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Dicen que es el pez más inteligente del mundo: se reconoce en el espejo, da caricias y posee memoria de largo plazo

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Durante décadas, los estudios sobre autoconciencia se centraron casi exclusivamente en mamíferos y algunas aves. Chimpancés, delfines o elefantes suelen aparecer en los manuales como ejemplos de especies capaces de reconocerse a sí mismas.

En el fondo de los arrecifes tropicales vive un pequeño pez que está sorprendiendo a los científicos por sus habilidades cognitivas. Se trata del lábrido limpiador, una especie que ha demostrado comportamientos asociados a la autoconciencia, memoria compleja y una notable capacidad de interacción social.

El pez más inteligente del mundo: el lábrido limpiador puede reconocerse en el espejo

El lábrido limpiador (Labroides dimidiatus) es un pez originario de arrecifes tropicales del Indo-Pacífico. Investigadores liderados por los científicos Masanori Kohda y Satoshi Sogawa analizaron su comportamiento mediante la prueba del espejo, un método utilizado para detectar autoconciencia en animales.

Según el estudio publicado en la revista científica PLOS Biology y recogido por la organización Faunalytics, los investigadores marcaron a los peces con una pequeña mancha marrón que imitaba el aspecto de los parásitos que suelen eliminar de otros peces.

Cuando los animales se situaban frente al espejo, intentaban rascarse contra superficies para retirar la marca, un comportamiento que solo aparecía tras observar su propio reflejo.

Este detalle resulta clave para los científicos. La reacción sugiere que el pez podría interpretar que la imagen del espejo corresponde a su propio cuerpo. Además, los investigadores comprobaron que los lábridos ignoraban marcas de colores azul o verde, lo que indica que no responden a cualquier estímulo visual, sino a señales que reconocen como relevantes dentro de su entorno natural.

El experimento del espejo que demuestra la inteligencia del lábrido limpiador

La llamada prueba de autorreconocimiento en el espejo es uno de los test más conocidos para evaluar autoconciencia en animales. Tradicionalmente, solo unas pocas especies la han superado, principalmente grandes primates, algunos cetáceos y ciertas aves.

En el caso del lábrido limpiador, los resultados fueron especialmente llamativos. De acuerdo con los datos recopilados por Faunalytics, 14 peces superaron el test del espejo durante el experimento principal. Si se suman las pruebas previas realizadas por el mismo equipo de investigación, el número total de individuos evaluados con éxito alcanza los 18.

Este comportamiento no apareció inmediatamente. Los peces primero reaccionaron al espejo como si fuera otro individuo. Con el tiempo, comenzaron a realizar movimientos específicos frente al reflejo, lo que los científicos interpretan como una fase de exploración antes del posible reconocimiento.

Comparativa científica: este pez supera a chimpancés y gorilas en el test del espejo

Uno de los aspectos más sorprendentes del estudio es la tasa de éxito registrada en esta especie, que alcanza aproximadamente el 94%. Este porcentaje supera al observado en muchos animales tradicionalmente considerados muy inteligentes.

Para descartar que los peces simplemente se acostumbraran al espejo, los investigadores cambiaron la posición del cristal durante el experimento. A diferencia de otras especies que reaccionan con agresividad cuando el reflejo cambia de lugar, los lábridos limpiadores mantuvieron el comportamiento de reconocimiento.

La inteligencia de los peces y sus implicaciones para el bienestar animal

Las capacidades cognitivas del lábrido limpiador no se limitan al experimento del espejo. Diversos estudios indican que estos peces poseen memoria de largo plazo, aprendizaje social y habilidades para tomar decisiones complejas.

Esta especie mantiene relaciones simbióticas con otros peces en los arrecifes, eliminando parásitos de su piel. Para ello deben reconocer individuos, recordar interacciones anteriores y ajustar su comportamiento según la situación.