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Profunda sorpresa en la zoología: descubren en Japón un pequeño pájaro que llevaban décadas creyendo que era otra especie

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Hay especies de animales que los científicos creen conocer hasta que una nueva investigación obliga a cambiar todo lo que sabían sobre ellas. Japón acaba de vivir uno de esos casos con un pequeño pájaro que llevaba décadas confundido con otra ave casi idéntica.

El protagonista de esta historia es el mosquitero de Tokara, bautizado oficialmente como Phylloscopus tokaraensis. Durante cerca de 40 años, los ornitólogos creyeron que formaba parte del mosquitero de Ijima, otra especie presente en distintas islas japonesas.

Japón descubre una nueva especie de pájaro tras casi 40 años de confusión

Un equipo internacional de investigadores confirmó en marzo de 2026 que el mosquitero de Tokara pertenece a una especie distinta. Los científicos compararon ADN, grabaciones de sonido y rasgos físicos de aves capturadas en las islas Tokara y en las islas Izu, situadas a más de 1.000 kilómetros de distancia.

Los investigadores descubrieron que ambas poblaciones evolucionaron por separado hace entre 2,8 y 3,2 millones de años. La revista científica PNAS Nexus publicó el estudio, elaborado por expertos de Japón, Suecia y China.

A simple vista, distinguirlos resulta casi imposible. Los dos pájaros comparten un plumaje verde oliva, cabeza gris y vientre blanquecino. También tienen un tamaño muy parecido. El mosquitero de Tokara apenas mide entre 10 y 12 centímetros y pesa menos de diez gramos.

Los científicos encontraron diferencias más sutiles tras revisar ejemplares en laboratorio. Los machos de Tokara presentan patas algo más cortas y una cabeza ligeramente más pequeña. El canto también cambia de forma clara. El nuevo mosquitero emite sonidos más rápidos, repetitivos y graves que los del mosquitero de Ijima.

Esa diferencia resultó clave para confirmar que ambas aves ya no mantienen relación reproductiva. En muchas especies de pájaros, el canto funciona como una señal para atraer pareja y marcar territorio. Los investigadores comprobaron que podían identificar correctamente todas las grabaciones de audio únicamente escuchando esos patrones vocales.

La población de Tokara apareció documentada por primera vez en 1988. Desde entonces, los ornitólogos la clasificaron como una variante del mosquitero de Ijima debido al enorme parecido físico entre ambas aves. La distancia geográfica entre los dos archipiélagos despertó sospechas durante años, pero nadie había reunido pruebas suficientes para separarlas oficialmente.

El hallazgo convierte al mosquitero de Tokara en la primera nueva especie de ave identificada en Japón desde 1981, cuando los científicos describieron el rascón de Okinawa.

Dónde vive el mosquitero de Tokara y por qué preocupa su conservación

El mosquitero de Tokara vive en varias islas del archipiélago Tokara, en el sur de Japón, dentro de la prefectura de Kagoshima. Los investigadores han confirmado su reproducción únicamente en Nakanoshima, la isla más grande de la cadena.

Durante la primavera, los machos cantan desde las copas de los árboles en bosques subtropicales con abundante bambú. Aunque el ave resulta difícil de localizar entre las hojas, su sonido domina buena parte del paisaje durante la época de cría.

Los expertos creen que pasa el invierno en Filipinas antes de regresar a Japón para reproducirse. Esa migración todavía plantea varias incógnitas porque apenas existen estudios sobre sus desplazamientos fuera de las islas Tokara.

La nueva clasificación también ha encendido las alertas sobre su conservación. El Instituto de Ornitología Yamashina considera que el mosquitero de Tokara podría enfrentarse a un riesgo elevado de extinción por el tamaño reducido de su hábitat.

Las islas Tokara apenas suman algo más de 100 kilómetros cuadrados repartidos entre 12 islas. Además, los bosques de Nakanoshima ya han sufrido daños por una plaga que afecta a los pinos y por la presencia de cabras salvajes que deterioran la vegetación baja donde anidan estas aves.