Tasa de basuras en Madrid

¿Cuánto pagarás por la tasa de basuras en Madrid en 2027? El Gobierno de Almeida anuncia novedades

La tasa de basuras de Madrid tendrá en cuenta en 2027 cómo separa cada barrio: así quedará el recibo

De El Plantío a San Cristóbal: el recibo de 2025 se multiplicó por más de doce según el barrio

La ordenanza de 2025 sigue en el aire: el TSJM la anuló y el Supremo ha admitido el recurso municipal

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La forma en que cada barrio de Madrid separa sus residuos pesará más en el recibo de la tasa de basuras de 2027. El Ayuntamiento ha aprobado los cambios en el cálculo del tributo, que el próximo año tendrá en cuenta la calidad del reciclaje en cada contenedor.

Así lo ha anunciado la delegada de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Engracia Hidalgo, tras la Junta de Gobierno que ha aprobado el proyecto de ordenanzas fiscales para 2027. Según el Gobierno municipal, el objetivo es «aportar mayor equidad y seguridad jurídica» a la tasa.

La calidad de la separación se medirá en cinco fracciones: resto o mezcla (contenedor gris de tapa naranja); plástico, metal y brik (amarillo); biorresiduos u orgánica (marrón); papel y cartón (azul), y vidrio (verde).

Dos tarifas en el recibo

La Tasa de Gestión de Residuos (TGR) se divide en dos partes. La tarifa básica se calcula a partir del valor catastral individual de cada vivienda o local. Es, con diferencia, la que más pesa: en 2025, el Ayuntamiento cifró su peso medio en el 81% del importe final.

La tarifa de generación, el 19% restante, tiene en cuenta la cantidad de residuos generados, el número de empadronados y la calidad de la separación. Estos datos se obtienen para cada uno de los 131 barrios de la ciudad, según un informe del Parque Tecnológico de Valdemingómez.

Con todos estos ajustes, Hidalgo ha detallado que el recibo medio de la tasa será de 143 euros por vivienda en 2027, «prácticamente la misma cuantía que en 2026». Este año la media se situó en 142,6 euros, frente a los 141 euros de 2025.

De El Plantío a San Cristóbal

Esa media esconde diferencias muy amplias entre barrios. En los primeros recibos, los de 2025, El Plantío (Moncloa-Aravaca) encabezó la lista con 574 euros de media, seguido de El Viso (Chamartín), con 457, y Recoletos (Salamanca), con 430.

Completaron la parte alta Los Jerónimos (Retiro), con 427 euros, y Castellana (Salamanca), con 385. En el extremo opuesto, San Cristóbal (Villaverde) se quedó por debajo de los 50 euros, más de doce veces menos que El Plantío.

Tras San Cristóbal figuraban Pradolongo y Zofío, ambos en Usera, con 59 euros; Amposta (San Blas-Canillejas), con 62, y Portazgo y San Diego (Puente de Vallecas), con 64. La brecha sigue el mapa del valor catastral de la ciudad.

El peso de la basura de cada barrio

Los valores catastrales más altos se concentran en Salamanca, Barajas, Moncloa-Aravaca, Centro, Chamartín, Chamberí y Retiro. Los más bajos están en Puente de Vallecas, Carabanchel, Usera, Villaverde, Latina, Vicálvaro y Villa de Vallecas.

La generación de residuos también marca diferencias. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) calculó que una misma vivienda de valor catastral medio con tres personas pagaba 146 euros en Moratalaz y hasta 331 en Sol o El Plantío.

Los kilos por habitante explican parte de esa diferencia: en Vinateros se generan 91, frente a los 939 de Sol. Por eso los vecinos del distrito Centro son los que más pagan en la parte variable, ya que el cálculo incluye también la basura de los locales.

Más empadronados, más tasa

Desde 2026, además, la tasa se reparte en diez tramos según el número de personas empadronadas, desde una hasta diez o más. Las viviendas con más residentes tienden a pagar más, porque se presupone que generan más residuos.

La calidad del reciclaje ya influía en el recibo, pero en 2027 se desglosará por tipo de contenedor. El Ayuntamiento todavía no ha publicado cuánto pagará cada barrio con la nueva fórmula, de modo que habrá que esperar a los recibos para conocer el reparto.

Lo que sí está claro es el volumen total. El Consistorio calcula que ingresará en torno a 307 millones de euros con la tasa en 2027, procedentes de cerca de 1,7 millones de inmuebles. Para 2026 había estimado una recaudación de unos 300 millones.

Sin la limpieza de calles

El Gobierno municipal insiste en que no ha imputado al recibo el coste de la limpieza de calles, como sí han hecho otros municipios. Son más de 340 millones de euros que, según sus cálculos, «habrían duplicado prácticamente las cuotas» de los madrileños.

Hidalgo ha recordado que la ley estatal «impone el importe que los ayuntamientos deben recaudar con esta tasa», que debe cubrir el coste de la recogida de residuos. Se trata de la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados.

