Un estudio revela un dato preocupante sobre las razas de perros más grandes: hay un motivo oculto por el que viven menos años
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La edad promedio de un perro oscila entre los 10 y los 13 años, aunque varía en función del tamaño. Mientras que un Chihuahua puede vivir hasta 20 años, un San Bernardo rara vez supera los 10 años. De media, los perros pequeños suelen vivir entre 12 y 16 años (hasta 20 en algunos casos), los medianos de 10 a 15 años, y los grandes y gigantes de 8 a 12 años.
Esperanza de vida de los perros según su tamaño
Los perros de razas pequeñas suelen disfrutar de la mayor esperanza de vida, situándose normalmente entre los 14 y 15 años. En algunos casos, como ocurre con el Chihuahua, el Yorkshire Terrier o muchos perros mestizos de pequeño tamaño, pueden llegar incluso a los 20 años.
Esta mayor longevidad se relaciona con un proceso de envejecimiento más lento y un menor desgaste del organismo a lo largo del tiempo. Además, al tener un peso reducido, sus articulaciones soportan menos carga, lo que disminuye el riesgo de padecer problemas como la osteoartritis o la displasia de cadera.
Sin embargo, no todas las razas pequeñas presentan la misma esperanza de vida. El Bulldog Francés y el Carlino (Pug), por ejemplo, suelen vivir entre 10 y 12 años, ya que su anatomía braquicéfala los hace más propensos a sufrir enfermedades respiratorias.
Mientras, los perros medianos tienen una esperanza de vida que se sitúa entre los 10 y los 15 años, convirtiéndose en el segundo grupo más longevo. Algunas razas como el Beagle, el Border Collie o el Cocker Spaniel alcanzan con frecuencia los 14 años cuando reciben una alimentación adecuada, ejercicio regular y atención veterinaria.
También destaca el West Highland White Terrier, conocido por su buena salud genética y su elevada longevidad. Asimismo, según estudios realizados en Reino Unido, las hembras suelen vivir más tiempo que los machos.
Finalmente, los perros de raza grande viven entre los 8 y los 10 años. Aun así, los avances en medicina veterinaria y la mejora de la alimentació han permitido que razas como el Pastor Alemán puedan superar los 13 años, algo poco habitual hace unas décadas. A diferencia de los perros pequeños, los de mayor tamaño experimentan un crecimiento más rápido y un envejecimiento más acelerado. Además, su elevado peso supone una mayor carga para las articulaciones y los órganos, aumentando la probabilidad de desarrollar enfermedades cardíacas, articulares y otros problemas relacionados con la edad.
Investigación del Royal Veterinary College (RVC)
Un estudio desarrollado por el programa VetCompass del Royal Veterinary College (RVC) concluye que las razas gigantes no sólo viven menos años que el resto de los perros, sino que también sufren más problemas de salud a lo largo de su vida.
Para llevar a cabo la investigación, los expertos analizaron los historiales veterinarios anónimos de 2,25 millones de perros atendidos en clínicas de atención primaria del Reino Unido durante 2019, de los cuales 28.345 perros pertenecían a razas gigantes, definidas como aquellas cuyo peso medio supera los 45 kilogramos. Posteriormente revisaron en profundidad los expedientes clínicos de más de 4.300 ejemplares para conocer las enfermedades más frecuentes y las principales causas de fallecimiento.
Los resultados revelan que la esperanza de vida media de estos perros es de apenas 8,9 años, aunque algunas razas presentan cifras especialmente reducidas, como el mastín tibetano, cuya esperanza de vida apenas alcanza los 4,8 años. Además, el estudio señala que el 73,8 % de los perros gigantes sufrió al menos un problema de salud durante el periodo analizado, frente al 65,8 % registrado en el conjunto de las razas caninas. Entre las patologías más comunes destacan las enfermedades cutáneas, los trastornos musculoesqueléticos y las afecciones del oído.
El profesor Dan O’Neill, especialista en Epidemiología de Animales de Compañía del Royal Veterinary College y autor principal del estudio, recuerda que el perro doméstico es el mamífero con mayor diversidad física del mundo debido a siglos de selección genética realizada por el ser humano. Sin embargo, considera que los resultados obtenidos invitan a reflexionar sobre las consecuencias de favorecer tamaños corporales extremos.
El cáncer, principal causa de muerte
El estudio también confirma que el cáncer constituye la principal causa de fallecimiento en las razas gigantes. Esta conclusión coincide con otra investigación realizada por la Universidad de Adelaida, en Australia, y publicada en la revista The American Naturalist. Los investigadores observaron que los perros de mayor tamaño presentan una mayor predisposición a desarrollar distintos tipos de cáncer debido a la selección genética.
Jack da Silva, investigador de la Universidad de Adelaida y coautor del estudio, explica que la rápida evolución hacia perros cada vez más grandes no ha permitido desarrollar mecanismos biológicos suficientemente eficaces para proteger al organismo frente al cáncer. Según su hipótesis, gran parte de los recursos del cuerpo se destinan al crecimiento, reduciendo la capacidad de reparación celular y de defensa frente a determinadas enfermedades.
En conjunto, ambas investigaciones concluyen la búsqueda de ejemplares de gran tamaño mediante la cría selectiva podría haber tenido consecuencias negativas para su salud y su esperanza de vida.