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Los expertos en comportamiento canino coinciden: cuando un perro ladra, es porque ya superó su capacidad de calma

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

Una de las conductas más habituales de nuestras mascotas suele ser llamar nuestra atención con determinados sonidos o comportamientos fortuitos. En el caso de los perros, los ladridos, tirones de correa y las reacciones intensas hacia otros perros suelen ser un signo de preocupación.

Sin embargo, detrás de esto existe una emoción que el animal no sabe gestionar. La etóloga y educadora canina Isabel Jiménez asegura que es vital prestar atención a las señales previas en lugar de centrarse en intentar corregirlas.

¿Qué significa que un perro ladre de repente?

La profesional del mundo canino explica que un ladrido no siempre responde a una desobediencia por parte del animal, sino que aparece cuando el perro ha superado su capacidad para afrontar una situación con tranquilidad. «Un perro que grita es un perro que no puede, no un perro que quiere», resume la especialista.

El planteamiento que defiende se relaciona con la causa que provoca la reacción antes de intentar corregirla. Por ejemplo, un perro puede ladrar porque siente miedo de otro animal, porque quiere acercarse y la correa se lo impide o incluso, por una experiencia desagradable del pasado. 

Las señales previas

Algo imprescindible para entender al animal es identificar los cambios en su lenguaje corporal. Es decir, muestran un cuerpo rígido, la mirada fija, suben las orejas, cierran la boca de repente, dejan de olfatear o aceleran el paso.

Estas señales indican que su estado de alerta se ha encendido. Por eso, aprender a detectarlo y reaccionar antes de que actúen es fundamental. Según los expertos, el dueño debe ofrecerle un entorno tranquilo donde pueda recuperar esa calma, lejos del estímulo.

¿Cómo puedes ayudar a tu perro?

Los especialistas aconsejan que una de las mejores opciones para evitar el estrés en un perro es evitar los gritos, los castigos y llevar al animal hacia aquello que lo asusta. En este aspecto es importante respetar sus límites para garantizar su bienestar.

Una de las prevenciones más elegidas que evitan estos comportamientos es la socialización durante los primeros meses de vida del animal. Por lo tanto, los castigos por llevar a cabo una reacción de esta índole no ayudarán al animal. En cambio, identificar qué es lo que provoca esa reacción y enseñarle a afrontarla con seguridad será clave para asegurar la salud de la mascota.