Opinión

Tauromaquia explicada para progres

  • Paula Ciordia
  • Especializada en política, Vox, ideología woke e inmigración. Reflexiono sobre tauromaquia en mi columna semanal 'Entre Pitones'. En 2025, fui corresponsal en la Ciudad del Vaticano durante el Cónclave que eligió a León XIV. Antes estuve como delegada en Aragón (2023-2025). Graduada en Periodismo y Filología Hispánica (Universidad de Zaragoza) y máster en Filosofía y Culturas Modernas (Universidad de Sevilla) | paula.ciordia@okdiario.com

Como ya es tradicional en estas fechas estivales, el Ministerio de Cultura español saca el spot del bono cultural, recordando a los voticantanos qué gobierno y qué partidos velan por su ocio gratis para que, llegado el momento, paguen, con su respaldo en las urnas, lo que regalan con el impuesto del resto de los españoles.

Era de esperar que el ministro de Sumar, Ernest Urtasun, no incluyera una mínima secuencia ni de una plaza de toros en dicho anuncio. «Gobierna según sus gustos personales», le afeó en sus redes sociales el torero Román. Ahora bien, está claro que sus gustos no representan los gustos de la mayoría de jóvenes, a juzgar por las estadísticas publicadas por el propio Ministerio sobre hábitos y prácticas culturales.

De los más de 6,2 millones de espectadores que acudieron a un festejo taurino en 2025, el 25,2% tenía entre 15 y 24 años. Una cifra que se explica mejor si se desglosan algunos datos sobre tauromaquia explicada para progres:

Eso explica que un cuarto del público taurino sea tan joven, mientras arroja además una reflexión aun más esperanzadora. España tiene una potencial cantera de millennials y zoomers que heredará la tauromaquia como filosofía de vida ante un Estado que propone como progreso la muerte (ya a través del aborto o de la eutanasia) como solución al miedo y la adversidad, y no la valentía y el arrojo para salir adelante siempre, pase lo que pase.

 

El alcance del spot del Ministerio de Cultura al dictado de Urtasun da risa comparado con el impacto que tiene una puerta grande en Madrid. Algo que también le recordó Román este lunes. El torero valenciano puso el foco en la multitud de personas que lo alzaron para a travesear el quicio de la gloria: «El 30% de mis seguidores en redes tienen menos de 18 años, ministro».

En los más de 2 años y medio que lleva en el cargo, el catalán ha hecho más por la fiesta que casi ningún político proponíendoselo. Está pagando con creces el daño que hicieron sus compañeros independentistas en Cataluña, expulsando a los toreros de la única comunidad que todavía tiene en pie dos plazas de primera en la misma ciudad. Sí, Barcelona.

¿Cómo y por qué? Muy fácil. Primero porque, al cancelar el premio anual que otorgaba su ministerio, ha logrado unir a las comunidades gobernadas por la derecha en la entrega de un único Premio Nacional de Tauromaquia e involucrar al Senado en ello, gracias a la Fundación Toro de Lidia.

Lo segundo, porque ha incitado a las generaciones jóvenes a rebelarse contra el poder autoritario. Ejemplo de ello es la cantidad de dinero que los beneficiados del bono cultural lo destinan a comprar entradas para ir a los toros.

Y lo tercero, y que me genera casi tanta satisfacción como ver los tendidos y las calles llenas de taurinos en fiestas, es su capacidad para demostrar la estafa del comunismo con la supuesta voluntad popular que los erige. «El pueblo tiene razón siempre, salvo cuando ni quiere ni pensar como yo», como defiende siempre el tirano.