Opinión

La ‘ley de nietos’, el CERA y la inmigración masiva ilegal

La denominada Ley de Nietos recogida en la Disposición Adicional 8ª de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática (LMD), constituye uno de los fenómenos de expansión de la nacionalidad española más significativos de las últimas décadas. Asimismo, la regularización masiva de inmigrantes ilegales y su previsible influencia en la población residente en España, ha colocado de intensa actualidad conocer su eventual influencia en próximas elecciones.

Por ello es de especial interés conocer el previsible impacto cuantitativo y electoral que se estima con datos actualizados a fecha de hoy, mayo de 2026. A diferencia de la Ley de Memoria Histórica de 2007, la vigente LMD de 2022 eliminó las restricciones de edad y supuestos de exclusión, provocando una saturación de demandas en los consulados. Así que a fecha de hoy el número total de solicitudes asciende a 2,45 millones, aprobándose unos 545.000 expedientes. En cuanto a su procedencia, destaca Argentina, que concentra cerca del 40% del total. Asimismo, Cuba , Brasil y México concentran otro 35%.

A estos efectos conviene destacar que una cosa es el Padrón, que refleja la población residente en España, que es diferente del CERA, el Censo de españoles residentes ausentes. Antes de la aprobación de la LMD (2022) ese Censo -con derecho a voto- contaba con unos 2,3 millones de electores que actualmente ha subido hasta los 2,66 millones, estimándose que para las próximas elecciones generales (máximo en julio de 2027), ascienda hasta los 2,7 millones.

También debe conocerse que los españoles del CERA, hasta ahora han tenido un índice de participación electoral muy limitado, entre el 3% y el 6 %, debido a que la LOREG establecía la obligación del denominado «voto rogado», consistiendo en tener que solicitar la remisión de la papeleta para ejercer el voto. Esa exigencia la eliminó la LOREG en su reforma de 2022 , recibiendo de oficio las papeletas, lo que ha incrementado esa escasa participación ya a un 10-12% . La consecuencia es que el incremento del CERA junto a la eliminación del «voto rogado», convierte a ese Censo en un bloque político de cualificada importancia electoral, de hecho en un virtual «escaño 351». Afectando de diferente manera en las provincias como circunscripción electoral, dada su diferente población y escaños en disputa. En especial pueden afectar —no en exclusivo a ellas— a provincias con pocos diputados y márgenes de victoria estrechos —algunas gallegas, Asturias, Cantabria, León, Zamora, Salamanca…— en las que un incremento de 10.000 o 15.000 votos exteriores puede alterar el último escaño en disputa.

Este fenómeno podría producirse en 4 o 5 «circunscripciones clave». Aunque en las elecciones generales del 23J, es un ejemplo saber que ya el voto CERA arrebató un escaño al PSOE de Madrid en favor del PP, dado que ese voto se contabiliza tras el cómputo del escrutinio general, actuando como un mero factor corrector del provisional. Esta nueva realidad hace particularmente importante conocer cuál es la orientación política de estos nuevos nacionales con derecho a voto en función de su residencia. Con carácter general se puede afirmar que existen dos patrones de elección:

1) En los países con crisis económicas profundas (Venezuela, Cuba…) el voto suele dirigirse hacia el sector liberal conservador. Y 2) en otros contextos se impone una tendencia hacia los promotores de facilitar ejercer ese derecho al voto, dirigiéndose hacia el espacio de la izquierda.

Una conclusión es que de momento , la Ley de nietos no modifica el censo de residentes en España pero el aumento del CERA ha convertido a este censo en una variable estratégica capaz de decidir la gobernabilidad de España en un escenario como el actual de polarización y resultados ajustados. A estos efectos, Madrid es el caso más crítico. Por ley, si un solicitante de nacionalidad no puede acreditar la provincia de origen de su ancestro, se le inscribe por defecto en Madrid. Esto ha provocado que el CERA madrileño crezca a un ritmo del 8-10% anual, superando ya los 475.000 electores.

Consecuencia: en Madrid se reparten 37 escaños y los últimos 2 escaños suelen bailotear por restos mínimos. El aumento de 40.000-50.000 nuevos votantes por la LMD convierte a Madrid en la circunscripción más impredecible de España en una futura contienda electoral.