Coches

Los mecánicos expertos coinciden: ésta es la verdadera función de la letra ‘N’ del coche automático y no es para bajar cuestas

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

A la hora de comprar un coche, una de las decisiones que pueden surgir es optar por un cambio manual o automático. Aunque la transmisión manual ha tenido tradicionalmente un mayor protagonismo en España, la demanda de vehículos automáticos ha ido aumentando con el paso del tiempo. Una de las principales ventajas que ofrecen es la comodidad durante la conducción, especialmente en entornos urbanos donde los cambios de marcha son constantes.

Por otro lado, la ausencia de embrague y de cambios manuales permite prestar mayor atención a la carretera. Además, los coches automáticos no se calan como consecuencia de una selección incorrecta del cambio o de un uso inadecuado del embrague, algo que puede aportar mayor tranquilidad durante la conducción. Las transmisiones automáticas modernas ofrecen cambios de marcha rápidos y, en muchos casos, una respuesta muy fluida.

El significado de la letra ‘N’ en el coche automático

El cambio automático se identifica mediante cuatro letras («P», «R», «N» y «D»), cada una de las cuales cumple una función concreta.

Además de las posiciones «P», «R», «N» y «D», algunos modelos incorporan otras letras que permiten adaptar el funcionamiento de la transmisión a determinadas circunstancias:

Para Sergio Fernández, monitor de la Escuela RACE (Real Automovil Club de España) de Conducción, «el cambio manual es una tecnología basada en la intervención directa del conductor. Para que funcione correctamente, la persona al volante tiene que coordinar varias acciones a la vez: accionar el embrague, seleccionar la marcha adecuada y sincronizar todo con el régimen del motor. Es un proceso que depende completamente del factor humano y, por tanto, introduce variabilidad y limitaciones en términos de precisión».

Mientras, «el cambio automático utiliza sistemas electrónicos que analizan en tiempo real lo que está ocurriendo: cuánta potencia se está demandando, a qué velocidad circula el vehículo o qué adherencia hay disponible. Con toda esa información, el propio sistema decide en cada momento cuál es la marcha más adecuada».

Consejos de conducción

«Desde el punto de vista del aprendizaje y la seguridad, el cambio automático presenta ventajas claras. Eliminar el embrague y la gestión manual de las marchas permite al conductor centrar su atención en lo realmente importante: la carretera. Esto se traduce en mayor tranquilidad en situaciones complejas como retenciones, pendientes, maniobras o intersecciones. No obstante, desde CNAE recuerdan que conducir bien va mucho más allá del tipo de transmisión: anticipación, observación y cumplimiento de las normas siguen siendo fundamentales», explica la DGT.

Finalmente, cabe recordar que la duración de una caja de cambios automática depende de diferentes factores, entre ellos la calidad de la transmisión, el mantenimiento que reciba y los hábitos de conducción. En términos generales, una transmisión automática ben cuidada puede superar los 150.000 o 200.000 kilómetros antes de presentar problemas graves.