Internacional
Guerra contra la dictadura de los ayatolás

La teocracia iraní bloquea Internet a la desesperada para ‘cegar’ a los ciudadanos y anular la disidencia

No se puede acceder desde el exterior ni a las webs gubernamentales ni a las de los medios controlados por la dictadura

Entre las páginas web cerradas, la de la Embajada de Irán en Madrid

  • Roberto Pérez
  • Periodista y licenciado en Ciencias Políticas. Especialista en sector público, economía política y presupuestaria, e instituciones político-administrativas. Trabajó para Agencia Efe y Cope, ejerció durante más de 20 años en ABC -etapa que incluyó el ejercicio temporal de la corresponsalía de Nueva York- y actualmente es subdirector de OKDIARIO.

Apagón total de Internet en Irán. Un día después de los bombardeos de EEUU e Irán que han descabezado la dictadura de los ayatolás con la muerte de su líder supremo, Alí Jamenei, y de gran parte de su máxima cúpula militar, ha sido cortado por completo el flujo de conexiones desde el extranjero con Irán. Es la forma con la que, a la desesperada, la tiranía de los ayatolás trata de cegar a sus ciudadanos y anular la disidencia, así como blindar la seguridad de las redes informáticas de la criminal autocracia.

Acceder a las páginas web de cualquier organismo gubernamental de Irán es imposible. Tampoco a los portales de los medios de comunicación del país, férreamente controlados por la teocracia y puestos al servicio de su represión. La agencia oficial IRNA es uno de esos ejemplos. Otro, la propia página web de la Embajada de Irán en Madrid.

Cuando se intenta conectar con esos servidores, el mensaje que aparece sistemáticamente en la pantalla del ordenador son mensajes de error que indican o bien que el servidor permanece anulado o bien que, por seguridad, ha sido rechazada la conexión: «La solicitud ha sido bloqueada desde tu IP o ubicación. Esto se debe a la configuración de seguridad del sitio web» es uno de los mensajes recurrentes que aparecen al intentar acceder a las páginas iraníes en Internet.

La dictadura de Irán, instaurada en 1979 con la toma del poder por el ayatolá Jomeini –su sucesor en 1989 fue Jamenei, abatido este sábado en los bombardeos–, vive ahora su momento más crítico. Se esfuerza por la supervivencia, por seguir aferrada al poder, pero tiene dos frentes abiertos a los que responder: hacer frente a la ofensiva militar lanzada por EEUU e Israel –país éste al que ha intentado aniquilar durante casi medio siglo– y contener la revuelta de la sociedad iraní desde el interior del país, harta del régimen de terror impuesto por los ayatolás y de la situación de pobreza a la que ha condenado a una ciudadanía sometida a sangre y fuego.

Nada más confirmarse la muerte del ayatolá Jamenei, los ciudadanos perdieron el miedo y se echaron a las calles de Teherán –y de otras ciudades iraníes– para festejar su aniquilación y celebrar lo que consideran que es el principio del fin del régimen de terror que sufren desde hace 47 años.

El bloqueo de Internet se ha producido un día después de los bombardeos que han descabezado la dictadura de los ayatolás. Eso avala la tesis de que el cierre de las conexiones no se ha debido a daños críticos en la infraestructura telemática de Irán sino a una decisión adoptada a posteriori por la cúpula que ha quedado al frente de la tiranía.