Esta norma obliga a todos los municipios de más de 5.000 habitantes a contar con una tasa que refleje el coste real del servicio. Madrid la recuperó en 2025, diez años después de que la recogida pasara a financiarse a través del IBI.

Quién no paga

Como en 2026, los garajes y trasteros asociados a una vivienda quedarán exentos, porque no generan residuos. Tampoco tributarán los solares ni los edificios en estado de ruina, que seguirán fuera de la tasa el próximo año.

Los garajes de uso industrial destinados en su totalidad a uso residencial seguirán eximidos si el interesado presenta una declaración responsable. Además, las familias numerosas mantendrán una reducción similar a la del IBI, ligada al valor catastral y a la categoría del título.

Los perceptores del Ingreso Mínimo Vital y de la Renta Mínima de Inserción seguirán con una reducción del 100% de la cuota. En conjunto, estas medidas beneficiarán a más de 37.000 familias y supondrán un ahorro de 5,4 millones de euros.

Quien contamina paga

Las viviendas vacías y los locales sin actividad sólo pagarán la tarifa básica por disponibilidad del servicio. Eso sí, deberán acreditar cada año que siguen en esa situación, algo que el Ayuntamiento comprobará con el padrón municipal.

Siguiendo el principio de «quien contamina paga», el sujeto pasivo es quien genera el residuo. Como no es posible saber quién lo produce en cada inmueble, la abona el propietario como sustituto del contribuyente, que podrá repercutirla en el inquilino.

En el tercer año de vigencia de la tasa, los contribuyentes podrán acogerse a la modalidad de Pago a la Carta. Esta opción supone una reducción del 5% en la cuota, con un ahorro máximo de 15 euros.

Una tasa que «no nos gusta»

Hidalgo ha comparecido junto al alcalde, José Luis Martínez-Almeida. Ha dejado claro que la de basuras es una tasa que no les gusta y que el Consistorio aplica «por imposición legal porque hay una ley que así lo exige».

«La ley dice que tenemos que cobrar el coste del servicio», ha señalado la delegada. Ha atribuido el mantenimiento del tributo a «una exigencia legal del Gobierno de Pedro Sánchez» y ha recalcado que “en el Ayuntamiento de Madrid cumplimos las normas”.

Es el mismo argumento que el alcalde repite desde que se aprobó la tasa. En octubre de 2025, en el Pleno de Cibeles, Almeida tachó de «gran mentira» que fuera una imposición europea, ya que la directiva comunitaria la contemplaba sin hacerla obligatoria.

La petición de derogación

En aquel debate, el regidor exigió al Gobierno central que derogara el tributo para ahorrar a los madrileños los cerca de 140 euros de media del recibo. También invitó a los grupos municipales a acompañarle al Ministerio de Hacienda para «pedir que se derogue».

En una entrevista con OKDIARIO, Almeida ya anticipó que la tasa acabaría en los tribunales y adquirió un compromiso con los vecinos: «Si la tasa se anula, devolveremos lo cobrado, como hicimos con las plusvalías».

Esa promesa quedó a prueba en marzo de 2026. Entonces el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) declaró nula de pleno derecho la Ordenanza Fiscal 8/2024, que regulaba la tasa de 2025, tras los recursos de varias organizaciones, entre ellas la Fundación Educativa Santo Domingo.

Un defecto de forma

El tribunal concluyó que el Ayuntamiento había omitido, durante el trámite de información pública, una parte esencial del informe técnico-económico en el que se basaba la tasa: el estudio que justificaba el tonelaje de residuos atribuido a cada sector.

El Consistorio replicó que la anulación respondía a motivos «estrictamente formales» y que el fallo no entraba en el diseño de la tasa ni en su método de cálculo. Almeida matizó entonces su compromiso: sólo se devolvería lo cobrado en los casos que permitiera la ley.

En el Pleno del 29 de abril, el alcalde anunció un recurso de casación ante el Tribunal Supremo porque, según los servicios jurídicos municipales, «hay motivos». Defendió además la tramitación de los funcionarios y recordó que en los actos ya firmes no cabe devolución.

En manos del Supremo

En septiembre, el Tribunal Supremo admitió a trámite los recursos del Ayuntamiento, apreció interés casacional objetivo y acordó su tramitación preferente. El Gobierno municipal ha reafirmado que seguirá defendiendo en los tribunales la legalidad de la ordenanza de 2025.

Mientras tanto, la anulación no es firme y la devolución de lo pagado en ese primer ejercicio sigue en el aire, incluso para quienes reclamaron. El Supremo deberá fijar doctrina antes de que se aclare qué ocurre con esos importes.

Este conflicto no exime de pagar el recibo actual. La tasa de 2026 se rige por una ordenanza distinta, la Ordenanza Fiscal 14/2025. Más Madrid la ha recurrido ante el TSJM, pero no ha sido anulada y sigue plenamente vigente.