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Mundial 2026

De la Fuente se la jugó… y volvió a ganar

La apuesta por Fabián Ruiz y el papel de Dani Olmo marcaron el camino de una España que dominó desde el inicio.

Pedri cambió el ritmo del partido y Mikel Merino volvió a aparecer para resolver otra eliminatoria en el tramo final.

Merino, héroe nacional

Luis de la Fuente volvió a ganar un partido sin marcar un gol. Lo hizo desde la banda, moviendo las piezas en el momento adecuado y demostrando, una vez más, que pocos seleccionadores leen los encuentros como él. España ya está en las semifinales del Mundial gracias al tanto de Mikel Merino en el minuto 88, pero detrás de esa victoria hay una sucesión de decisiones que explican por qué esta selección sigue creciendo. El riojano volvió a construir el triunfo desde la pizarra.

La primera sorpresa llegó una hora antes del encuentro. Pedri se quedó en el banquillo y el elegido fue Fabián Ruiz. Una decisión que generó debate, pero que terminó siendo un acierto absoluto. De la Fuente buscaba más físico, más recorrido y más llegada desde segunda línea. Y encontró todo eso. Fabián castigó continuamente a Bélgica con sus incorporaciones y fue él quien abrió el marcador aprovechando el rechace de Courtois tras un disparo de Dani Olmo. El seleccionador explicó después que ese esfuerzo del sevillano durante una hora terminó desgastando a la medular belga y preparó el escenario para lo que vendría después.

Otra de las claves fue mantener la confianza en Dani Olmo como enganche del equipo. El jugador del Leipzig volvió a ser el cerebro ofensivo de España, apareciendo constantemente entre líneas y generando superioridades. De sus botas nació la acción del primer gol, con un potente disparo que obligó a Courtois a conceder un rechace que Fabián convirtió en el 1-0. Olmo volvió a demostrar que es el futbolista que mejor interpreta los espacios cuando España necesita romper líneas.

La lectura tras el descanso

Pero el gran movimiento llegó tras el descanso. Esta vez De la Fuente hizo justo lo contrario que en anteriores partidos. Cuando Bélgica empezaba a crecer y el empate amenazaba con cambiar el guion, dio entrada a Pedri. El canario apareció con las piernas frescas para monopolizar el balón, bajar el ritmo del encuentro y volver a darle el control a España. Su entrada anestesió a una Bélgica que comenzaba a creer y permitió que el partido volviera a jugarse donde quería la Selección.

Y, como ya ocurrió frente a Portugal, quedaba guardada la última carta. Mikel Merino volvió a salir desde el banquillo cuando el encuentro entraba en su recta final. Apenas necesitó unos minutos para aparecer donde siempre aparece. Siguió la jugada hasta el final, aprovechó el error del guardameta suplente belga y empujó el balón a la red para firmar el 2-1 definitivo. Dos eliminatorias consecutivas decididas por el navarro. Dos golpes de un futbolista que se ha convertido en el mejor revulsivo de este Mundial.

Ese es, probablemente, el mayor mérito de Luis de la Fuente. Ha conseguido que en España importe mucho menos quién empieza el partido que quién lo termina. Todos se sienten protagonistas, todos aceptan su rol y todos responden cuando les llega la oportunidad. Esa gestión del grupo, unida a una lectura brillante de los encuentros, ha convertido a la selección en una máquina competitiva. Ya está en semifinales. Y buena parte del mérito vuelve a estar en el banquillo.