Opinión
AZUL Y ROSA | MI SEMANA EN OKDIARIO

Todos con corbata, menos Felipe VI

  • Jaime Peñafiel
  • Periodista político y del corazón. Experto en noticias sobre la aristocracia y la familia real. Ex redactor jefe de la revista ¡Hola! y fundador del diario El Independendiente y La Revista. Escribo sobre la Casa Real.

Reconozco que siempre, desde muy niño, he tenido pasión por las corbatas. Poseo más de cien. La primera la llevé, con siete años, un Viernes Santo, acompañando a mis padres a los Santos Oficios de aquel día. Y a mi padre nunca le vi descorbatado. Incluso cuando salía del baño ya salía con su corbata.

La corbata, de ser un pañuelo funcional de origen militar, ha ido evolucionando hasta ser considerada una prenda de un determinado estatus social y llegar a ser imprescindible en áreas como la banca, los negocios, la judicatura, en grandes almacenes, entre otras. Por supuesto, es imprescindible en muchos actos que exigen respeto y seriedad y, además, es imprescindible a la hora de llevar un traje. Desgraciadamente, su evolución tiende a la desaparición de la misma, como si llevar corbata estuviera fuera de tono, fuera algo que «ya no se estila», como diría la inolvidable María Dolores Pradera.

Y, por supuesto, al menos para mí, es un respeto a los demás. Por ejemplo, cuando se va al médico. El verles con la bata y su corbata está mostrando su deferencia hacia la persona, hacia el paciente. Lo mismo cuando se va a El Corte Inglés, donde el personal no puede prescindir de ella. Y en muchos otros sitios como los tribunales. ¿Se imaginan ustedes a un juez, fiscal o abogado descorbatado y con zapatillas deportivas? Pues eso. Y si hablamos de Gran Bretaña, podríamos dar un paseo por la city, el distrito financiero donde hallaremos el Banco de Inglaterra y la Bolsa. Y, cómo no, todo el personal con corbata incluida, sin dejar a un lado los famosos almacenes londinenses.

Por ello, insistiendo en el respeto al ciudadano, es lo que Felipe VI no ha hecho durante su visita, el pasado Viernes Santo, al barrio madrileño de Carabanchel, donde ese día, precisamente ese que era nada menos que ¡Viernes Santo!, hacerlo descorbatado, despechugado como iba él, faltaba el respeto al personal que lo recibía con respetuoso entusiasmo, donde iba a celebrarse la procesión del silencio. Daba lo mismo que fuera Carabanchel, el Cristo de los Alabarderos que salió del Palacio Real o el barrio de Salamanca. ¿Pensaría sentirse más próximo a la gente de esa guisa? ¡Qué equivocado estaba!

Y asimismo en el emotivo homenaje a las víctimas de Adamuz, a las que fue a ver descorbatado al hospital, incluso cuando visitó a los cuerpos de seguridad a los que agradeció su labor tras la tragedia. Además, por ser vos quien sois, no podéis acudir, jamás, como lo hicisteis ese día. Reconózcalo.

El resto de familias reales europeas con corbata

Y en estas mismas circunstancias, concretamente en la Misa de Pascua, los Príncipes de Gales y sus hijos protagonizaron una de las ceremonias más significativas del calendario religioso del Reino Unido. La celebración adquiere un peso simbólico, en una de las pocas ocasiones del año en las que la familia real británica se muestra muy unida, en un acto estrictamente religioso. Todos ellos acudieron a la tradicional misa en la capilla de San Jorge, situada en el interior del castillo de Windsor, oficio conocido como el Easter Sunday Service. Y vestidos como Dios manda y nunca mejor dicho, y sobre todo como la ocasión exigía: el rey Carlos III, con traje azul marino y corbata gris, y Camila, muy elegante, vestida de rojo y sombrero; el príncipe Guillermo y sus hijos Charlotte, George y Louis. Estos últimos vestidos como su padre, con trajes azul marino y encorbatados; Kate Middleton, con elegante traje de chaqueta de color blanco roto y tocado del mismo tono. Tampoco faltaron los hermanos del soberano, el príncipe Eduardo con traje oscuro y la princesa Ana con su esposo Sir Timothy Laurence, también con elegante traje azul marino y encorbatado.

