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Éstas son las combinaciones más peligrosas de medicamentos que ponen en riesgo tu salud

Entre un 15% y un 20% de los tratamientos médicos presenta algún tipo de interacción

Cuando se toman varios fármacos sin consultar a un experto se producen efectos adversos más intensos de lo que se piensa

Una interacción farmacológica se produce cuando el efecto de un fármaco se ven alterado por la presencia o la acción de otro fármaco, tal y como explica Eduardo Ramírez, farmacéutico del área de Divulgación Científica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

Esto conlleva varios riesgos, el primero, que se produzca una disminución de los efectos terapéuticos y una pérdida de la eficacia del mismo. Lo segundo, que se aumenten los efectos farmacológicos y, por último, que haya peligro de toxicidad. El resultado no siempre es el mismo y depende de las dosis y la persona que los consuma, pero cuando se toman varios medicamentos sin consultar a un experto, se producen, muy a menudo, efectos adversos más intensos de lo que se piensa.

Fundamentalmente, según Eduardo Ramírez, el efecto de dos medicamentos se ve modificado por dos mecanismos. El primero, que el fármaco actúe sobre el mismo receptor u órgano diana que el administrado conjuntamente. Esto puede aumentar los efectos del mismo fármaco o reducirlos, según el mecanismo de acción. Si los aumenta, puede llevar a una mayor toxicidad o aumento de reacciones adversas, y si los disminuye puede conllevar una pérdida de la eficacia del tratamiento (con un empeoramiento o tratamiento subóptimo de una patología).

El otro mecanismo consiste en la influencia de los fármacos administrados en el ciclo que el otro fármaco experimenta en el organismo: la absorción, la distribución hasta el órgano donde ejerce su efecto, el metabolismo o transformación en sustancias que lo inactivan y su eliminación y la excreción final. La alteración de alguna de estas fases (por actuación sobre enzimas, proteínas transportadoras o a nivel gastrointestinal) puede provocar un aumento o una disminución de la concentración que el fármaco tendría si se hubiera administrado por sí solo, llevando a los mismos riesgos que el primer mecanismo (toxicidad o tratamiento subóptimo).

Según los expertos, entre un 15% y un 20% de los tratamientos presentan algún tipo de interacción, aunque no todas tienen la misma gravedad, puede ser tan leve como un leve sarpullido o llegar a poner en peligro la vida.

Combinaciones prohibidas

Los fármacos que mayor riesgo de interacción tienen pertenecen a dos grupos principalmente: los conocidos como de ‘estrecho margen terapéutico’ que son aquellos en los que la diferencia entre la dosis eficaz y la dosis tóxica es muy pequeña y requieren un control clínico estricto. El segundo grupo son los inductores o inhibidores potentes de enzimas del metabolismo porque al inhibir o potenciar estas enzimas, otros fármacos que se estén administrando pueden ver comprometido su metabolismo o eliminación, aumentando o disminuyendo las concentraciones en nuestro organismo). «Cuando estemos tomando alguno de estos fármacos, es importante comunicárselo siempre al médico o farmacéutico antes de empezar cualquier otro tratamiento», constata el experto.

Según Eduardo Ramírez, en general, estos grupos de medicamentos no deben mezclarse nunca: