Los expertos ponen el grito en el cielo: recogen 1800 kilogramos de basura en Galicia y el 95% son botellas de plástico
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Las botellas de plástico de siempre tienen los días contados
La contaminación de las playas no aparece de un día para otro. La basura sigue rutas concretas desde tierra hasta el mar, y muchas empiezan en ríos, alcantarillas o vertidos mal gestionados que acaban arrastrando residuos hasta la costa.
Ese recorrido explica lo que ocurre en Galicia, donde los residuos domésticos viajan durante días o semanas antes de terminar en la arena, como demuestra la retirada reciente de 1,8 toneladas de basura, en su mayoría botellas de plástico.
Recogen 1,8 toneladas de basura en Galicia y el 95% son botellas de plástico
Más de 80 voluntarios retiraron 1.800 kilos de basura en los islotes de Areoso y Pedregoso, en la Isla de Arosa, y comprobaron que el 95% de los residuos eran botellas de plástico acumuladas en la arena.
El operativo lo coordinó el Proyecto Plancton, impulsado por Afundación, la obra social de Abanca, con apoyo de 41 buzos, 18 embarcaciones y varios clubes de buceo. Los equipos salieron a las 9.30 desde el puerto de El Xufre y trabajaron durante más de cuatro horas tanto en superficie como en el fondo marino.
Los buzos recuperaron redes, neumáticos, nasas y cabos enredados en el lecho marino. En paralelo, el resto del voluntariado recorrió los arenales de los islotes y recogió residuos visibles. Ahí apareció el dato más llamativo: miles de botellas de plástico concentradas en una zona de alto valor ecológico.
Los responsables del proyecto llevan años actuando en este entorno. Desde 2021 han retirado cerca de 12 toneladas sólo en estos islotes y más de 150 toneladas en toda la costa gallega. La cifra crece cada año, pese a las campañas de concienciación y las limpiezas periódicas.
Las corrientes de la ría de Arousa explican parte del problema. El agua arrastra residuos flotantes durante días hasta depositarlos en zonas como Areoso, donde el acceso es limitado y la acumulación resulta más visible. Muchas de esas botellas no proceden directamente del entorno inmediato.
Cómo es la calidad de las playas gallegas pese a la basura
Galicia mantiene, en general, una calidad de agua excelente en sus playas, pero esa condición convive con una presencia constante de residuos, sobre todo plásticos.
Entre el 80% y el 95% de la basura marina que aparece en la costa gallega corresponde a materiales plásticos. Las botellas encabezan la lista, seguidas de restos de pesca, toallitas y fragmentos de microplásticos casi imposibles de retirar.
El origen tampoco deja muchas dudas. Cerca del 80% de la basura marina procede de actividades en tierra. Los residuos viajan a través de ríos y sistemas de alcantarillado hasta desembocar en el mar. A ese flujo se suman los desechos vinculados a la actividad pesquera y al turismo, especialmente en épocas de mayor afluencia.
Los temporales agravan la situación. Las tormentas remueven el fondo marino y devuelven a la superficie residuos que llevaban tiempo acumulados. Después, las corrientes los redistribuyen y terminan depositándolos en playas o islotes.
El impacto va más allá de la imagen. Las botellas de plástico se degradan con el sol y el oleaje hasta convertirse en microplásticos que acaban en peces y mariscos. También liberan compuestos químicos que alteran el equilibrio del ecosistema y afectan a la vegetación dunar.
Cómo afectan las botellas de plástico a las playas
Las botellas de plástico no desaparecen cuando llegan a la arena. El sol, la sal y el oleaje las desgastan hasta fragmentarlas en partículas cada vez más pequeñas que se mezclan con la arena.
Ese proceso genera microplásticos que resultan casi imposibles de retirar. Los peces y mariscos los ingieren y los introducen en la cadena alimentaria. En una zona como la ría de Arousa, con fuerte actividad marisquera, el impacto alcanza directamente al sector.
Las botellas también actúan como trampas físicas. Pequeños animales quedan atrapados en su interior o en los anillos de los tapones. Las aves marinas sufren lesiones o estrangulamientos cuando interactúan con estos restos.
A eso se suma la liberación de sustancias químicas. El plástico desprende compuestos como ftalatos o bisfenoles que alteran la calidad del agua y afectan a la vegetación de las dunas, clave para mantener la estabilidad del litoral.
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