Parece lo mismo pero no lo es: esta es la diferencia entre calentamiento global y cambio climático
El 26 de marzo es el Día Mundial del Clima
El IPCC afirma que las actividades humanas son las causantes del cambio climático
El Acuerdo de París pide limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5 °C
El 26 de marzo se celebra el Día Mundial del Clima, una fecha que sirve para concienciar y movilizar a la sociedad frente al cambio climático, uno de los principales retos a los que se enfrenta el planeta y la propia especie humana. Pero, para entender la gravedad del problema, el primer paso es dejar claro de qué estamos hablando exactamente.
Calentamiento global, efecto invernadero, mitigación, compensación… la ciencia del clima emplea multitud de conceptos que no siempre son fáciles de comprender, lo que puede generar confusión, además de allanar el terreno para la desinformación y la propagación de bulos en un asunto sobre el que conviene tener una idea exacta ante la importancia de lo que está en juego.
Lo primero que debemos aclarar es el concepto de clima, término que solemos confundir con el tiempo atmosférico. El estado de este último es, en realidad, lo que tratamos de comprobar cuando miramos al cielo para ver si hay nubes que anuncian lluvia o si el día ha amanecido cálido y despejado.
Meteorología y clima
La meteorología es la ciencia que estudia precisamente ese tiempo atmosférico. Analiza fenómenos como las lluvias, las tormentas, las olas de calor o las nevadas a partir de variables como la temperatura, la humedad, la presión atmosférica o el viento, y permite hacer previsiones a corto y medio plazo. Es lo que consultamos en el parte del tiempo cada día.
El clima, en cambio, es el comportamiento habitual del tiempo atmosférico en periodos más largos. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), «el clima se define como las condiciones meteorológicas promedio de un lugar determinado durante un período prolongado, que puede variar desde meses hasta miles o millones de años. La OMM utiliza un período de 30 años para determinar el clima promedio».
Por ejemplo, el clima del Desierto del Sahara se caracteriza por temperaturas muy elevadas, precipitaciones extremadamente escasas y una fuerte insolación a lo largo del año. Del mismo modo, en el Polo Norte el clima es persistentemente frío, con temperaturas bajo cero durante buena parte del año y presencia habitual de hielo.
El clima cambia
Por otro lado, el clima de la Tierra a lo largo de millones de años ha cambiado de manera frecuente, registrando periodos glaciares y etapas más cálidas, debido a variaciones naturales en la órbita terrestre, la actividad solar o grandes erupciones volcánicas.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el principal órgano científico de referencia de Naciones Unidas en esta materia, recoge en sus informes que la variabilidad climática forma parte de la historia del planeta. Entonces, ¿por qué el cambio climático actual genera tanta preocupación?
La respuesta es que el proceso que estamos viviendo hoy no se explica por causas naturales, sino principalmente por la actividad humana. El IPCC afirma literalmente que «las actividades humanas, principalmente a través de las emisiones de gases de efecto invernadero, han causado inequívocamente el calentamiento global».
Efecto invernadero
Estos gases son, principalmente, dióxido de carbono (CO₂), metano (CH₄) y óxido nitroso (N₂O), mientras que el efecto invernadero es, a su vez, un fenómeno físico natural.
Lo que hacen dichos gases presentes en la atmósfera es retener parte del calor que la Tierra emite tras recibir la radiación solar. Sin ese manto gaseoso, la temperatura media del planeta sería muy inferior y la vida tal y como la conocemos no sería posible.
El problema no es, por tanto, el efecto invernadero en sí, sino su intensificación. Al aumentar la concentración de estos gases por la actividad humana, se retiene más calor del necesario. Es como añadir capas extra a una manta: el sistema climático acumula más energía de la que libera.
Calentamiento global
Ese exceso de energía atrapada en la atmósfera se traduce en un aumento sostenido de la temperatura media del planeta. Este calentamiento global ha provocado que los tres últimos años (2023 a 2025) hayan sido, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los tres años más cálidos jamás registrados, con una temperatura media global situada en torno a 1,48 °C por encima de los niveles preindustriales (1850-1900).
Puede parecer un incremento pequeño, pero en términos climáticos es muy significativo. De hecho, durante la última glaciación, la temperatura media global era apenas unos 4 o 5 grados inferior a la actual.
Acuerdo de París
Por otro lado, esos 1,48 °C del trienio 2023-2025 se acercan peligrosamente a los límites marcados por el Acuerdo de París. Dicho acuerdo internacional fija como objetivo mantener el aumento de la temperatura media global por debajo de los 2 °C y esforzarse por limitarlo a 1,5 °C.
Según el IPCC, esos 1,5 °C representan un umbral de seguridad que, en caso de ser superado, supondrá que se incrementa la probabilidad y la intensidad de fenómenos extremos, como olas de calor más frecuentes, lluvias torrenciales más intensas, sequías prolongadas y ciclones más destructivos.
No obstante, hay que matizar que el umbral del Acuerdo de París se evalúa sobre promedios a largo plazo, por lo que uno o varios años por encima de 1,5 °C no significan que el objetivo se haya superado de forma definitiva.
Diferencia
Como se ha visto, el cambio climático y el calentamiento global están directamente relacionados, pero hay una importante diferencia entre ambos conceptos.
El cambio climático es más amplio, pues no sólo incluye el aumento de las temperaturas, también sus consecuencias: alteraciones en los patrones de precipitación, mayor frecuencia e intensidad de olas de calor, sequías más prolongadas, lluvias más intensas, el deshielo acelerado de glaciares o la subida del nivel del mar, entre otros fenómenos.
No sólo calor
El calentamiento global es, en esencia, el motor térmico del problema. El cambio climático es el conjunto de transformaciones que ese calentamiento desencadena en el sistema climático. Y esas transformaciones no significan únicamente más calor.
De hecho, la desestabilización del clima también puede traducirse en cambios en las corrientes atmosféricas y oceánicas que, en determinadas regiones y momentos concretos, provoquen episodios de frío más intensos o inusuales.
Es decir, el planeta se calienta en promedio, pero los efectos pueden manifestarse de formas diversas y, a veces, aparentemente contradictorias a escala local.
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