Opinión

¿Qué trama Sánchez para Ceuta?

Es posible que todo sea un cúmulo de incompetencias y cobardías. Que el Gobierno de Sánchez, que sabía lo que iba a pasar en Ceuta, no hiciera nada por miedo a la reacción de Marruecos y porque estaba convencido de que la situación no se iba a descontrolar. Pero me cuesta creerlo en un PSOE que ha demostrado que sabe urdir tramas para intentar dar la vuelta a todas las situaciones adversas. Hemos dado por muerto políticamente a Sánchez en infinidad de ocasiones, y ahí sigue, creando televisiones como La Séptima, convirtiendo RTVE en TeleFerraz, comprando a peso de oro los servicios de un buen número de medios de comunicación en todo el país, tomando al asalto empresas del Ibex 35 y colonizando todas las instituciones. La verdad es que no parece un Gobierno que esté en retirada.

Mi duda es cuál es el plan que tiene Sánchez para Ceuta. Para qué está dejando pudrir la situación de la ciudad autónoma y qué rédito piensa que puede sacar para conseguir su único objetivo: seguir en La Moncloa. Viendo el caos en el que vive la ciudad autónoma y el clamor en todo el país contra el Gobierno por lo que está haciendo en Ceuta, parece imposible que el PSOE pueda conseguir algún beneficio. Pero ese es el problema, que no estamos en el secreto que sí conoce un Sánchez que ha demostrado su siniestra vocación de romper todas las reglas morales para no soltar el poder. Algunos dirán que «no hay un secreto», que estamos sobrevalorando a Sánchez y le estamos confiriendo una falsa condición de supervillano capaz de sacar continuamente conejos de la chistera, cuando lo que hay es un Gobierno noqueado que sólo aguanta porque a sus socios separatistas les interesa seguir sangrándole.

No lo veo así. Los pellizcos de Sánchez y Puente contra la Corona, que ya vienen de viejo y contribuyen a crear un clima de desafección entre algunos votantes del PSOE que no cuestionaban la Monarquía; la ofensiva total de socialistas, extrema izquierda y separatistas contra los jueces; los ataques continuos contra la media España que no vota izquierda y contra los medios de comunicación que no bailan el agua al Gobierno, y la reconfiguración de la política exterior de España para cambiar de aliados y el acercamiento a China —la postura del PSOE y el PSC en este campo es de una sumisión total— desmienten que la izquierda esté ya resignada a perder las elecciones y que vayan a rendirse ante el aluvión de encuestas electorales negativas. Están preparando algo.

Y en ese «algo» Ceuta va a tener mucho que ver. No sé si será la creación de una especie de protectorado internacional en el que Marruecos tendrá un papel. O si el Gobierno buscará convocar un referéndum entre los ceutíes sobre el futuro de su ciudad y que serviría de legitimación para futuras consultas en Cataluña y el País Vasco. O cualquier otra jugarreta que a Sánchez le sirva para desviar la atención de su cada vez menos presunta corrupción económica y moral y mantener el «prietas las filas» entre sus aliados populistas de extrema izquierda y separatistas. Cualquier propuesta que implique modificar la Constitución —teoría de Juan Soto Ivars— puede abrir la caja de los truenos para plantear reformas de calado al gusto del separatismo y la extrema izquierda.

Igual la jugada les sale mal. Igual, si plantean una reforma constitucional, los españoles deciden ir en el sentido contrario. Quién sabe. Pero todo lo que sea distraer la atención de lo que ha pasado durante el mandato de este Gobierno, desde los muertos de Adamuz, la inacción del Estado en la DANA o la corrupción sistémica que padece España por culpa del PSOE, le puede servir a Sánchez para seguir vivo, políticamente hablando. Y ojo con la proliferación de partidos de todo tipo que está surgiendo a la derecha del PSOE y que, escaño a escaño, pueden facilitar la victoria del Frente Popular que lidera Sánchez. Si damos al PSOE por muerto, nos podemos encontrar con otro julio de 2023.