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Los expertos lanzan una seria advertencia: la comida ultraprocesada puede dañar también a tus músculos

La comida ultraprocesada forma parte de la rutina diaria de muchas personas, pero sus efectos siguen generando preguntas. Más allá de su vínculo con problemas metabólicos o cardiovasculares, los especialistas empiezan a mirar de cerca cómo puede impactar también en los músculos, un tejido clave para moverse y mantenerse activo

Un estudio publicado en Radiology analizó a más de 600 personas y encontró que quienes consumían mayores cantidades de estos alimentos presentaban más acumulación de grasa en los músculos del muslo. Este hallazgo sugiere que la dieta no solo afecta al peso corporal, sino también a la composición interna del tejido muscular.

Cómo la comida ultraprocesada puede afectar la calidad muscular

Los resultados del análisis muestran una relación clara entre el consumo elevado de ultraprocesados y una mayor infiltración de grasa en los músculos. Este fenómeno fue detectado mediante resonancias magnéticas, que permitieron observar con precisión cómo cambia la estructura muscular.

Los investigadores evaluaron a 615 participantes, con una edad media cercana a los 60 años, muchos de ellos con sobrepeso u obesidad y con riesgo de desarrollar osteoartritis de rodilla. A través de cuestionarios alimentarios, estimaron la cantidad de comida ultraprocesada consumida y la compararon con los resultados de las imágenes médicas.

Los datos indicaron que esta asociación se mantiene incluso al tener en cuenta factores como la ingesta calórica total o la cantidad de grasa en la dieta. Es decir, no se trata solo de cuántas calorías se consumen, sino del tipo de alimentos.

Además, ciertos grupos musculares, como los aductores del muslo, mostraron una relación más fuerte con el consumo de ultraprocesados. También se observó que las mujeres tendían a presentar mayor infiltración grasa, aunque la relación entre dieta y músculo fue consistente en ambos sexos.

Otro dato relevante es que la asociación fue más marcada en personas con signos más avanzados de daño en la rodilla, lo que refuerza la idea de que la calidad muscular puede influir en la salud articular.

Qué implican estos hallazgos para la salud

Aunque el estudio tiene algunas limitaciones —como centrarse en una población específica y basarse en datos autoinformados—, sus resultados aportan una nueva perspectiva sobre los efectos de la alimentación en el cuerpo.

Los expertos destacan que la calidad del músculo es fundamental para la estabilidad de las articulaciones. La acumulación de grasa en su interior podría favorecer el deterioro y acelerar problemas como la osteoartritis.

También subrayan que este tipo de evidencia refuerza la necesidad de ir más allá del conteo de calorías. No basta con reducir la ingesta energética: es clave mejorar la calidad de la dieta, priorizando alimentos poco procesados.

A pesar de que no se puede establecer una relación de causa y efecto debido al diseño del estudio, los investigadores coinciden en que limitar el consumo de comida ultraprocesada es una estrategia efectiva para proteger la salud en general. No hay muchas dudas sobre eso.

En definitiva, los resultados ofrecen un motivo adicional para revisar los hábitos alimentarios y apostar por opciones más naturales, no solo para cuidar el peso, sino también para preservar la calidad muscular a largo plazo.