El CSIC identifica una molécula que podría servir para tratar la celiaquía
Pacientes de neurofibromatosis son «increpados» por la confusión de sus lesiones con la viruela del mono
El Servicio de Medicina del Hospital La Fe obtiene la certificación de calidad ISO 9001 y UNE 179003
España sólo financia 46 terapias oncológicas de las 132 recomendadas por la Unión Europea
Un trabajo liderado por científicos del Instituto de Biología Molecular de Barcelona, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IBMB-CSIC), ha identificado una molécula, la neprosina, que podría servir para tratar la celiaquía por vía oral, de forma similar a los comprimidos de lactasa que toman los intolerantes a la lactosa.
En concreto, la neprosina, que se halla de forma natural en el fluido digestivo de la planta carnívora ‘Nepenthes ventrata’, podría contrarrestar el efecto de los péptidos tóxicos causantes de esta enfermedad crónica autoinmunitaria que se desencadena en respuesta a la ingesta de gluten.
Según revela el trabajo, publicado en ‘Nature Communications’, la neprosina es una «prometedora» posibilidad de tratamiento para la celiaquía. Los autores han descifrado el mecanismo de acción de la molécula, su estructura, así como sus características más relevantes.
Lo que desencadena la celiaquía son varias proteínas ricas en prolaminas que se hallan en los cereales. Cuando estas proteínas son digeridas en el estómago, se rompen en otras más pequeñas (péptidos) que pueden resultar tóxicas. Entre estos péptidos, uno de los más relevantes es el 33-mero, que es un fragmento de la alfa-gliadina, una prolamina (glucoproteína vegetal) del trigo.
El péptido 33-mero es capaz de resistir los ácidos gástricos del estómago y llegar al intestino delgado y, una vez allí, atraviesa la mucosa intestinal. En el caso de personas con celiaquía, el 33-mero se une con especial facilidad a un receptor del sistema inmunitario (el antígeno leucocitario humano o HLA), lo que desencadena una respuesta autoinmunitaria e inflamatoria que acaba originando toda una serie de manifestaciones características de la enfermedad.
Los resultados muestran que la neprosina puede degradar el péptido 33-mero antes de que llegue al intestino, con lo que se podría evitar esa respuesta inflamatoria autoinmunitaria.
Los científicos han obtenido cultivos recombinantes de células humanas para conseguir suficiente cantidad de neprosina. Han identificado y determinado el mecanismo de acción de la neprosina, así como su capacidad para destruir la gliadina y el péptido 33-mero.
Experimentos ‘in vivo’ en un modelo murino muestran que la molécula es eficaz degradando ambas estructuras en el estómago. También han resuelto la estructura tridimensional y el mecanismo químico de acción de la neprosina y han establecido características como su estabilidad térmica, su perfil de pH, y su periodo de latencia, entre otros. Estos factores son muy importantes para un posible desarrollo de la prevención o tratamiento, hasta ahora inexistente, de la enfermedad.
«Una vía prometedora son las moléculas que destruyan los péptidos tóxicos, y que pueda ser administradas por vía oral, de forma similar a los comprimidos de lactasa que toman los intolerantes a la lactosa», explican los científicos.
Tratamiento
Un tratamiento así debería contener una molécula capaz de romper los péptidos tóxicos y ser inocuo para el intestino; debería ser lo suficientemente eficiente para degradar una buena cantidad de péptidos tóxicos con dosis razonables; y debería ser activo antes de pasar al intestino, comentan los investigadores.
«Los estudios que hemos realizado nos han permitido verificar que la neprosina tiene un enorme potencial para ser desarrollada como medicamento, ya que es mucho más activa en las condiciones extremas de la digestión en el estómago que otras enzimas proteolíticas candidatas actualmente en estudio, colectivamente denominadas glutenasas, para su aplicación terapéutica, y cumple con todas las características que se requieren a priori para una glutenasa eficiente», apunta el investigador del CSIC F. Xavier Gomis-Rüth.
«Vamos a pasar ahora a ensayos más específicos para verificar este potencial antes de pasar a ensayos clínicos y a trabajar con moléculas mutantes que puedan ser más eficientes aún», añade.
El péptido 33-mero es uno de los principales causantes de la celiaquía, ya que se genera por la degradación de una prolamina del trigo, uno de los cereales más extendidos en el mercado. Es fácil hallar gluten de trigo en innumerables productos de alimentación, farmacéuticos y cosméticos.
«El 33-mero es el péptido más tóxico de los que se generan a partir de la gliadina y queda por comprobar si su erradicación bastaría para eliminar las manifestaciones y respuestas fisiopatológicas de la celiaquía», añade Francisco José Pérez Cano, investigador de la Universidad de Barcelona.
Temas:
- CSIC
- Enfermedades
- Salud
Lo último en OkSalud
-
Una experta da las claves sobre cómo debe el tentempié saludable para el cole
-
Disfunción eréctil: Ni a los 60 ni a los 80, esta es la edad a la que un hombre puede dejar de tener erecciones
-
Helen H. Hobbs: «La genética puede ayudarnos a prevenir enfermedades, pero no determina por sí sola nuestro destino»
-
Los dentistas denuncian que el cierre definitivo de Vivanta deja a miles de pacientes damnificados
-
Los farmacéuticos coinciden en las claves para elegir un buen complemento alimenticio
Últimas noticias
-
Los OK y KO del viernes, 30 de octubre de 2026
-
En España, la izquierda está más cerca de quienes desatan la violencia que de la Policía
-
Los Mossos creen que saqueadores de Francia se disponen a cruzar a España para las protestas del fin de semana
-
Los jueces ven delito en la filtración de los audios del operario de Adif y los maquinistas de los trenes siniestrados
-
Responsables sin responsabilidad