China

Volvo congela la contratación de personal a nivel mundial ante el desplome de la demanda de coches en EEUU y China

  • Andrea Aguado
  • Redactora de economía y coordinadora de OKMOTOR. Amante de las cuatro ruedas y la industria. Antes en informativos de Radio Televisión Castilla y León.

Volvo ha congelado las contrataciones para puestos administrativos por el impacto de la caída de la demanda de coches en Estados Unidos y en China. Una situación que evidencia la crisis que atraviesa el sector de la automoción europea, lastrada por el desembarco de nuevas marcas chinas, la estricta regulación de Bruselas y las bajas ventas en los distintos mercados del Viejo Continente.

Volvo congela la contratación

Así lo han confirmado fuentes cercanas a la compañía sueca que, además de esta nueva medida, planea 3.000 despidos a nivel global, lo que se traduce en el 15% de la plantilla total de las oficinas de la compañía, con principal impacto en Suecia, como parte de su plan de acción para reducir costes y efectivo.

La dirección ha valorado como necesarios estos cambios estructurales para que el fabricante automovilístico cumpla con su estrategia a largo plazo y fortalezca sus bases para un crecimiento rentable en un contexto de bajas ventas y de altos costes derivados de las tensiones geopolíticas. No obstante, ha confirmado que no aplicará este tipo de medidas en las factorías de la compañía sueca.

Volvo no es el único fabricante automovilístico que se ha visto obligado a adoptar este tipo de medidas. La crisis que atraviesa el sector ya amenaza a uno de cada diez empleos en la industria tras cifrarse en 150.000 despidos los anunciados por los fabricantes automovilísticos, de los que 100.000 afectan al Grupo Volkswagen.

El fabricante automovilístico alemán también tiene previsto cerrar sus fábricas en Hannover, Zwickau y Emden, así como la planta de Audi en Neckarsulm, al no tener un reemplazo industrial para los modelos que se producen en las citadas plantas alemanas.

Despidos en el sector de la automoción

Las marcas premium tampoco se libran de la eliminación de puestos de trabajo. Audi y Porsche también han anunciado una reestructuración de empleo con 7.500 y 9.000 despidos, respectivamente. A los que hay que sumar los 8.000 de BMW, a nivel mundial, con el objetivo de racionalizar su estructura para mejorar la competitividad y reducir gastos.

Los fabricantes automovilísticos están recortando gastos en respuesta a desafíos como la caída de las matriculaciones de coches en Estados Unidos y en China ante el aumento de la demanda por marcas nacionales, los aranceles impuestos por Donald Trump a las exportaciones y los altos costes de producción en Europa derivados de la inflación.

Un contexto al que habría que sumar la caída de las ventas de los fabricantes automovilísticos europeos por los efectos derivados del desembarco de nuevas marcas chinas en los distintos mercados del Viejo Continente con coches de precio contenido y una elevada carga tecnológica.