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Colegio de Farmacéuticos de Madrid

Farmacéuticos cuestionan el balance de Martínez del Peral: «Entre el discurso y la realidad hay una brecha evidente»

Un análisis interno del sector pone en duda los principales logros defendidos por el actual presidente del COFM y señala carencias en rentabilidad, servicios y defensa profesional

A medida que se intensifica la campaña electoral del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), un grupo de farmacéuticos madrileños ha realizado un ejercicio de análisis crítico del balance presentado por el actual presidente, Manuel Martínez del Peral, poniendo de relieve lo que consideran una creciente desconexión entre el discurso institucional y la realidad del ejercicio profesional.

El documento, elaborado a partir de las propias afirmaciones del actual equipo de gobierno, cuestiona uno a uno los principales logros defendidos durante el mandato, señalando inconsistencias relevantes en ámbitos clave como la transformación del Colegio, la gestión económica o la defensa de la profesión.

Uno de los puntos más destacados es la supuesta “profunda transformación” del COFM. Según este análisis, los farmacéuticos no han percibido mejoras reales en sus condiciones de ejercicio, lo que lleva a cuestionar si los cambios han sido estructurales o meramente formales. “Transformar no es cambiar espacios, sino mejorar la realidad profesional”, señalan.

También se pone en duda el cumplimiento del programa electoral. Frente a la afirmación de haber ejecutado más del 90% de los compromisos, el documento destaca que no se han desarrollado iniciativas clave como la figura del Defensor del Colegiado, la participación estructurada o la implantación de servicios profesionales farmacéuticos retribuidos de forma significativa.

En el ámbito económico, el análisis introduce una reflexión crítica sobre la gestión presupuestaria. Aunque el Colegio ha presentado superávit, los farmacéuticos cuestionan si esa situación refleja una gestión eficaz o, por el contrario, una falta de inversión estratégica en proyectos que mejoren directamente la rentabilidad y sostenibilidad de la profesión.

«No se trata de devolver recursos, sino de evitar que se pierdan oportunidades de generar valor para el farmacéutico», apuntan fuentes del sector.

Otro de los aspectos que genera mayor preocupación es la calidad de los servicios colegiales. El documento señala un deterioro en áreas como la formación o la atención al colegiado, con críticas a un modelo formativo excesivamente vinculado a intereses comerciales y a una menor capacidad de respuesta en servicios clave como el centro de información del medicamento.

En cuanto a la interlocución institucional, los farmacéuticos consideran que, pese a la narrativa oficial, no se han conseguido avances significativos en cuestiones estratégicas. Según este análisis, la falta de relación efectiva con los equipos técnicos de la Administración habría limitado la capacidad del Colegio para influir en el desarrollo normativo.

La defensa del papel asistencial del farmacéutico es otro de los puntos controvertidos. El documento sostiene que, lejos de reforzarse, se han producido retrocesos, como la pérdida de competencias en ámbitos como la vacunación o la falta de implantación estructural de servicios profesionales dentro del sistema sanitario.

Asimismo, se cuestiona la mejora de la transparencia y la rendición de cuentas, al señalar que la información presupuestaria se presenta de forma agregada, dificultando el análisis detallado del destino de los recursos.

El análisis concluye que la digitalización y modernización del Colegio no han tenido un impacto real en la reducción de cargas administrativas para el farmacéutico, que sigue afrontando procesos manuales y obsoletos en su día a día.

Este ejercicio crítico se produce en un momento clave, en pleno proceso electoral, en el que el balance de gestión del actual presidente se ha convertido en uno de los principales ejes de contraste frente a las candidaturas alternativas.

Con cerca de 15.000 farmacéuticos llamados a votar, el debate ya no gira sólo en torno a programas futuros, sino también a la evaluación de lo realizado, en un contexto en el que parte del colectivo reclama una mayor coherencia entre discurso, gestión y resultados reales.