoscópica y tridimensional».

Los resultados obtenidos tras el tratamiento de ambos ojos fueron «extraordinarios». La visión pasó de menos de 1/10 a 8/10 en el ojo derecho, mientras que en el izquierdo aumentó de 1/10 a 10/10, sin necesidad de utilizar una corrección adicional. Además de recuperar una parte importante de su capacidad visual, la paciente consiguió restablecer la coordinación funcional entre ambos ojos.

«La historia de esta paciente», afirma Federico Riboldi, consejero regional de Salud del Piamonte, «demuestra la importancia de la innovación cuando permite devolver a las personas lo que parecía perdido. Gracias a la pericia de los profesionales del Hospital San Luigi Gonzaga y al uso de tecnologías de vanguardia, pudimos abordar con éxito un caso excepcionalmente complejo, recuperando una calidad de vida que hasta hace poco parecía inalcanzable».