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Sudán, bajo sospecha: 150 documentos apuntan al uso de armas químicas por su Ejército

Un expediente con 150 documentos, fotografías y grabaciones apunta al presunto empleo de cloro en operaciones militares durante 2024

El Ejército de Sudán, bajo el mando del general Abdel Fattah al Burhan, vuelve a situarse en el centro de la controversia internacional por las denuncias sobre el presunto uso de armas químicas contra objetivos en el país africano. Las acusaciones, que apuntan a ataques realizados con cloro durante 2024, han llegado al ámbito de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y han provocado nuevas exigencias internacionales para que las autoridades militares sudanesas esclarezcan lo ocurrido.

La gravedad de las denuncias aumenta por la existencia de un conjunto de aproximadamente 150 documentos, fotografías, vídeos y grabaciones de audio que, según las informaciones difundidas por especialistas internacionales, aportarían indicios sobre la fabricación y utilización de municiones químicas por parte de las Fuerzas Armadas sudanesas. Este material constituye uno de los principales elementos sobre los que se reclama una investigación independiente que permita determinar si el Ejército de Al Burhan vulneró la Convención sobre las Armas Químicas.

Las sospechas se concentran especialmente en dos presuntos ataques registrados en septiembre de 2024, en los que las fuerzas militares habrían empleado cilindros cargados con cloro. Esta sustancia, utilizada habitualmente en aplicaciones industriales, puede convertirse en un agente químico peligroso cuando se libera deliberadamente para causar daños a personas.

Los expertos en no proliferación también han señalado la existencia de documentación relacionada con un supuesto programa de producción de armamento químico que se habría desarrollado durante seis meses de 2024. Las informaciones apuntan a preparativos para incorporar sustancias tóxicas a municiones destinadas a operaciones aéreas.

La utilización intencionada de productos químicos tóxicos como armas está prohibida por el derecho internacional. De confirmarse estas acusaciones, las autoridades responsables podrían enfrentarse a graves consecuencias jurídicas y diplomáticas.

La UE exige explicaciones

La presión sobre las autoridades sudanesas ha aumentado después de que la Unión Europea reclamara una respuesta urgente, objetiva y transparente a las denuncias. La comunidad internacional busca determinar si existen pruebas suficientes para acreditar la utilización de agentes químicos y establecer las posibles responsabilidades dentro de la estructura militar.

La cuestión representa un nuevo problema para Al Burhan, que dirige las Fuerzas Armadas sudanesas en su enfrentamiento con las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), iniciado en abril de 2023.

La guerra ha sumido a Sudán en una crisis humanitaria caracterizada por los desplazamientos masivos, la destrucción de infraestructuras esenciales y el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas. A las denuncias de vulneraciones del derecho internacional humanitario se suma ahora la posibilidad de que se hayan utilizado sustancias químicas prohibidas como método de combate.

Las autoridades sudanesas han negado las acusaciones, pero sus desmentidos no han conseguido frenar las peticiones de esclarecimiento.

La atención internacional se centra en la OPAQ, organismo encargado de velar por el cumplimiento de la Convención sobre las Armas Químicas. El tratamiento de estas denuncias en su ámbito no implica que se haya demostrado la responsabilidad del Ejército sudanés, pero mantiene abierta la exigencia de verificar los hechos mediante procedimientos independientes.

Pruebas sobre el supuesto programa

Uno de los especialistas que ha impulsado la necesidad de investigar las acusaciones es Gregory Koblentz, experto en biodefensa de la Universidad George Mason. Su participación en iniciativas relacionadas con estas denuncias refleja la preocupación existente entre especialistas internacionales por la posibilidad de que se hayan empleado armas químicas en el conflicto.

El conjunto de aproximadamente 150 archivos mencionado en las informaciones difundidas incluye materiales de distinta naturaleza que, según las denuncias, permitirían reconstruir actividades vinculadas a la fabricación y preparación de municiones químicas.

Sin embargo, la existencia de estos documentos no sustituye la necesidad de comprobar su autenticidad, determinar su procedencia y establecer una relación verificable entre los materiales y los ataques denunciados.

Los especialistas consideran fundamental que los mecanismos internacionales de investigación cuenten con medios suficientes para analizar las pruebas y, cuando corresponda, inspeccionar las instalaciones relacionadas con las sospechas.

La colaboración de las autoridades sudanesas será uno de los elementos determinantes para esclarecer los hechos. La posibilidad de acceder a documentación militar, instalaciones y otros materiales permitiría avanzar en la comprobación de las denuncias.

El caso coloca nuevamente al general Al Burhan ante el escrutinio internacional. Mientras su Ejército continúa combatiendo en una guerra que ha devastado Sudán, las acusaciones sobre la utilización de cloro añaden un nuevo frente de presión diplomática.

La cuestión pendiente es determinar si los indicios difundidos pueden convertirse en pruebas concluyentes y si existe una cadena de responsabilidades militares detrás de los presuntos ataques. Hasta entonces, las denuncias permanecen sin una resolución definitiva, aunque su gravedad mantiene la atención internacional sobre las actuaciones del Ejército sudanés.