Naturaleza
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Suena cruel, pero la ciencia lo avala: sacrifican 2000 ciervos en EEUU para restaurar el ecosistema y salvar a un animal en peligro de extinción

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La isla de Santa Catalina, frente a la costa de California, se enfrenta a una decisión tan polémica como excepcional.

Las autoridades han autorizado la eliminación de unos 2.000 ciervos introducidos en este territorio con un objetivo concreto: recuperar la vegetación autóctona, reducir el riesgo de incendios y proteger un ecosistema del que dependen varias especies amenazadas.

La eliminación de 2.000 ciervos busca recuperar el ecosistema de Santa Catalina

El Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California ha concedido a Catalina Island Conservancy el permiso necesario para poner en marcha su estrategia de restauración.

La denominada «Operación Proteger la isla Catalina» plantea un trabajo a largo plazo que combina la recuperación del hábitat natural, el control de especies invasoras y medidas para prevenir los incendios forestales.

La intervención responde a un problema que lleva años siendo estudiado por especialistas. Las gramíneas anuales invasoras ocupan actualmente alrededor del 35% de los ecosistemas de la isla y tienen una capacidad de recuperación muy rápida después de un incendio.

Al mismo tiempo, desplazan a las plantas autóctonas, que crecen más despacio y desempeñan un papel importante en la resistencia del terreno frente al fuego.

El ciervo mula, además, agrava esta situación. Al alimentarse de la vegetación local, dificulta que las especies nativas vuelvan a crecer con normalidad. El resultado es un círculo difícil de romper: menos vegetación autóctona, mayor vulnerabilidad ante los incendios y una recuperación cada vez más complicada del ecosistema.

¿Por qué quieren eliminar a los ciervos de la isla Catalina?

El problema no se limita a la flora. La pérdida de cubierta vegetal favorece la erosión y afecta también a los recursos hídricos de Santa Catalina. Cuando el suelo pierde su capacidad para retener el agua, una mayor cantidad de lluvia termina llegando al mar en lugar de contribuir a la recarga del acuífero que abastece a la ciudad de Avalon.

Las diferencias entre las zonas protegidas y aquellas donde continúa el pastoreo ofrecen una imagen especialmente clara. Dentro de los espacios vallados, el ceanoto endémico consigue desarrollarse con fuerza, y fuera de ellos, la presión de los ciervos limita su crecimiento.

Por eso, el objetivo de la operación no es únicamente reducir la población de venados. El proyecto pretende recuperar las condiciones necesarias para que vuelvan a prosperar plantas y animales propios de la isla, entre ellos el zorro isleño, distintas aves y reptiles y la musaraña de Catalina. La organización también cuenta con el respaldo de la comunidad tribal Gabrieleno-Tongva y de otros colaboradores de conservación.

El plan también beneficiará al cóndor californiano

Uno de los aspectos más relevantes de esta polémica intervención es su relación con el cóndor californiano, una de las aves más amenazadas de Estados Unidos.

La carne procedente de los ciervos abatidos se destinará al Programa de Recuperación del Cóndor de California, de modo que pueda aprovecharse como alimento para estas aves dentro de los programas de conservación.

La medida, sin embargo, ha provocado críticas. Algunos representantes políticos y vecinos consideran excesiva e inhumana la eliminación de miles de animales y han planteado alternativas como su traslado. Los responsables del proyecto sostienen que la reubicación presenta importantes dificultades logísticas y económicas.

Para reducir el impacto social de la operación, Catalina Island Conservancy descartó finalmente el uso de helicópteros para realizar los abatimientos y optó por tiradores profesionales desde tierra, siguiendo protocolos de seguridad. El trabajo comenzará con una zona piloto de unas cuatro hectáreas situada cerca del aeropuerto local y se ampliará progresivamente.

La organización prevé mantener reuniones con la comunidad para explicar el proceso y sus objetivos. Además, los residentes tendrán una última temporada de caza recreativa durante el otoño de 2026 antes de avanzar hacia la restauración completa del ecosistema.