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El truco de Martín Berasategui para hacer unas torrijas crujientes: «No se fríen, se doran a la plancha con…»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Martín Berasategui, uno de los chefs más reconocidos a nivel nacional, revoluciona la cocina con un truco increíble para que las torrijas queden crujientes esta Semana Santa. Al contrario de la fritura tradicional, opta por un método muchísimo más ligero: dorarlas a la plancha con un poco de mantequilla, logrando una costra dorada irresistible sin sacrificar la jugosidad del interior.

El cocinero explica que la clave para lograr un resultado de 10 está en el control del tiempo y el calor: el dorado debe ser progresivo para que el caramelo que se forma sobre el azúcar no se queme. Además, hay que elegir un buen pan; él escoge un brioche de mantequilla, aunque un bollo suizo de calidad puede servir como alternativa.

El mejor truco para que las torrijas queden crujientes

«En mi restaurante hicimos esta torrija por primera vez hace muchos años, cuando David era mi brazo derecho», recuerda el chef Martin Berasategui en el canal de YouTube Robin Food. Lo primero que llama la atención de esta receta, especialmente para quienes están acostumbrados a la versión tradicional frita, es que aquí no se utiliza aceite. Berasategui sustituye la fritura por una plancha antiadherente con un par de trozos de mantequilla.

«Es importante hacerlo a fuego suave, dejando que caramelice poco a poco; si el caramelo se quema, aparece ese sabor amargo que no me gusta nada», explica. El resultado es una capa exterior dorada y crujiente, pero mucho más ligera, con un interior jugoso y bien empapado. La base también cambia respecto a la receta clásica. En lugar del típico pan del día anterior, el chef apuesta por un brioche de mantequilla, cortado en rebanadas gruesas y sin corteza. «Mirad qué color tiene, amarilla intensa, y el aroma… huele a mantequilla increíble», comenta.

Lograr unas torrijas realmente cremosas y crujientes tiene su técnica, y el truco de Martín Berasategui consiste en dejar las rebanadas en remojo entre 8 y 12 horas en una mezcla de huevo, nata y leche en proporciones muy similares. «Tienen que quedar como una esponja, que absorban bien todo el líquido», insiste el chef. Después de este paso, se escurren ligeramente, se rebozan en azúcar por ambas caras y se doran en una sartén con un poco de mantequilla.

Con esto ya se obtienen unas torrijas espectaculares, pero Martín va un paso más allá. Para darles un toque aún más especial, añade una fina capa de crema de almendras sobre cada una, que después carameliza con un soplete o bajo el grill del horno, logrando un acabado irresistible.

Receta paso a paso

«Para empezar, utilizo un brioche de mantequilla, con una miga compacta y muy aromática. Si no tienes uno a mano, puedes usar un buen bollo suizo. Lo corto en rebanadas gruesas y le quito la corteza. Fíjate bien en el color y en el olor: ese tono amarillo intenso y ese aroma a mantequilla son clave para el resultado final.

Ahora preparo el baño. Mezclo 240 gramos de huevo batido con 500 gramos de nata y 500 gramos de leche. En esta mezcla sumerjo las rebanadas y las dejo reposar entre 8 y 12 horas. Es fundamental que el pan absorba bien todo el líquido, que quede como una esponja, completamente empapado.

Pasado ese tiempo, escurro ligeramente las torrijas, pero sin que pierdan jugosidad. Después las paso por azúcar por ambas caras y las llevo a una sartén antiadherente con un poco de mantequilla. Las cocino a fuego suave, dejando que se doren poco a poco y que el azúcar caramelice sin quemarse, porque si se quema aparece ese sabor amargo que no interesa.

Mientras tanto, preparo una crema de almendras. Mezclo crema pastelera con mantequilla en punto pomada, añado un huevo, almendra en polvo y azúcar glas. Lo integro todo bien hasta conseguir una crema homogénea. Después la dejo enfriar para que coja consistencia.

Cuando las torrijas están bien doradas, les pongo por encima una capa muy fina, de aproximadamente un milímetro, de esta crema de almendras. Al estar fría, se extiende perfectamente. Para terminar, caramelizo la superficie con un soplete o bajo el grill del horno, consiguiendo una costra crujiente y dorada que hace que la torrija sea, simplemente, espectacular».

Finalmente, cabe destacar la importancia de elegir bien el pan. Lo ideal es utilizar el del día anterior, con miga compacta y corteza fina para que absorba bien la leche sin deshacerse. Si el pan es demasiado fresco se romperá al mojarlo, mientras que uno excesivamente duro no absorberá correctamente el líquido. En cuanto a la leche en la que se empapa el pan, debe estar infusionada con canela en rama, piel de limón o naranja y azúcar o miel para aportar profundidad y aroma. Asimismo, es fundamental que esté templada; ni demasiado caliente, ni demasiado fría.

Con el truco de Martín Berasategui, podrás elaborar unas torrijas súper crujientes y cremosas en casa esta Semana Santa para disfrutar con tus familiares y amigos.