Como todos los hijos de la desaparecida duquesa de Alba, de traje oscuro y corbata en la Semana Santa de Sevilla.

Y la Familia Real de Mónaco en pleno, con los soberanos Alberto y Charlene, la princesa Carolina y sus tres hijos mayores Andrea, Pierre y Carlota, acompañados de sus respectivas parejas, acudieron vestidos como la ceremonia y el día exigían a la catedral Nuestra Señora Inmaculada de la archidiócesis de Mónaco, el principal lugar de culto del país, aunque también existen otras iglesias importantes como la iglesia de Santa Devota, dedicada a la patrona del principado, y la iglesia de San Carlos de Montecarlo.

… Y en las monarquías de los países nórdicos

Aunque al lector le sorprenda, la Semana Santa en las monarquías de los países nórdicos es una celebración única y emocionante. Y lo celebran manteniendo sus tradiciones y costumbres estos días. Por ejemplo, en Noruega, ese día de Jueves Santo se conoce como Skjaertorsdag, que significa «día de la limpieza, de la purificación», cuando se conmemora la Última Cena de Jesús con sus discípulos. Son días de recogimiento para reflexionar y estar con la familia. El hecho de que la Pascua sea festiva se debe principalmente a que el país, desde la época vikinga, ha sido cristiano. La gente asiste a las iglesias y la comida tradicional es cordero asado. El Viernes Santo se conmemora la crucifixión de Jesucristo. En Suecia, la tradición de Pascua incluye decorar las casas con ramas de abedul y huevos de Pascua.

Chsss…

El 5 de este mes ha fallecido el periodista y amigo Diego Carcedo, a los 86 años. Ante esta noticia no puedo por menos que recordar a los también compañeros y amigos desaparecidos en un corto espacio de tiempo, como Fernando Ónega, el 3 de marzo a los 78 años; el 10 de marzo, a los 80 años, Raúl del Pozo; el 3 de noviembre de 2023, José María Carracal, a los 92, y con 81, Jimmy Giménez Arnau en septiembre de 2024.

Y en tiempo todavía reciente para mis sentimientos, se fueron los inolvidables amigos y compañeros tan importantes en mi vida profesional y personal como Jesús Hermida (en 2015) a los 77 años, Julián Lago, a los 63, el 4 de agosto de 2009; el polémico Jesús Mariñas a la edad de 79 años, el 10 de mayo de 1922 y el gran periodista y más grande amigo Pepe Oneto con 77 años, el 7 de octubre de 2019.

Ante este trágico panorama de tanta desaparición de compañeros y amigos, no puedo evitar, a mis 93 años, pensar: ¡que solo me estoy quedando!

Como andaluz, yo también prefiero, por supuesto, a Juanma Moreno como presidente de la Junta que a María Jesús Montero. Con los ojos cerrados.

Hay que estar un poco tocado para declarar y reconocer públicamente que entregaría el Goya que tiene si el Málaga CF asciende a Primera División. Sobre todo siendo canario de nacimiento, aunque malagueño de corazón.

Un sentimiento muy respetable lo de Morante de la Puebla con motivo de su corrida el Domingo de Resurrección: «Soy creyente. Desde niño siempre he tenido una intimidad con Dios que hace que este domingo sea un día especial».

Y el conocido columnista Manuel Vicent cumple ¡90 años! ¡Felicidades, compañero!

Nadie quiere a España por su culpa, dejándola fuera de la cumbre de 35 países sobre el estrecho de Ormuz y de la reunión en Estados Unidos entre Washington y sus aliados europeos.

Sábado Santo, 4 de abril, 8:35 de la mañana. En la vereda del Camino del Loro, zona de especial protección del coto de Doñana, el «puto amo», con gafas psicodélicas y casco de mountain bike, circulaba, precedido de un Toyota, y a 100 metros del mismo, junto con otros ocho ciclistas, en dirección a Mazagón.