Conductores

La velocidad a la que el consumo de combustible es menor: muchos conductores creen que es a 9 km/h, pero los datos dicen lo contrario

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Con la subida progresiva del precio de los carburantes, la Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que la velocidad más eficiente para circular por una carretera convencional se sitúa en los 90 km/h. Mientras, hacerlo a 120 km/h, el límite en autopistas y autovías, puede elevar el consumo hasta un 30%. La clave para reducir el consumo está en circular a una velocidad moderada, utilizar una marcha larga, mantener el motor a bajas revoluciones dentro de un régimen eficiente y evitar aceleraciones y frenazos bruscos.

En un vehículo de gasolina, lo más recomendable es mantener el régimen entre 2.000 y 3.000 revoluciones por minuto, mientras que en un diésel debe situarse aproximadamente entre 1.500 y 2.500 rpm. Asimismo, es fundamental revisar la presión de los neumáticos, ya que, cuando la presión es más baja de lo recomendado por el fabricante, el consumo aumenta.

La velocidad ideal para ahorrar combustible

Aunque lo fundamental es mantener una velocidad constante y evitar acelerones o frenazos que obliguen al sistema a trabajar más, existe una velocidad considerada «óptima» para reducir el consumo de combustible. En ciudad, se recomienda circular a una velocidad de entre 50 y 70 km/h.

En el caso de vías rápidas, lo más eficiente es circular a una velocidad de entre 80 km/h y 90 km/h. En este rango, el motor trabaja de una manera más estable y sin excesivos esfuerzos mecánicos, lo que permite reducir al máximo el gasto de combustible. El Departamento de Energía calcula que los coches de gasolina consumen un 28% menos de carburante a 90 km/h que a 120 km/h, la velocidad máxima permitida en autovías y autopistas en España.

Si se circula a 70 km/h, el ahorro alcanza el 25%. Por tanto, el ahorro es mayor circulando a 90 km/h que a 70 km/h, ya que los motores de gasolina suelen alcanzar su punto óptimo de eficiencia alrededor de los 90 km/h.

«Circular a 140 km/h no tiene sentido»

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José Ángel Murcia, matemático, presenta un planteamiento que todos los conductores deben conocer. Cuando se circula a 60 km/h, un conductor recorre 60 kilómetros en una hora, lo que significa que necesita 60 segundos para recorrer un kilómetro. Si la velocidad se duplica hasta los 120 km/h, el tiempo necesario por kilómetro se reduce a la mitad, hasta los 30 segundos.

Cuando se pasa de 120 km/h a 140 km/h, el tiempo que se gana por cada kilómetro es de apenas cuatro segundos, una diferencia prácticamente insignificante en desplazamientos largos. Por ejemplo, en un trayecto de 300 kilómetros, circular a esa velocidad permitiría llegar al destino solamente unos 20 minutos antes. Una diferencia que no compensa los riesgos adicionales ni otros costes asociados, como el aumento del consumo de combustible o el desgaste del vehículo.

Otro aspecto destacado del análisis es el incremento del consumo de combustible conforme aumenta la velocidad. A 140 km/h, el motor tiene que realizar un mayor esfuerzo, lo que se traduce en un gasto energético considerablemente superior. Según expertos del sector de la automoción, este tipo de conducción puede elevar el consumo entre un 20 y un 30% frente a velocidades más moderadas.

A esto se suma que circular a velocidades elevadas aumenta el riesgo de sufrir accidentes, debido tanto a la reducción del tiempo de reacción como al incremento de la distancia necesaria para frenar. Además, componentes como los neumáticos, los frenos y el propio motor están sometidos a un mayor esfuerzo, algo que puede incrementar los costes de mantenimiento y acortar su vida útil.

La fatiga del conductor también juega un papel importante. Mantener el vehículo a 140 km/h requiere un mayor nivel de concentración para conservar el control y responder rápidamente ante cualquier imprevisto. Esta exigencia puede aumentar la tensión mental y reducir progresivamente la capacidad de atención, favoreciendo la aparición de errores.

El análisis de José Ángel Murcia aporta así una perspectiva interesante sobre los efectos de circular a velocidades elevadas. Aunque pueda resultar tentador ganar unos minutos en un trayecto largo, las ventajas son limitadas cuando se tienen en cuenta todos los factores: un mayor consumo de combustible, más desgaste del vehículo, riesgos para la seguridad y posibles sanciones.

«La velocidad excesiva o inadecuada ejerce una influencia muy negativa sobre tus capacidades para conducir y te expone con mucha facilidad a situaciones de alto riesgo. La probabilidad de morir o sufrir lesiones graves permanentes es mucho mayor en un accidente con velocidad excesiva que en otro con una velocidad más moderada. Esto sucede independientemente de si la causa última del accidente ha sido o no el exceso de velocidad.

Si siempre conduces a una velocidad excesiva o inadecuada, es una mera cuestión de tiempo que acabes por sufrir un siniestro. Por el contrario, circular a una velocidad adecuada a la situación en la que te encuentras puede evitar que sufras un accidente y aunque este finalmente llegue a producirse, probablemente será de mucha menor gravedad», detalla la DGT.