Opinión

El precio de Bildu a Sánchez: diez asesinos etarras a la calle cada año

Que el Gobierno vasco -PNV y PSOE- ha decidido beneficiar a los más sanguinarios presos etarras aplicándoles una peculiar norma para que puedan salir de la cárcel antes de tiempo no es ninguna novedad. Es cierto que la actual consejera de Justicia, la socialista María Jesús San José, ha puesto la maquinaria a pleno rendimiento para que salieran, entre otros, la ex jefa de ETA Soledad Iparaguirre, alias Anboto —obligada a volver a la cárcel por la Audiencia Nacional—, o Txeroki, por la vía de inventarse unos criterios en los que la ausencia de adicciones prima más para conseguir la semilibertad que el pedir perdón, pero esto viene de lejos.

En los últimos 5 años, el Ejecutivo autonómico ha otorgado los mismos beneficios de semilibertad que la administración central concedió entre 2003 y 2021, lo que demuestra que estamos ante un plan de largo recorrido en el que el Gobierno de Sánchez paga los favores de los proetarras de Bildu a cambio de favorecer que los terroristas salgan a la calle.

Lo primero era —y Sánchez se dio mucha prisa— agrupar a los presos etarras en las cárceles vascas. Después, transferir las competencias en materia penitenciaria al Gobierno vasco, y a continuación ir sacando a todos y cada uno de los presos terroristas a la calle. De 2003 a 2021 salieron de las cárceles 56 presos etarras (a tres por año). Pero desde que el Gobierno vasco controla la política penitenciaria han salido 49 —o sea, 10 por año—.

La diferencia es escandalosa y pone de manifiesto hasta qué punto todo responde a un plan preconcebido en el que la libertad de los etarras es el precio que Bildu le puso a Pedro Sánchez para apoyarle. Y cuanto más complicado se le vuelve el panorama a Sánchez, más caro vende Bildu su apoyo. Iban a salir todos, pero, por fortuna, la Audiencia Nacional ha salido al quite imponiendo justicia y dignidad.