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Adiós al Metro de siempre: el nuevo cambio que llega a estas estaciones y va a afectar al futuro de los pasajeros

Moverse en metro forma parte de la rutina de miles de personas cada día y de hecho muchos no piensan en ello, pero lo cierto es que es quizás el medio de transporte más rápido, predecible y, en muchos casos, casi automático. Tal vez por ello, cuando se habla de un cambio en el metro, y además uno que afecta directamente a cómo funcionan los trenes o a cómo se utilizan las estaciones, es inevitable que surja cierta curiosidad. Y también dudas.

En los últimos días, algunas imágenes relacionadas con el futuro de Metro Bilbao han empezado a circular y no han pasado desapercibidas. En ellas se aprecia algo poco habitual en este tipo de redes ya que por lo visto, se prepara un cambio importante dentro del metro, con andenes que podrían tener mamparas de cristal que separan a los pasajeros de las vías. Un sistema que, aunque todavía no es común en España, sí lleva tiempo implantado en otras ciudades europeas. Pero lo interesante es que no se trata sólo de un cambio estético sino que detrás de esas mamparas hay una idea de transformación mucho más profunda, que afecta tanto a la seguridad como a la forma en la que se gestionará el metro en los próximos años.

Qué cambio llega al Metro y cómo afectará a los pasajeros

Lo primero que llama la atención de este nuevo cambio en el metro de Bilbao es su diseño. Las mamparas, también conocidas como puertas de andén, crean una barrera física entre el tren y los pasajeros hasta que el convoy está completamente detenido. Sólo entonces se abren de forma sincronizada, permitiendo el acceso.

Este modelo no es nuevo sino que funciona ya en varios sistemas de transporte, especialmente en aquellos que han apostado por un alto grado de automatización. De hecho, en muchos casos, estos metros operan sin conductor, lo que obliga a reforzar la seguridad con este tipo de soluciones. Así se evita, por ejemplo, que alguien pueda caer a la vía o que se produzcan incidentes en el momento de cierre de puertas.

Sin embargo, en el caso de Metro Bilbao, la implantación de estas mamparas no responde, al menos por ahora, a esa idea de automatización total. Tal y como recoge El Correo, las primeras estaciones en las que se instalarán serán únicamente tres cabeceras: Kabiezes, Basauri y Etxebarri. Es decir, puntos concretos donde los trenes terminan recorrido y tienen que realizar maniobras para iniciar el trayecto en sentido contrario.

Aquí es donde entra el verdadero motivo del cambio. Desde el Consorcio de Transportes de Bizkaia explican que estas puertas permitirán mejorar las operaciones en esas estaciones finales, haciendo que los trenes puedan reorganizarse con mayor rapidez y precisión. En otras palabras, se busca un servicio más estable, con menos retrasos y una mayor regularidad en las frecuencias.

Aun así, el debate sobre la automatización sigue sobre la mesa. No es algo nuevo si tenemos en cuenta que ya en 2010 se planteó que algunas líneas pudieran funcionar sin maquinistas, aunque la idea no terminó de salir adelante. En aquel momento, tanto los sindicatos como otros sectores mostraron su rechazo, y también hubo críticas relacionadas con el impacto visual que tendría sobre el diseño del metro.

Ese diseño, por cierto, no es cualquiera. El metro de Bilbao es conocido por la estética ideada por Norman Foster, con espacios abiertos y líneas limpias que forman parte de su identidad. La instalación de mamparas de cristal en los andenes generó en su día dudas sobre si encajaría bien con esa arquitectura tan característica.

Con todo, los planes a largo plazo sí dejan entrever hacia dónde puede evolucionar el sistema. En un informe reciente, fechado en 2024, el propio Consorcio reconoce que el objetivo pasa por aumentar el nivel de automatización. Actualmente, Metro Bilbao se sitúa en un nivel intermedio, con trenes muy avanzados tecnológicamente pero todavía con conductor en cabina. La idea es que, poco a poco, se puedan incorporar más funciones automáticas, dejando abierta la puerta a un futuro sin maquinista.

El cambio también pensado para los asientos

Pero este no es el único cambio que se plantea. Hay otro que, aunque menos llamativo a simple vista, puede tener un impacto directo en la experiencia de los viajeros. Por primera vez, se está valorando modificar la disposición de los asientos dentro de los trenes.

El objetivo es el de ganar espacio ya que se estudia adoptar un modelo en el que los asientos estén colocados en paralelo a las ventanas, como ya ocurre en otras ciudades como Madrid o Barcelona. Este cambio permitiría aumentar la capacidad de cada tren en entre 80 y 100 personas, algo especialmente útil en momentos de gran afluencia.

En conjunto, todos estos cambios apuntan en una misma dirección. No se trata sólo de modernizar el metro por dentro o por fuera, sino de adaptarlo a un uso cada vez más intensivo. Puede que las mamparas de cristal sean lo más visible, pero en realidad forman parte de una transformación más amplia que, poco a poco, irá cambiando la forma en la que nos movemos por la ciudad.