Eclipse lunar

Por qué se llama Luna de sangre al eclipse que esta noche cubrirá el 93% del disco lunar

El eclipse, con una magnitud del 93%, será visible en toda España en la madrugada de hoy

El fenómeno también podrá verse desde Europa, África, Asia occidental y América

Eclipse lunar de agosto 2026: cuándo ver el eclipse parcial más profundo hasta 2029

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Esta madrugada, España asiste a un fenómeno que sólo se repite unas pocas veces al año: un eclipse de Luna que teñirá al satélite de un intenso color rojizo. La cultura popular lo conoce como Luna de sangre, y esta vez el espectáculo será casi completo.

Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el eclipse parcial de Luna del 28 de agosto de 2026 alcanzará una magnitud de 0,93, lo que significa que el 93% del disco lunar quedará sumergido en la sombra más oscura de la Tierra. Podrá observarse a simple vista, sin telescopios ni filtros especiales.

Un espectáculo casi total

Un eclipse lunar se produce cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean de forma que nuestro planeta se interpone entre ambos y proyecta su sombra sobre el satélite. Sólo puede ocurrir en fase de Luna llena, y no en todas ellas.

La órbita de la Luna está inclinada unos 5 grados respecto al plano en el que la Tierra gira alrededor del Sol. Por eso la mayoría de las lunas llenas pasan ligeramente por encima o por debajo de la sombra terrestre, sin llegar a eclipsarse.

Esa sombra tiene dos zonas diferenciadas. En la penumbra, la luz solar llega de forma parcial; en la umbra, la más oscura, queda completamente bloqueada. Cuando toda la Luna se sitúa dentro de la umbra, el eclipse es total; si sólo lo hace una parte, como ocurre esta noche, se le llama parcial.

Los horarios en España

La fase penumbral arrancará hacia las 03:23 horas, y la parcial propiamente dicha comenzará poco antes de las 04:33, con el momento de mayor oscurecimiento en torno a las 06:12, siempre en horario peninsular.

En el centro y este de la península, Baleares y Melilla, la Luna se pondrá por el horizonte antes de que termine la fase parcial, que en el resto del país se prolongará hasta cerca de las 07:51.

En el resto de la península, en Canarias y en Ceuta, el ocaso lunar llegará después de que finalice esa fase. Fuera de España, el fenómeno también podrá seguirse desde buena parte de Europa, el oeste de Asia, África y América.

Por qué la Luna se tiñe de rojo

La explicación del color no tiene nada de sobrenatural. Según la NASA, el mismo fenómeno que pinta de azul el cielo y de rojo los atardeceres, la dispersión de Rayleigh, es el responsable de que la Luna se vuelva roja durante un eclipse.

La luz azul, de longitud de onda más corta, se dispersa con facilidad al atravesar la atmósfera terrestre. La luz roja y naranja, de onda más larga, la atraviesa con mayor facilidad y termina llegando hasta la superficie lunar.

A ese proceso se suma la refracción atmosférica, que desvía parte de la luz solar hacia el interior de la sombra. Sin ese efecto, la Luna eclipsada quedaría casi completamente a oscuras en lugar de mostrar su característico tono cobrizo.

Horario y secuencia del eclipse lunar del 28 de agosto desde Madrid. (Fuente: Instituto Geográfico Nacional).

El origen del nombre Luna de sangre

Luna de sangre no es, en realidad, un término astronómico formal. Según explica la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se trata de una expresión popular que describe el tono rojizo que adquiere la Luna cuando queda sumergida en la sombra terrestre.

El fenómeno no implica ningún cambio físico en la superficie lunar ni en su composición. Lo único que varía es la naturaleza de la luz que la ilumina, filtrada y enrojecida por toda la atmósfera terrestre a la vez, como si todos los amaneceres y atardeceres del planeta se proyectaran sobre ella.

La intensidad del rojo depende de la cantidad de polvo y aerosoles presentes en la atmósfera en ese momento. Para medirla, los astrónomos emplean la escala de Danjon, que va del 0, un eclipse casi negro, al 4, de un rojo vivo y brillante.

Una prueba milenaria de que la Tierra es redonda

Desde la Antigüedad, los eclipses de Luna han servido además como prueba geométrica de la esfericidad de la Tierra. La sombra que proyecta sobre el satélite es siempre circular, sea cual sea la orientación del eclipse, algo que sólo un cuerpo esférico puede lograr desde cualquier ángulo.

Aristóteles ya recurrió a esa observación, hace más de dos mil años, para defender que vivíamos sobre una esfera y no sobre una superficie plana.