Un dermatólogo responde a la duda sobre lavarse el pelo a diario: ésta es la frecuencia ideal
Lavarse el pelo suele resultar más fácil y rápido para quienes tienen el cabello corto que para aquellas personas que lo llevan largo, mientras que para las personas mayores puede suponer una tarea más complicada debido a los problemas de movilidad asociados a la edad. Además, también influye el tipo de cabello y de cuero cabelludo (normal, graso, seco o sensible).
Por este motivo, no existe una única forma correcta de lavarse el pelo ni una frecuencia universal. La rutina debe adaptarse a las características de cada cabello y a los hábitos diarios, prestando atención tanto a la limpieza como a la forma de aplicar los productos.
¿Cada cuánto hay que lavarse el pelo?
@alex.docampo.derma Cuánto lavarse el pelo es algo que preguntan mucho las personas con dermatitis seborreica, alopecia… Pero hacerlo más no hace que se caiga el pelo! #lavadodepelo🌸 #pelo #cuidadosparaelpelo #tricologia Grandes @Sastre y Maldonado ♬ Aesthetic – Tollan Kim & Kudasaibeats
«Muchas personas piensan que lavarse el pelo mucho es malo porque lo dañas o que, paradójicamente, al lavarlo mal se produce más sebo y el pelo se ensucia más. Pero esto es totalmente falso. No hay un número específico de días en los que te tengas que lavar el pelo, pero sí que se recomienda que aquellas personas con el pelo más graso lo laven con más frecuencia. De hecho, el no lavarlo hace que este sebo se deposite sobre el cuero cabelludo, lo irrite y aparezca esa dermatitis seborreica o de escamación. Así que el número de lavados de pelo a la semana depende según tu tipo de piel, pero en general tres, cuatro o cinvo veces a la semana es más que recomendable».
En líneas generales, la frecuencia con la que se debe lavar el cabello depende de diferentes factores, entre ellos el estilo de vida de cada persona y la cantidad de grasa o sebo que produce el cuero cabelludo. En los cabellos con tendencia grasa, el lavado se puede realizar a diario o cada dos días, mientras que en los cabellos normales se aconseja hacerlo cada dos o tres días. En aquellos muy secos o rizados, se puede espaciar hasta cada tres o cuatro días. Cabe señalar que estas pautas son orientativas, ya que practicar deporte a diario hace que sea necesario lavarse el pelo con mayor frecuencia.
- Cepilla el cabello antes de lavarlo para evitar que se rompa durante el desenredado, ya que cuando está mojado resulta más frágil y también tiende a enredarse con mayor facilidad.
- Utiliza agua tibia para lavar el cabello, ya que el agua demasiado caliente irritar el cuero cabelludo y favorecer la sequedad. Por el contrario, el agua excesivamente fría puede dificultar la eliminación de la grasa.
- Aplica el champú primero en la palma de la mano y evita utilizar una cantidad excesiva. Distribúyelo principalmente por las raíces y deja que la espuma se deslice hacia el resto del cabello.
- Deja actuar el champú durante el tiempo indicado por el fabricante.
- Utiliza acondicionador después del lavado; su aplicación ayuda a mejorar el desenredado y aporta suavidad a la fibra capilar.
- Realiza un aclarado abundante para eliminar por completo cualquier resto de champú o acondicionador.
- Seca el cabello con una toalla con suavidad y evita frotarlo con fuerza, ya que una fricción excesiva puede favorecer la rotura y el encrespamiento.
- Utiliza el secador manteniéndolo a unos 15 centímetros de distancia.
Cómo elegir un buen champú
Los aceites de argán, coco, jojoba, oliva o almendra pueden aportar nutrición e hidratación al cabello, mientras que extractos como el aloe vera, la manzanilla, el romero o el té verde se utilizan por sus propiedades calmantes y antioxidantes. También se pueden encontrar proteínas como la queratina, la seda o el trigo, especialmente habituales en fórmulas destinadas a cabellos debilitados o dañados.
Entre los ingredientes hidratantes destacan la glicerina, que ayuda a retener la humedad, el pantenol, que puede mejorar la suavidad y elasticidad, y el ácido hialurónico, que ayuda a mantener la hidratación y deja el cabello con una sensación más suave.
También conviene prestar atención a los ingredientes destinados al cuidado del cuero cabelludo. El aceite de árbol de té, el ácido salicílico o la vitamina E aparecen en diferentes formulaciones para ayudar a mantenerlo limpio y equilibrado, aunque su utilidad depende de las necesidades concretas de cada persona.
El pH del champú también es un aspecto importante. Resulta recomendable optar por fórmulas que respeten el equilibrio natural del cuero cabelludo, ya que los productos demasiado agresivos pueden favorecer la sequedad, la irritación o el encrespamiento.
Por último, los tensioactivos son los encargados de limpiar el cabello y generar espuma. Aunque los sulfatos son ingredientes habituales, las personas con cabello seco, rizado, teñido o cuero cabelludo sensible pueden preferir fórmulas con agentes limpiadores más suaves, como el coco-glucoside o el decyl glucoside.
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