Trucos

Eden Díez Ruiz, profesor de autoescuela: «El truco para arrancar el coche en cuesta sin que se cale ni se vaya hacia atrás»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Al igual que existen diferentes trucos para estacionar en pendiente, también hay técnicas que facilitan el momento de arrancar en cuesta. Es importante conocerlas, ya que cualquier conductor puede encontrarse con esta situacióno al salir de un garaje, incorporarse desde un aparcamiento o circular por una carretera de montaña.

Según explica la Dirección General de Tráfico (DGT), la clave está en coordinar correctamente los pedales del vehículo. Un movimiento incorrecto puede provocar que el coche se desplace hacia atrás si se suelta el freno demasiado pronto o se mantiene el embrague pisado durante demasiado tiempo. También cabe la posibilidad de que se cale el motor cuando se suelta el embrague con demasiada rapidez, se mantiene pisado el freno durante más tiempo del necesario o no se acelera lo suficiente.

El truco para arrancar el coche en cuesta

@aprobadoalaprimera¡Aquí va un buen truco para sacar el coche sin problemas! Agarra el freno de mano con firmeza y suéltalo mientras haces el juego de embrague y acelerador. Acelera un poco mientras subes el embrague hasta unas 1500 revoluciones y luego suelta poco a poco el freno de mano. ¡Listo, tu coche saldrá sin problemas!♬ sonido original – Aprobado a la primera

«Un buen truco que se puede utilizar es el freno de mano. Primero, se acciona con firmeza y, en ese momento, se comienza a coordinar el embrague con el acelerador. Se levanta ligeramente el embrague y se mantienen unas 1.500 revoluciones con el acelerador. A continuación, se libera el freno de mano y el coche comienza a avanzar poco a poco. Después de esperar unos dos o tres segundos, se termina de soltar el embrague y se continúa únicamente acelerando».

Antes de ponerse en marcha en una pendiente, es recomendable comprobar la posición del vehículo y realizar algunos ajustes para facilitar la maniobra. Cuando el coche ha quedado estacionado en una cuesta, conviene girar las ruedas hacia el bordillo, teniendo en cuenta el sentido en el que se haya aparcado.

La medida tiene una finalidad práctica: en caso de que el freno de mano falle, el bordillo puede actuar como tope y evitar que el coche siga desplazándose. También es aconsejable dejar puesta la marcha atrás en los vehículos con cambio manual para mantener las ruedas bloqueadas. En los coches automáticos, la palanca debe situarse en la posición «P», que activa el sistema de estacionamiento.

La DGT explica esta maniobra mediante cinco pasos que permiten arrancar en una pendiente:

  1. Se pisa el embrague hasta el fondo, se engrana la primera marcha y se acelera un poco más que al iniciar la marcha en una superficie llana.
  2. Se empieza a soltar el embrague con suavidad hasta localizar el punto en el que el vehículo empieza a responder. Cuando se sientan pequeñas vibraciones, se mantiene el pedal en esa posición.
  3. Antes de iniciar el movimiento, se revisan los retrovisores y se comprueba que existe suficiente distancia con otros vehículos, además de asegurarse de que no haya obstáculos o peatones cerca.
  4. Se levanta el freno de mano y se sigue acelerando el acelerador. En ese momento, el vehículo comenzará a mostrar intención de avanzar.
  5. Finalmente, se baja el freno de mano para permitir que el coche avance. Hay que seguir acelerando mientras se termina de soltar el embrague progresivamente, evitando movimientos bruscos.

Consejos de la DGT

«La conducción eficiente es un modo de conducir el vehículo que tiene como objetivo lograr un bajo consumo de carburante a la vez que reducir la contaminación ambiental. A su vez se obtiene un mayor confort en la conducción y una disminución en los riesgos en la carretera», detalla Tráfico

Para empezar, no es necesario acelerar al arrancar el vehículo, ya que la propia electrónica se encarga de regular las condiciones necesarias para el encendido. Una vez iniciada la marcha, la primera velocidad debe utilizarse únicamente para salir, evitando mantenerla durante demasiado tiempo.

A partir de ahí, la aceleración debe hacerse de forma progresiva y sin pisar el pedal a fondo. En los motores de gasolina, los cambios pueden realizarse aproximadamente entre las 1.500 y las 2.500 revoluciones, mientras que en los diésel el intervalo recomendado se sitúa entre las 1.300 y las 2.000.

Por otro lado, siempre que las circunstancias lo permitan, resulta más eficiente utilizar marchas largas a bajas revoluciones. Eso sí, esta práctica no debe comprometer el control del vehículo ni la capacidad de respuesta ante un imprevisto. Del mismo modo, mantener una velocidad lo más constante posible ayuda a evitar aceleraciones y frenadas innecesarias y, con ello, limita el gasto de combustible.

Además, mantener una distancia de seguridad adecuada permite anticiparse a las situaciones del tráfico y reducir maniobras innecesarias en vías urbanas e interurbanas. Durante las deceleraciones, levantar el pie del acelerador y mantener una marcha engranada permite aprovechar el freno motor, de manera que el consumo puede llegar a ser nulo.