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Neumóloga y miembro de la Sociedad Catalana de Neumología

Dra. Silveira: «La terapia cognitivo-conductual logra mejoras en el sueño que se mantienen hasta 10 años»

Más del 9% de la población sufre COMISA, un trastorno de insomnio y apnea del sueño a la vez

"Los medicamentos hipnóticos o antidepresivos no están recomendados para tomarlos más de 4 semanas"

Más del 9% de la población sufre COMISA, un trastorno de insomnio y apnea del sueño a la vez, que puede aumentar hasta un 71% el riesgo de mortalidad. Los expertos advierten de déficits y retrasos en el abordaje de estos trastornos en la sanidad española, lo que se ha traducido en una elevada prescripción de hipnóticos frente a la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, que es el tratamiento recomendado en primera línea en la Guía Europea del Insomnio y por múltiples sociedades científicas, como la European Sleep Research Society, la Academia Americana de Medicina del Sueño, el American College of Physicians o la British Association for Psychopharmacology.

En este contexto, OKSALUD ha entrevistado a la Dra. Guadalupe Silveira, neumóloga y miembro de la Sociedad Catalana de Neumología.

PREGUNTA. ¿Por qué la combinación de insomnio y apnea del sueño puede aumentar tanto el riesgo de mortalidad y qué consecuencias tiene para la salud a largo plazo?

RESPUESTA.- Tanto la apnea obstructiva del sueño como el insomnio crónico se asocian a mayor riesgo de hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares (infartos, ictus, insuficiencia cardíaca) y mortalidad por cualquier causa. Tener ambas enfermedades a la vez hace que este riesgo sea mayor que tener solo apnea del sueño o solo insomnio y se asocia a mayor riesgo de ansiedad, depresión, enfermedad cardio y cerebrovascular que tener solo una de las enfermedades.

P.- ¿Qué síntomas pueden alertar de que una persona no solo tiene apnea o insomnio por separado, sino que padece COMISA?

R.- La apnea del sueño genera ronquidos, despertares a la noche, ganas de orinar a la noche, sensación de boca seca, cansancio y somnolencia diurna. Si además de roncar y despertarse por la noche, la persona tiene dificultad para quedarse dormida o le cuesta volver a dormirse cuando se despierta, podría tratarse de ambas enfermedades y es importante consultar para llegar a un diagnóstico preciso.

P.- ¿Por qué la terapia cognitivo-conductual está considerada el tratamiento de primera línea frente al abuso de hipnóticos en estos pacientes?

R.- Es un modelo de tratamiento derivado de la psicología dirigido a modificar los pensamientos, creencias y conductas «disfuncionales» que generan malestar e interfieren con el sueño. Ha demostrado en múltiples ensayos clínicos ser la terapia más eficaz a largo plazo. Consigue mejoras en el sueño que se mantienen incluso 10 años después de haber finalizado el tratamiento, además de que no tiene casi efectos adversos.

Los medicamentos hipnóticos o antidepresivos que se usan para tratar el insomnio no están recomendados para usarse por más de 4 semanas: son fármacos que generan tolerancia, esto quiere decir que van perdiendo efecto con el tiempo y el paciente necesita cada vez dosis más altas para conseguir dormir, y también dependencia (adicción), por lo que luego de varios meses de uso (muchas personas mayores llevan décadas tomándolos) son muy difíciles de suspender. Además, estos fármacos generan somnolencia durante el día, por lo que a veces las personas duermen más, pero se sienten igual o más cansadas que antes, y en ancianos se asocia a mayor riesgo de deterioro cognitivo y caídas.

P.- ¿Qué cambios deberían hacerse en la atención primaria y en el sistema sanitario para diagnosticar y tratar antes este trastorno infradiagnosticado?

R.- Se necesitan más recursos para que, en primer lugar, el AOS se diagnostique con más agilidad, ya que las listas de espera en la atención pública son muy grandes, y para que el insomnio se diagnostique y trate adecuadamente. Los médicos de familia no reciben formación en enfermedades del sueño y la TCC-I no está disponible en la mayoría de los ambulatorios, solo en algunos grandes hospitales de más complejidad, por lo que no es accesible para la mayoría de los pacientes, lo que genera que se les prescriban fármacos no aconsejados para el tratamiento crónico.