DGT

La DGT lo confirma: estos son los casos en los que puedes arreglar tu vehículo en la calle sin ser multado

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Recientemente, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha recordado una norma que muchos conductores en España: por norma general, está prohibido reparar un vehículo en la vía pública. Sin embargo, la propia norma recoge dos situaciones concretas en las que sí es posible hacerlo sin exponerse a una sanción.

La normativa de tráfico y muchas ordenanzas municipales establecen que la vía pública debe utilizarse exclusivamente para la circulación, la parada o el estacionamiento de vehículos, pero no para actividades de mantenimiento o reparación. Sin embargo, también reconoce que las averías pueden ocurrir en cualquier momento y lugar, razón por la cual existen determinadas excepciones que permiten realizar reparaciones muy concretas directamente en la calle.

¿Cuándo puedes arreglar tu coche en la calle sin ser multado?

La DGT recuerda que, desde el 1 de julio de 2021, está prohibido realizar cualquier tipo de reparación en vehículos que se encuentren parados o accidentados en la vía pública. Sin embargo, existen algunas excepciones que los conductores deben conocer para evitar posibles sanciones.

Protocolo de actuación de la DGT

Una vez recibida la información sobre un vehículo inmovilizado en carretera, ésta debe ser transmitida al técnico de auxilio que acudirá al lugar del incidente. Aunque el receptor de la llamada no siempre podrá realizar una valoración completa del riesgo, es fundamental que los datos proporcionados sean lo más precisos posible. De esta manera, el técnico podrá efectuar una evaluación inicial adecuada que le permita minimizar los riesgos durante las operaciones de asistencia.

Al llegar al escenario, el técnico deberá realizar una valoración dinámica de la situación para determinar qué acciones son necesarias y cómo aproximarse con la mayor seguridad posible. Cada intervención presenta características diferentes, por lo que la evaluación debe ser individualizada en cada caso. Los riesgos deberán seguir siendo evaluados durante toda la operación, hasta que el vehículo afectado haya sido retirado y el vehículo de auxilio haya regresado a la circulación con normalidad.

Antes de entrar en la zona de actuación, el vehículo de auxilio deberá activar con suficiente antelación la señal luminosa de peligro y la señal V-2. Una vez en el lugar, el técnico comprobará que el conductor del vehículo averiado ha colocado los dispositivos de preseñalización de peligro y, en caso contrario, procederá a instalarlos. Además, se reforzará la señalización mediante la colocación de conos de alta visibilidad.

Si en el escenario están presentes miembros de las Fuerzas de Vigilancia del Tráfico, el técnico deberá seguir en todo momento las indicaciones de dichos agentes. En caso contrario, deberá actuar con rapidez pero manteniendo siempre los niveles más altos de seguridad, reduciendo al mínimo el tiempo de intervención en la vía.

El objetivo principal será eliminar cuanto antes el elemento de riesgo para la circulación, garantizando la seguridad tanto de los ocupantes del vehículo inmovilizado como del resto de usuarios de la carretera. Si el vehículo averiado ocupa un carril o parte de él y supone un peligro para el tráfico, el técnico deberá avisar a las autoridades competentes para proceder a su retirada con las debidas garantías.

Asimismo, los vehículos de auxilio deben estar equipados con elementos de señalización adecuados, como conos o dispositivos de alta visibilidad y luces estroboscópicas, que permitan advertir con suficiente antelación al resto de conductores. Durante la intervención, el técnico deberá utilizar equipos de protección individual, abandonar el vehículo por el lado contrario al flujo de tráfico y procurar que los ocupantes del vehículo averiado permanezcan en un lugar seguro.

En cualquier caso, el protocolo recomienda retirar el vehículo de la vía siempre que sea posible y trasladarlo a un lugar seguro donde se puedan realizar las reparaciones necesarias sin interferir con la circulación. Si las condiciones del entorno o el nivel de riesgo lo aconsejan, el técnico deberá solicitar la presencia de las autoridades de tráfico para garantizar que las operaciones de auxilio se desarrollen con las máximas condiciones de seguridad.

Finalmente, cabe señalar que, aunque en España no existe una ley estatal que prohíba expresamente lavar el coche en la calle, el Reglamento General de Circulación y muchas ordenanzas municipales sí sancionan los vertidos en la vía pública. En ciudades como Madrid o Barcelona, las ordenanzas de limpieza urbana contemplan sanciones que pueden alcanzar hasta 3.000 euros en los casos considerados «infracciones graves».