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Cerebro y muerte

Neurocientíficos descubren qué ocurre en el cerebro cuando una persona muere y es asombroso: «En los últimos segundos»

Durante mucho tiempo se ha asumido que el cerebro humano entra en una especie de apagado progresivo antes de la muerte. La imagen más extendida es la de una actividad que disminuye hasta desaparecer por completo. Sin embargo, en los últimos años, algunos estudios científicos han empezado a cuestionar esta idea, sugiriendo que el proceso podría ser mucho más complejo. Lejos de un simple declive, el cerebro podría experimentar momentos de intensa actividad en sus fases finales, lo que abre interrogantes tanto científicos como filosóficos. ¿Qué sucede en el cerebro cuando una persona muere?

Uno de los trabajos más llamativos en esta línea ha analizado la actividad cerebral de pacientes en estado terminal mediante electroencefalogramas. En concreto, se estudiaron varios casos antes y después de la retirada del soporte vital, observando cambios inesperados en la actividad neuronal. Aunque la muestra es reducida, los resultados apuntan a un fenómeno sorprendente: en determinadas circunstancias, el cerebro no solo no se apaga de inmediato, sino que puede mostrar picos de activación que recuerdan a estados asociados con la consciencia. Este hallazgo obliga a replantear muchas de las ideas previas sobre lo que ocurre en los últimos instantes de vida.

Qué le pasa al cerebro cuando una persona muere

¿Es posible que haya un aumento inesperado de la actividad cerebral? El estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) detectó en algunos pacientes un incremento notable de las llamadas ondas gamma, un tipo de actividad cerebral de alta frecuencia que suele asociarse a procesos cognitivos complejos como la atención, la memoria o la percepción consciente.

Este aumento no fue uniforme en todos los casos, pero sí lo suficientemente significativo como para llamar la atención de la comunidad científica. Según el estudio, estas oscilaciones se intensificaron tras la retirada del soporte ventilatorio, coincidiendo con una situación de hipoxia, es decir, de falta de oxígeno en el cerebro.

Además, no se trataba solo de un incremento aislado, sino de una mayor conectividad entre distintas regiones cerebrales, especialmente en áreas relacionadas con la integración de la información.

La llamada “zona caliente” del cerebro

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la implicación de la denominada “zona caliente” cortical posterior. Esta región, que incluye áreas temporales, parietales y occipitales, está considerada clave en los procesos de consciencia.

Durante los episodios registrados, se observó un aumento de la conectividad en esta zona, así como su interacción con áreas prefrontales. Este patrón recuerda, en cierta medida, a la actividad que se produce cuando una persona está despierta y procesando información.

De acuerdo con investigaciones recopiladas por la European Brain Council, la sincronización entre distintas regiones cerebrales es fundamental para generar experiencias conscientes. Por eso, estos hallazgos han alimentado la hipótesis de que, en ciertos casos, podría existir algún tipo de experiencia subjetiva en los momentos previos a la muerte.

El papel de la falta de oxígeno en el cerebro cuando una persona muere

La hipoxia parece ser uno de los factores desencadenantes de esta actividad. Cuando el cerebro deja de recibir oxígeno de forma adecuada, se producen una serie de cambios bioquímicos que afectan al funcionamiento neuronal.

Lejos de provocar únicamente un descenso de la actividad, esta situación puede generar una especie de “tormenta” eléctrica transitoria. En ese contexto, las neuronas pueden activarse de forma sincronizada, dando lugar a los picos de actividad observados.

Este fenómeno ya se había documentado en estudios con animales, pero su confirmación en humanos, aunque sea en un número reducido de casos, supone un paso importante para comprender mejor el proceso de morir.

¿Tiene relación con las experiencias cercanas a la muerte?

Estos resultados han reavivado el debate sobre las llamadas experiencias cercanas a la muerte. Muchas personas que han sobrevivido a paradas cardíacas describen sensaciones intensas, como ver luces, recordar momentos de su vida o experimentar una sensación de calma.

Aunque no hay una explicación definitiva, algunos científicos consideran que estos picos de actividad cerebral podrían estar relacionados con este tipo de vivencias. La activación de redes neuronales asociadas a la memoria y la percepción podría generar experiencias subjetivas muy vívidas.

No obstante, es importante subrayar que el estudio no demuestra de forma concluyente que exista consciencia en esos momentos, sino que identifica patrones de actividad que podrían hacerlo posible.

Un campo de investigación abierto

A pesar del interés que generan estos hallazgos, los propios investigadores insisten en la necesidad de ser prudentes. La muestra analizada es pequeña y las condiciones en las que se obtienen estos datos son muy específicas.

Aun así, el estudio sobre qué pasa en el cerebro cuando una persona muere abre una vía de investigación prometedora.

La idea de un cerebro que se apaga de forma lineal está siendo sustituida por una visión más compleja. Puede que, en lugar de un simple final, exista una última fase de intensa actividad, todavía difícil de interpretar, pero clave para entender uno de los procesos más universales de la experiencia humana.