Madrid
Cierre de tiendas,

Adiós a la juguetería más famosa de Madrid: cierra sus puertas y los clientes no dan crédito

A pesar de que Madrid es una ciudad próspera en lo que se refiere a la apertura de nuevas tiendas o comercios, lo cierto es que a veces también nos topamos con la triste realidad de locales que se despiden de su clientela. En esta ocasión, ha sido la juguetería madrileña Casa de Fieras la que ha anunciado el cierre definitivo de sus tiendas tras diez años de actividad en la capital. El proyecto, impulsado por María e Irene, contaba con tres establecimientos repartidos por distintas zonas de Madrid y se había convertido en un referente para muchas familias. La noticia, comunicada a través de sus redes sociales, ha causado sorpresa entre sus clientes habituales, que no esperaban el final de una marca tan consolidada.

Según han explicado sus fundadoras, la decisión no ha sido sencilla y llega tras una etapa especialmente complicada a nivel personal y emocional. «Es una decisión muy difícil tomada desde el corazón», han señalado en el comunicado publicado en Instagram, donde han querido explicar los motivos que las han llevado a cerrar las puertas de Casa de Fieras. El proyecto nació con la idea de crear un espacio diferente, centrado en la creatividad, el juego consciente y el desarrollo emocional de los más pequeños. Su primer local abrió en la calle Castelló, en el barrio de Salamanca. Con el tiempo, la iniciativa fue creciendo y se amplió con nuevos establecimientos en Plaza de la Moraleja y Conde Orgaz, completando así una red de tres tiendas en distintas zonas de Madrid. Durante esta década de actividad, Casa de Fieras logró fidelizar a numerosas familias. Sus creadoras recuerdan estos años como una etapa muy positiva, en la que pudieron ver crecer a niños y acompañar a padres y madres en distintas etapas. «Ha sido una década preciosa, inolvidable e inigualable», aseguran, subrayando que el proyecto les permitió convertir su pasión en su profesión.

Adiós a la juguetería más famosa de Madrid

Sin embargo, la situación personal de una de las fundadoras marcó un punto de inflexión. En 2024, el hijo de Irene fue diagnosticado de cáncer, un acontecimiento que, según relatan en su comunicado, cambió por completo sus vidas. Desde entonces, comenzaron una etapa especialmente dura, marcada por visitas constantes a hospitales, tratamientos médicos y una fuerte carga emocional.

Ambas reconocen que los dos últimos años han sido muy difíciles y que el desgaste ha sido considerable. Aunque las revisiones actuales son positivas, explican que todavía conviven con las secuelas del proceso y que el camino no ha terminado. A pesar de todo, nunca perdieron del todo la ilusión por su negocio y, cuando la situación médica empezó a estabilizarse, decidieron incluso abrir un nuevo local, convencidas de que el proyecto seguía siendo un motor y un refugio personal.

A este contexto se sumó una decisión clave para el futuro de la empresa: la renovación del alquiler del primer local de Casa de Fieras. En un primer momento, la intención de María e Irene era continuar y renovar el contrato, impulsadas por el apego al proyecto y por el vínculo creado con sus clientes. No obstante, las circunstancias personales y el desgaste acumulado las llevaron a replantearse esa continuidad.

Tras sentarse juntas y analizar la situación con calma, llegaron a la conclusión de que no era el momento adecuado para seguir adelante. «Ahora mismo no podemos hacerlo», reconocen en su comunicado. La decisión, insisten, no tiene que ver con una pérdida de ilusión por el proyecto, sino con la necesidad de cuidarse y respetar todo lo que Casa de Fieras ha significado para ellas.