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¿Cómo controlamos la migraña durante épocas de calor?: un neurólogo tiene las claves

Los expertos aclaran que el calor no provoca migraña por sí mismo

La deshidratación, la exposición al sol y los cambios de hábitos del verano pueden hacer que empeore

En la temporada de verano, y por el calor intenso, los síntomas de la migraña pueden agravarse, como bien saben los pacientes. No es tanto el calor por sí mismo como los cambios propios de la época. Para llevarlo lo mejor posible, la Fundación Española de Cefaleas (FECEF) ha puesto a disposición de los pacientes y sus familias un documento que aborda la cuestión y ofrece consejos basados en la evidencia científica.

En España, de acuerdo con los datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), hay más de 5 millones de personas que sufren esta enfermedad. Entre ellos, se calcula que más de 1,5 millones viven con la forma crónica. Eso significa que sufren dolor de cabeza más de 15 días al mes.

La migraña es la primera causa de discapacidad entre los adultos menores de 50 años y más del 50% de las personas que la padecen presentan un grado de discapacidad grave o muy grave.

Julio Pascual, presidente del Comité Científico y de Publicaciones de la FECEF y miembro del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), explica que, aunque el calor no provoca migraña en personas que no tienen predisposición genética, sí puede favorecer la aparición de ataques más frecuentes e intensos en quienes ya padecen esta enfermedad, especialmente durante los meses de verano.

Posibles causas

La deshidratación, la exposición a la luz intensa, las alteraciones del sueño, los viajes largos, los cambios de horarios, el ejercicio intenso en momentos de calor, las comidas copiosas y el consumo excesivo de alcohol son algunos de los factores que explican el empeoramiento de las crisis en esta época del año.

La deshidratación propia de las olas de calor es uno de los desencadenantes mejor conocidos de las crisis de migraña. Por su parte, la luz intensa, que agrava la fotofobia, es un síntoma muy habitual en las personas afectadas.

Durante el verano también es frecuente modificar los hábitos de vida. Los viajes, los cambios en los horarios habituales y las alteraciones del ritmo del sueño, junto con el ejercicio excesivo en las horas de mayor temperatura, las comidas copiosas y el abuso del alcohol, son factores que pueden favorecer la aparición de ataques de migraña, ha advertido este experto.

Además, el calor induce la dilatación de los vasos sanguíneos y de las arterias que recubren el cráneo y eso constituye un mecanismo esencial del dolor pulsátil característico de la migraña.

Dormir bien

Uno de los aspectos que pueden verse afectados durante las olas de calor es la calidad del sueño. Dormir peor dificulta el funcionamiento del sistema glinfático, encargado de limpiar el cerebro durante la noche. Cuando el sueño no es reparador, este sistema no elimina adecuadamente determinadas moléculas que, al acumularse, pueden favorecer la aparición de dolor de cabeza.

Teniendo en cuenta todos estos factores, Julio Pascual recomienda mantener un adecuado estado de hidratación, reducir la exposición solar excesiva utilizando gafas de sol cuando sea necesario, realizar comidas frecuentes y poco copiosas evitando el abuso de bebidas alcohólicas y evitar practicar ejercicio durante las horas de calor más intenso.

Asimismo, recomienda mantener, en la medida de lo posible, unos horarios regulares, respetando las horas de sueño y procurando que este sea de calidad, en un ambiente no excesivamente caluroso.

Ante los viajes o cambios de horario propios del verano, es mejor planificar periodos de descanso que ayuden a minimizar el impacto de estas alteraciones sobre la migraña.